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lunes, 31 de octubre de 2016

Audios de “Salsa con Causa” del Dr. Jaime Del Castillo, emitido el lunes 31/10/16 por Mambo Inn Radio, la mejor marca en el estudio, difusión y culto de la Salsa y del Latin Jazz en Perú, ganadora absoluta de premios internacional de Salsa 2015: Tema peruano de rigor, con el tema “Ríete ahora” canta Johnny Arce con la orquesta de Coco Lagos; Sabroso guaguancó con el tema “Que Do Re Mi que Do Re Fa” canta Luis 'Tirano' Rodríguez, con la orquesta de Bobby Quesada; “El Paranoico” canta Franky Castro y su orquesta; Versión peruana de “Falsedades” interpreta la Orquesta de Otto de Rojas; Desde República Dominicana, “Si no hay razón” canta Willy Contreras, con la orquesta de Panchito Mena y su Combo; “Mi pobre Corazón” canta Wito Colón, con la orquesta Los Bravos de la Costa de Papo Blanco; “Guaguancó con Rumba” canta Ray de la Paz con Johnny Polanco y su conjunto Amistad; “Goza y Baila” canta Carlos Echevarría, con Pepe Avilés y su orquesta La Magnífica; Latin Jazz con el tema “Pa' que aprenda” con la orquesta de Oskar Cartaya; Bolero clásico con el tema “Y te encontré” canta Beny Moré; Excelente son cubano con el tema “Tal vez vuelvas a llamarme” canta Tiburón Morales con el conjunto Son 14; Tema peruano con “Nadie Sufre” canta Julio Barreto con las Estrellas de la Máquina; Versión peruana del tema “No coman cuento” canta Lalo Temoche, con Mita Barreto y su Monte Adentro; Guaguancó clásico cubano con el tema: “Así son Boncó” canta Joseíto Fernando con la orquesta La Aragón de Cuba; En género de changüi moderno, “La pastillita” interpreta Elito Revé y su Charangón; “Juanita saca la mano” canta Miguelito Valdés, para el Lp 'Joe Cuba Sextet, Miguelito Valdes, Tito Puente, Graciela y Machito and his orchestra. Las canciones que mamá no me enseñó”; Sabroso guaguancó con el tema “Vamos a gozar” canta Paquito Otero, con la orquesta de Joey Aponte; Un bolero-son clásico de clásicos: “Lágrimas negras” cantan Miguelito Valdés y Olga Guillot; “Bravo Rumbero” canta Edgard 'Dolor' Quijada con Alfredo Naranjo y el Guajeo; Latin Jazz excelente con el tema “Philadelphia” interpreta la orquesta de Mongo Santamaría; “Yo quisiera” canta Roy Carmona con el conjunto La Conquistadora




