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miércoles, 25 de septiembre de 2013

ERNST CASSIRER OTRA VÍCTIMA DE MARTIN HEIDEGGER O LA FILOSOFÍA AL SERVICIO DEL DECISIONISMO POLÍTICO IRRACIONAL Y VOLUNTARISTA



ERNST CASSIRER OTRA VÍCTIMA DE MARTIN HEIDEGGER O LA FILOSOFÍA AL SERVICIO DEL DECISIONISMO POLÍTICO IRRACIONAL Y VOLUNTARISTA

Ernst Cassirer reconocido filósofo germano y judío nacido el 28 de julio de 1874 en Breslau  (hoy Wroclaw, Polonia) --y falleció un 13 de abril de 1945 en Princeton, Nueva York--, su padre fue un rico comerciante alemán Eduard Cassirer y Ernst integró una pléyade de connotados pensadores alemanes; asumió una sólida formación humanista en las universidades de Berlín, Leipzig, Munich, Heidelberg y Marburgo. Estudió derecho a partir de 1892 pero luego abandonó dichos estudios y se adentró en la Literatura alemana y filosofía en la famosa Universidad de Berlín, sin embargo para 1896 se pasó a la Universidad de Marburgo donde engrosó las filas del neokantismo de la escuela de Marburgo, para 1899 se doctora bajo la férula filosófica de Paul Natorp con una tesis sobre Descartes. Sus trabajos residen en los problemas gnoseológicos y epistemológicos en y para el idealismo crítico. Fue muy leída su obra Filosofía de las formas simbólicas del campo de la filosofía de la cultura. También investigó sobre la epistemología, la filosofía de la ciencia, la historia de la filosofía, teoría del conocimiento.

Y es que Cassirer se concentró en la transformación del dato sensible en símbolo numérico y cuando avanzó en sus investigaciones sobre la sustancia y la función, descubrió cómo el simbolismo algebraico es constituyente en la base de las ciencias. Fue precisamente ese concepto de función en su concepción lo que le permitió asentar una interpretación más amplia y gruesa, más allá de lo físico, abarcando a todas las actividades humanas como creadoras de símbolos liderando así los estudios de antropología filosófica.

Precisamente esta filosofía de las formas simbólicas es el nodo central de la Escuela de Marburgo o neokantismo donde Cassirer fue un connotado líder. La cultura humana se funda entonces en  actividad simbólica que busca superar la inmediatez o presentismo del dato natural y sensible y dicha actividad simbólica genera esquemas autónomos. Así es como Cassirer funda su antropología filosófica como crítica no sólo del conocimiento sino también como crítica de la cultura, ya que racionaliza críticamente todas las creaciones del hombre: los monumentos y los documentos del pasado asumen, más allá de su mera existencia física, un significado y símbolo que los anima.

Y para demostrar sus constructos filosóficos Cassirer se avoca a las investigaciones historiográficas, tal como fueron sus reconocidos trabajos sobre el Renacimiento y la Ilustración.

Para Cassirer entonces el lenguaje simbólico se diferencia del lenguaje discursivo toda vez que el simbólico busca la totalidad y el discursivo tiende a la fragmentación. Su teoría de las formas simbólicas afirma que el hombre no vive en un universo físico sino simbólico racionalmente hablando, por lo tanto el hombre no accede directamente a las cosas sino que utiliza una compleja red decodificadora simbólica para ello y así es como ordena conceptualmente lo que se llama realidad: el hombre es animal simbólico -exclusivamente no es un animal racional-, por lo tanto el ser humano es creador y consumidor de símbolos que organizan su vida y relaciones. En ese sentido, Cassirer considera al mito, la religión, el arte, el lenguaje e incluso el conocimiento, como "formas simbólicas" vale decir, herramientas interpretativas y/o decodificadoras que nos ayudan a comprender el medio racional y emotivo de todo ser humano.

Cassirer explícitamente marca distancia entonces del sicologismo (igual actitud filosófica tuvo el sabio Husserl) y en su versión filosófica las cardinales categorías propias de la intuición mítica son: participación y semejanza. En concreto: el pensamiento mítico o "la intuición y el sentimiento vital mitológicos" tiende compulsivamente a la unidad indiferenciada, busca participar como parte en la esencia del todo; en tal virtud lo que es similar o parecido no solo 'se parece', sino que 'es'.