Audios de “Salsa con Causa” del Dr. Jaime Del Castillo, emitido el lunes 31/10/16 por Mambo Inn Radio, la mejor marca en el estudio, difusión y culto de la Salsa y del Latin Jazz en Perú, ganadora absoluta de premios internacional de Salsa 2015: Tema peruano de rigor, con el tema “Ríete ahora” canta Johnny Arce con la orquesta de Coco Lagos; Sabroso guaguancó con el tema “Que Do Re Mi que Do Re Fa” canta Luis 'Tirano' Rodríguez, con la orquesta de Bobby Quesada; “El Paranoico” canta Franky Castro y su orquesta; Versión peruana de “Falsedades” interpreta la Orquesta de Otto de Rojas; Desde República Dominicana, “Si no hay razón” canta Willy Contreras, con la orquesta de Panchito Mena y su Combo;          “Mi pobre Corazón” canta Wito Colón, con la orquesta Los Bravos de la Costa de Papo Blanco;       “Guaguancó con Rumba” canta Ray de la Paz con Johnny Polanco y su conjunto Amistad; “Goza y Baila” canta Carlos Echevarría, con Pepe Avilés y su orquesta La Magnífica; Latin Jazz con el tema “Pa' que aprenda” con la orquesta de Oskar Cartaya; Bolero clásico con el tema “Y te encontré” canta Beny Moré; Excelente son cubano con el tema “Tal vez vuelvas a llamarme” canta Tiburón Morales con el conjunto Son 14; Tema peruano con “Nadie Sufre” canta Julio Barreto con las Estrellas de la Máquina; Versión peruana del tema “No coman cuento” canta Lalo Temoche, con Mita Barreto y su Monte Adentro; Guaguancó clásico cubano con el tema: “Así son Boncó” canta Joseíto Fernando con la orquesta La Aragón de Cuba; En género de changüi moderno, “La pastillita”  interpreta Elito Revé y su Charangón; “Juanita saca la mano” canta Miguelito Valdés, para el Lp 'Joe Cuba Sextet, Miguelito Valdes, Tito Puente, Graciela y Machito and his orchestra. Las canciones que mamá no me enseñó”; Sabroso guaguancó con el tema “Vamos a gozar” canta Paquito Otero, con la orquesta de Joey Aponte; Un bolero-son clásico de clásicos: “Lágrimas negras” cantan Miguelito Valdés y Olga Guillot; “Bravo Rumbero” canta Edgard 'Dolor' Quijada con Alfredo Naranjo y el Guajeo; Latin Jazz excelente con el tema “Philadelphia” interpreta la orquesta de Mongo Santamaría; “Yo quisiera” canta Roy Carmona con el conjunto La Conquistadora; y mucho más, en nuestros comentarios, críticas y posiciones; y no te olvides que estás invitado a unirte a nuestro grupo salsero, entra a la siguiente dirección electrónica en Facebook, https://www.facebook.com/groups/824597710920059/
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James P. Johnson padre del Stride Piano y forjador del orgullo negro musical jazzístico. El genial pianista Johnson como nadie, luchó para demostrar que el músico negro era superior en música culta y en el jazz. Historia del Jazz. Parte XXIV





James P. Johnson padre del Stride Piano y forjador del orgullo negro musical jazzístico

El genial pianista Johnson como nadie, luchó para demostrar que el músico negro era superior en música culta y en el jazz. Historia del Jazz. Parte XXIV



Por:    Jaime Del Castillo Jaramillo




Los maestros pianistas de Harlem asumieron la tradición del legendario ragtime como se ha dicho, al momento de confeccionar y cocinar el Stride Piano, pero sobre todo, el pianista de Harlem quiso añadir lo mejor de lo mejor del piano de su tiempo en su nueva obra y estilo; el pianista de Harlem quería demostrar que nada de las últimas y modernas técnicas del piano le eran ajenas en modo alguno y fue por eso que añadieron o adicionaron a su nueva música los mejores efectos orquestales del momento, las novísimas armonías, los efectistas y efectivos acordes y las más importantes técnicas pianísticas, a la usanza de los mejores concertistas de la vieja Europa, los mismos que se paseaban por los Estados Unidos demostrando su arte y su técnica depurada.




El gran maestro pianista James P. Johnson, es el summun de todo ello, es una muestra cabal y exacta de lo que hemos mencionado ut supra, es el modelo paradigmático por antonomasia de la escuela del Harlem Stride Piano, como que se le reconoce ser el padre creador del Stride Piano; sin lugar a dudas y sin temor a equivocarnos, fue la música del maestro Johnson bajo comentario,  la magistral unión, continuidad y embone, entre el clásico Ragtime del maestro Scott Joplin y el moderno Jazz de los geniales Fats Waller y Art Tatum (nacido un 13/10/1909 en Toledo, Ohio y fallecido un 5/11/1956 en Los Ángeles, California). 





El gran maestro de maestros James Price Johnson, desde sus primeras obras musicales, mostró gran respeto leal y fiel al ragtime; por eso es que fue todo un éxito y nuevo paradigma musical, su grabación titulada “Carolina Shout”, siendo el tema más imitado por muchos pianistas, inclusive, mucho antes que se publicase la partitura correspondiente y oficial, tanta fue la fama del genial James P. Johnson y su composición antes mencionada, que reemplazó ampliamente al célebre tema “Maple Leaf Rag” de Joplin, como la durísima prueba de fuego para los principiantes, que querían ser considerados como pianistas de rag.