Para 1902 contrajo nupcias con su prima Toni Bony con la cual tuvo tres hijos. Sus trabajos sobre Leibniz fueron premiados dos veces sin embargo sólo pudo conseguir el grado de Habilitation en 1906 con sus estudios sobre el conocimiento y así poder dictar durante 13 años en la Universidad de Berlín especializándose en la Teoría del Conocimiento.

Cuando Hitler llega al poder en Alemania inmediatamente Ernst Cassirer huye y entre 1933-35 fue profesor en la Universidad de Oxford y entre 1935-41 estuvo en la Universidad de Goteborg en Suecia y se hizo ciudadano sueco desde 1939. Sin embargo abandonó Suecia y se fue a EE. UU., siendo rechazado por la Universidad de Harvard pero admitido por la Universidad de Yale donde impartió clases de 1941 a 1943, y en la Universidad de Columbia (New York) estuvo desde 1943 hasta su muerte por ataque cardiaco mortal en dicho campus universitario.

Cassirer prestó su inteligencia e investigaciones en la célebre edición kantiana a principios de siglo, siendo suya la introducción de dicha colección de la referencia convirtiéndose en lectura obligatoria clásica. Luego se concentró filosóficamente en el Renacimiento y en la Ilustración siendo producto de ello dos trabajos clásicos, y también colaboró con el Instituo Warburg.
La obra del judío Cassirer fue revalorada posteriormente con la generación estructuralista, y releída y revitalizada a fines del siglo XX. Sin duda Cassirer deja su marca y su potencia racional en la historia de las ideas poniendo énfasis en el tema del lenguaje, el mito y la ciencia moderna y contemporánea como expresiones potentes de la cultura europea.

En la historia de la filosofía contemporánea existe un punto de quiebre y lucha de escuelas y generaciones en la famosa POLÉMICA DE DAVOS sostenida entre Cassirer y Heidegger, entre el idealismo romántico clásico alemán contra el decisionismo fenomenológico, fue en Davos, --donde que la familia de Heidegger no permitió que se publicase la documentación de tan famosa polémica, y fue ahí-- donde Heidegger se negó a darle la mano a su brillante oponente al final de dicha polémica. Ernst Cassirer sostenía que el hombre es un 'animal simbólico' y que utiliza precisamente los símbolos para configurar el mundo cultural y en este sistema de símbolos el espíritu humano se expresa vía el lenguaje, el mito, la religión y la ciencia tal como ya reseñamos líneas arriba. En y con Cassirer la Crítica de la razón (obra profunda y alabada de Kant) se convierte en una Crítica de la cultura, y ahí tenemos el gran aporte de Ernst Cassirer como ya advertimos, mientras del otro lado estaba el recio Heidegger que combatía precisamente la cultura y el romanticismo de Goethe y el clasicismo alemán en su misma raíz con un seco y ríspido decisionismo que se fundamenta en la originalidad de su pensamiento y en la firmeza de sus acciones.

Y precisamente sobre esta célebre y legendaria polémica de Davos el filósofo marxista --de la reconocida Escuela de Franfurt y que sigue brindando lecciones de filosofía hoy por hoy-- como es Jürgen Habermas no la pasa por alto y la grafica y la anota y la interpreta en las siguiente citas que nos permitimos alcanzar y notar:

“… en 1929 cuando tuvo lugar en Davos la famosa disputa entre Cassirer y Heidegger. El tema era Kant; en realidad, de lo que se discutía era el fin de una época. El enfrentamiento de escuelas quedó desplazado por el de generaciones: Cassirer representaba el mundo al que también pertenecía Husserl, contra el gran discípulo de éste; el mundo culto del humanismo europeo contra un decisionismo que apelaba a la originalidad del pensamiento, cuya radicalidad atacaba, efectivamente, a la cultura de Goethe en sus raíces.”
(…)
Heidegger polemizaba contra la actitud superficial de un hombre que se limitaba a utilizar las obras del espíritu; él Heidegger, quería ‘volver a contrastarlas con la dureza del destino’. Al final de la discusión, Heidegger rechazó la (pág. 47) mano que le extendía su adversario. Como una continuación de aquello nos suena hoy lo que Heidegger proclamaba cuatro años después en Leipzig, en nombre del partido de Hitler, en la manifestación electoral de la ciencia alemana:
“Hemos renegado de la idolatría de un pensamiento sin raíces y sin poder. Estamos asistiendo al final de la filosofía a su servicio (…) el arrojo originario que nos empuja a crecer en el enfrentamiento con el ente o hacernos añicos en él, es el resorte más íntimo que mueve el preguntar propio de la ciencia de un pueblo. Pues ese arrojo nos atrae hacia adelante, rompe con lo pasado y se atreve a lo inacostumbrado y a lo imprevisible.”
‘Y a lo imprevisible hubo de plegarse Cassirer en ese mismo instante. La emigración lo llevó finalmente a Estados Unidos, después de pasar por Suiza e Inglaterra. Allí escribió su última obra sobre ‘El mito del Estado’; el último capítulo habla de la técnica de los mitos políticos modernos. El libro termina con un comentario a una leyenda babilónica:
“El mundo de la cultura humana no pudo surgir hasta que no fueron vencidas y superadas las tinieblas del mito. Pero los monstruos míticos no fueron aniquilados definitivamente.”
‘Esta victoria de Heidegger sobre la humana intelectualidad de Cassirer, por dudosa que pueda ser, debe su inexorabilidad a que aquél logra poner al descubierto una debilidad real de la posición humanista.” (pág. 48. “I El Idealismo alemán de los filósofos judíos (1961)’  en ‘Perfiles filosófico-políticos’ de Jürgen Habermas, editorial Taurus, versión castellana de Manuel Jiménez Redondo, traducido de la tercera edición alemana, aumentada, España 2000)

Nótese claramente aquí que el choque entre dos sólidas posiciones culturales, filosóficas y políticas alemanas es potente, dramática y trascendente; culturalmente Ernst Cassirer y los filósofos e intelectuales judíos se acogían al estatuto de Goethe para hacer valer sus libertades y derechos filosóficos, culturales y políticos por ello se declaraban idealistas racionalistas e inclusive románticos clásicos alemanes, filosóficamente el idealismo alemán había llegado a su techo y las nuevas generaciones y las revolucionarias escuelas tomaron el sentido contrario al idealismo, Husserl ya había declarado con énfasis que le causaba náuseas el idealismo alemán y su crecido discípulo Heidegger con mucho mayor razón al adscribirse al nazismo intelectual, el decisionismo en su vertiente fenomenológica quería desollar al idealismo romántico alemán y la oportunidad se dio en el plano material, síquico y objetivista en el contexto del ascenso electoral y político de Hitler al poder en Alemania. Políticamente el judío Cassirer no tenía ningún respaldo ni amparo ni blindaje políticos, era la víctima en potencia y era el objeto del odio nazi y su filosofía romántica con toda su potencia racional no le sirvió absolutamente de nada salvo para decidir salir de suelo germano.
El decisionismo fenomenológico que agitó y practicó Heidegger fue puntual, ostensible y políticamente efectivo y eficaz, la filosofía política al servicio directo de la política también en esta oportunidad sirvió de motor, justificación y combustible para cometer toda clase de decisiones empujadas a servir a una idea a una cúpula y a un caudillo: eliminación de opositores, persecución del pensamiento y de la cultura enemiga, imposición de medidas contra toda tradición y racionalidad, etc., etc.

La política se racionaliza en teoría pero en la praxis es agonal, trágica, irracional y se alimenta del voluntarismo, y el decisionismo fenomenológico de Heidegger caía como anillo al dedo a la tromba política sin tasa ni medida que fue el nazismo político tal como ahora conocemos bien y documentadamente en exceso.

Ernst Cassirer cobró venganza de Heidegger en el plano filosófico e intelectual ya que se refirió a las tinieblas del mito y a los monstruos míticos, las tinieblas del mito las tendió y las explayó calculada y racionalmente Hitler y Joseph Goebels con sus medios de comunicación social seguido del manejo experto y hábil de la mente mítica humana en general y con ello se comprobó la veracidad y certeza de las propuestas antropológicas filosóficas de Cassirer en todas sus líneas y en cuanto a los monstruos míticos pues, quedó demostrado que estos no han sido aniquilados definitivamente y que anidan, se alimentan y se esconden en toda caverna obscura de la política decisionista de toda coordenada y latitud y altitud.

Lima, 25 de setiembre del 2013

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES - Universidad Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
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