Las obras musicales del maestro de maestros James Price Johnson, fueron en verdad de verdades, canciones populares y grandes éxitos en su momento, tales como “If I Could Be with You (One Hour Tonight)”, o también “Old Fashioned Love”, así como el “Charleston”, el alcance de su fama colmó al numeroso público,  que inclusive conocía poco del compositor, pero amaba sus melodías y las hicieron suyas.




Sin embargo y pese a su popularidad y arrastre musical de preferencia, el maestro James P. Johnson destacó también, en los lujosos salones y audiencias de la música culta y de concierto y al igual que su antecesor en el ragtime, el legendario músico Scott Joplin, quería demostrar que su música bien podía ser considerada culta y hasta clásica y para demostrar ello, compuso su refinada obra “Sinfonía de Harlem”, también es de su creación una “Suite sinfónica americana” (que tuvo como modelo el tema “St. Louis Blues” de W. C. Handy), también compuso el concierto para piano “Jassamine”, por si fuera poco, también compuso una rapsodia para piano titulada “Yamekraw” (la misma que fuera  interpretada en el exclusivo y lujoso Carnegie Hall con el gran pianista Fats Waller como solista); así mismo, compuso la ópera “De organizar” (con sendo libreto del reconocido escritor Langston Hughes).



Pero, también es cierto, que el gran maestro James P. Johnson no fue muy apoyado con respecto a estas últimas creaciones de música culta.


Pero, la influencia del genial maestro de maestros James P. Johnson, se puede notar claramente en muchos pianistas y maestros del jazz posteriores, tal es el caso del gigante Duke Ellington quien fuera influenciado nítidamente por Johnson en sus obras “Black, Brown and Beige” y “Harlem”, entre otros grandes músicos venideros.





El genio de James P. Johnson era sumamente creativo, tenía un cerebro musical bullente e inquieto para las composiciones musicales,  tan era así, que usaba casi cualquier tipo de inspiración musical para crear nuevas y originales unidades compositivas, no se limitaba a las interpolaciones clásicas, como por ejemplo la clásica obertura de Guillermo Tell y de Peer Gynt, hasta complejos e intricados ejercicios contrapuntísticos pianísticos con temas nacionales, tales como el número musical “Imitator’s Rag” que fusionó la marcha confederada “Dixie” en su mano derecha, con el himno estadounidense en la mano  izquierda de su piano, toda una maravilla musical y obra maestra.




Como no podía ser de otro modo, el gran maestro James P. Johnson hizo música de jazz con pequeños grupos o los llamados Combos y hasta grabó con los Blue Note Jazzmen, también dejó sendas placas inmortales, con reconocidos músicos de la ciudad de Chicago. Quizás el gran maestro Johnson, no haya sido el mejor músico, pero no hubo otro que tenga tanta fe en la riqueza del jazz ejecutado por maestros músicos negros y fue el que más trabajó, ardua e intensamente para demostrarlo y claro que lo logró.



Sin lugar a dudas, le debemos al genial James P. Johnson, que el Harlem Stride Piano se convirtiese en el vehículo, el escenario y el marco idóneo y por antonomasia, para las grandes competencias musicales pianísticas, que luego se harían normales y regulares en el mundo del mejor Jazz norteamericano. Por eso mismo, afirmó el gran maestro Duke Ellington, --el mismo que fuera formado pianísticamente en la gran escuela y tradición del Stride de Harlem--, que: “Cualquiera que tuviera reputación como pianista tenía que demostrarlo a los presentes sentándose al piano para presentar su mercancía artística”.



Posteriormente, e inspirados en el fructífero y competitivo Harlem Stride Piano, se crearon las Cutting Contests o Jam Sessions en las que los músicos trataban de demostrar que eran maestros en sus instrumentos y buscaban superarse unos a otros, esos ejercicios musicales fueron fundamentales e importantes elementos para la práctica y la pedagogía jazzísticas, constituyéndose todo un sagrado ritual, para los jóvenes músicos camino a la alfombra roja de la excelencia.



 (Fin de la parte XXIV)


Lima, 31 de octubre del 2016

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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domingo, 30 de octubre de 2016

Antigua cultura pianística norteamericana se refinó y lució con el Harlem Stride Piano. Música cubana también fue educada en la escuela europea tal como el pianista norteamericano, de ahí la gloria y el liderazgo universal de ambas. Historia del Jazz. Parte XXIII




Antigua cultura pianística norteamericana se refinó y lució con el Harlem Stride Piano

Música cubana también fue educada en la escuela europea tal como el pianista norteamericano, de ahí la gloria y el liderazgo universal de ambas. Historia del Jazz. Parte XXIII



Por:    Jaime Del Castillo Jaramillo




En verdad de verdades, el jazz de los años 20’ y 30’ era música de espectáculo y muy hambriento y necesitado de público numeroso; ese jazz era pletórico de tretas y recursos musicales siempre novedosos y por cierto efectistas, a fin de mantener alegre, entretenido y satisfecho al respetable; pero, hablemos claro, el Jazz para la gente blanca, necesitaba de esos recursos efectistas musicales antes mencionados, era la compensación o el contrapeso por no contar o no tener la gracia y el genio del arte negro en su jazz de salones decentes y lujosos y para los racistas blancos en puridad de verdad, los mismos a quienes les gustaban buenos espectáculos musicales y por cierto que gozaban y tenían fuerte capacidad adquisitiva para gastar en grande, exigiendo espectáculos musicales de primer nivel.



Es por eso, que muchas de las veces, el alarde y la alharaca o el oropel epidérmico musical, podía sobrepujar a la esencia  misma del jazz; por eso, en alguna oportunidad el gran maestro Duke Ellington dijo que: “cuando yo comenzaba mi obra, el jazz consistía en la espectacularidad”, es obvio que el jazz para los elegantes salones de gente blanca, necesitaban de boato, esplendor y bambolla; es por eso que, en oposición y a contrapelo de esa pompa, gala y postín jazzístico de la gente blanca, pues, el Harlem Stride Piano va a brillar, va a diferenciarse, va a distinguirse y a crecer más nítido, rápido y en olor de popularidad, pero sobre todo, crecerá y se consolidará en profesionalismo, vale decir, la mediocridad, la superficialidad y el ‘chiveo’ no estaban en el diccionario de los grandes pianistas del Harlem negro.  


El Harlem Stride Piano, sustancial y cardinal y directamente, fue una respuesta profesional, sarcástica y musical, en contra de la descarada, abusiva y poderosa discriminación racial, cultural y social, proveniente no solamente de la gente blanca, sino también, de los propios negros del Harlem culto y clase media alta.


Además, esa discriminación racial de rostro fiero y crispado y exacerbado, se convirtió en más brutal y desalmado y perverso con la terrible y grave recesión económica y crisis financiera de los años 20’ y 30’. Los obreros negros y los negros en general, no recibían el mismo salario o sueldo que los obreros y trabajadores blancos, eso está debidamente consignado en la historia y debidamente probado y comprobado. La vida se volvió gris, dura y ruda para el negro en esa álgida y coyuntura cultural, política y económica y la música por cierto, era su bálsamo y su paraíso de libertad.



Los maestros y genios creadores del Harlem Stride Piano inteligentemente, también hicieron uso de la espectacularidad, de la que hacían gala los jazzistas de los salones elegantes para gente blanca, precisamente, uno de los más grandes exponentes de este estilo, fue el gran maestro del swing y célebre músico del Harlem Stride Piano: Fats Waller o Thomas Wright Waller, quien naciera en el mismo barrio de Harlem y fue hijo de un pastor bautista, precisamente aprendió a tocar el órgano y el piano, influenciado por su progenitor. Fats vio la luz de este mundo, un 21/5/1904, en  Nueva York y fallece un 15/12/1943 en Kansas City.



El gigante Fats Waller, era una afinada máquina artística y muy sorprendente, al momento de mostrar su gran talento musical, el mismo que cautivaba, emocionaba y arrebataba a su público, en suma, un showman de lujo y antología; en verdad de verdades, el genial maestro pianista Fats Waller todavía no ha sido superado por otro músico de jazz, ni ayer  ni ahora y se le ha regateado los honores y las dignidades correspondientes; Fats Waller es un gigante de gigantes del jazz, pero, sea por racismo, sea por odio, sea por envidia o sea por ignorancia, no se le ha dado, ni reconocido, el verdadero y altísimo sitial que le corresponde en la áurea historia del Jazz. No se equivocan en modo alguno, los que afirman que el espectacular Fats Waller solamente es comparable al legendario Louis Armstrong.


El Harlem Stride Piano no solamente asumió el sugestivo modo de la espectacularidad del jazz oficial y de la gente blanca de la poderosa New York, sino que puso en el corazón mismo, de su nuevo estilo y ritmo musical, a su antecedente directo, el ragtime pletórico de alegres, saltarinas y decidoras síncopas y a todo ello, se le adicionó múltiples recursos y técnicas pianísticas que enseñaron y fijaron los grandes maestros pianistas, que van, desde Jelly Roll Morton o Earl ‘Fatha’ Hines, hasta los geniales pianistas de la música clásica. Obviamente, que con todos esos elementos, técnicas, métodos y recursos musicales antedichos, el producto final, denominado Harlem Stride Piano, devino en un bellísimo estilo de congruencia y naturalidad orquestal y pletórico de calidad pianística virtuosa, original y compleja.




Repito, el Harlem Stride Piano fue una clarísima y nítida respuesta del jazz popular y en contra del jazz oficial o de los salones de lujo, a la usanza de la pudiente gente blanca de New York; es más, así y en ese sentido, lo reconoció y sentenció expresamente, el gran maestro pianista James P. Johnson, cuando reveló que los orígenes del tantas veces mencionado Harlem Stride Piano, se enclavaron y fructificaron en los linderos bien demarcados de la enconada disputa cultural, racial y social antes mencionada y por cierto, muy bien aceitada, por la exigente y elitista competitividad musical en la ruda y materialista ciudad de Nueva York.



Fue el piano, el instrumento musical más completo y complejo y ahora convertido, en la principal herramienta o privilegiada arma de guerra musical, a fin de cruzar espadas, en sendas y lucidas batallas musicales de la mejor antología del Jazz neoyorkino. Es de mal gusto o de baja cultura o ignorancia supina, que se acepte o se aplauda a un pianista procedente de Harlem que sea mediocre o regular, toda vez que históricamente, de Harlem nacieron los más grandes pianistas de EE.UU y del mundo entero en materia de Jazz y la escuela está ahí, y se debe mantener y preservar, no admitiendo a pianistas mediocres o mancos de la mano izquierda, tal es el caso del pianista Eddie Palmieri que ha sido premiado con Latin Grammy por obras de Latin Jazz cuando ese pianista de Harlem no le llega ni a los talones, al más ínfimo y último de los grandes pianistas jazzísticos de Harlem. La ignorancia es atrevida.



Nunca y en ningún Estado de la patria de Abraham Lincoln, se usó el piano con la intensidad, originalidad y profusión que en New York; nunca y en ningún Estado de la Patria de Benjamín Franklin, se ejecutó musicalmente el piano con tal preciosismo, técnica, complejidad y calidad, como lo hicieron los señeros y grandes maestros de las blancas y las negras de la Gran Manzana y en específico en el Harlem negro, nunca.


Los originales, patrones y gigantes maestros pianistas de Nueva York, obtuvieron su alto nivel y calidad y reconocimiento universal, porque el pianista formado, educado y forjado en la Capital del Mundo, se moldeó de acuerdo a las rígidas y rigurosas enseñanzas del método, del sistema y del estilo europeo, donde la música clásica era el cielo y el paradigma.




Ahí está el secreto pues, para comprender y apreciar, en su real dimensión, calidad y magnitud, a los grandes pianistas de jazz de la Gran Manzana y de Harlem en específico; luego, esa escuela pianística fue aplicada para el género de la salsa en los años 70’, (en algunos casos), en New York, pero con el antecedente directo, de los  paradigmáticos pianistas cubanos formados y educados también, en la misma norma básica de escuela europea musical; por eso mismo, la música cubana es la matriz señera, para lo que después se llamaría salsa en New York a partir de los años 70’. (La verdad es que, Salsa no es otra cosa que música cubana mal y peor ejecutada en New York y en otros lugares llamados ‘salseros’).



Y es que, en verdad de verdades, los ciudadanos de Nueva York, --sean de raza blanca o negra--, normalmente estaban acostumbrados a escuchar a buenos pianistas llegados de diferentes partes del mundo, además de los mismos tecladistas norteamericanos; la cultura pianística norteamericana es tan antigua como la nación misma, es parte natural de su formación artística nacional, por ello mismo fueron y son grandes fabricantes del piano desde el siglo XIX;  en New York se escuchaba buen piano, ya sea en los conciertos, ya sea en los cafés, ya sea en los teatros. Su cultura pianística, es también es tan poderosa como su economía nacional, indudablemente y ahí está su solidez y presencia como bastiones de la civilización occidental. El buen arte es el termómetro fundamental, para medir el nivel de civilización de las naciones y por cierto el Jazz norteamericano es su creación nacional y el mejor del mundo y desde hace décadas, hasta la fecha.

 (Fin de la parte XXIII)


Lima, 30 de octubre del 2016

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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miércoles, 26 de octubre de 2016

Harlem Stride Piano logró fusionar música culta con la popular. La gloria del Harlem negro, pobre y oculto fue su Stride Piano, mientras la salsa rechaza todo contacto con la música culta, pues el Harlem Stride Piano la fusionó con la música popular. Historia del Jazz. Parte XXII



Harlem Stride Piano logró fusionar música culta con la popular

La gloria del Harlem negro, pobre y oculto fue su Stride Piano, mientras la salsa rechaza todo contacto con la música culta, pues el Harlem Stride Piano la fusionó con la música popular. Historia del Jazz. Parte XXII



Por:    Jaime Del Castillo Jaramillo





Si la legendaria y trascendental ciudad de Nueva Orleans, se distinguió por ser la madre creativa y generosa del jazz original y primevo, mostrando lo mejor de sí, en senda escuela de bandas musicales de metales, donde la corneta y luego la trompeta, --(sin desmerecer la calidad de los otros instrumentos necesarios para la aparición del primer jazz tradicional de la mencionada ciudad histórica)--, eran los instrumentos principales por antonomasia; pues bien, la capital del mundo, mostró su potencialidad, calidad, genio y creatividad magistral en el Jazz, a través de las blancas y las negras, en ello y por ello, se distinguió nítidamente el Harlem negro jazzístico, sin lugar a dudas.


En el Harlem subterráneo y amante del nuevo jazz, se pudo verificar y corroborar; sonora, ostensible y palmariamente, que el instrumento musical por antonomasia y muy apreciado y valorado y exaltado era el piano. Y precisamente, con el piano se cruzaban espectaculares espadas musicales entre los pretendientes a rey de las blancas y negras y por cierto, de gran audiencia, expectativa y aplauso; con el piano jazzístico se patentizaron y para los áureos anales de la historia del Jazz en Harlem, grandes y gloriosas batallas pianísticas, entre gigantes músicos, mostrando sus concepciones y visiones de lo que debía ser el arte negro mejor.



El piano en el Harlem negro oculto y amante del Jazz, provocó un gran impacto poliédrico y por cierto, fue un revolucionario instrumento para esa comunidad jazzística, toda vez que, era la mejor oportunidad para que el músico negro demuestre su refinada cultura musical occidental, mostrando sus conocimientos de música clásica o culta, fusionados con el Jazz en su piano; asimismo, el piano elevó el nivel cultural del negro pobre de Harlem, ya que ingresar a esas presentaciones musicales nocturnas, era ser parte de la nueva cultura popular del más alto nivel; no solamente eso, ser buen pianista en Harlem era un signo evidente de distinción y era encarnar la prosperidad del negro triunfador y exitoso; así mismo, el hombre negro de clase media, ya tenía un paradigma de cómo obtener un lucrativo medio de ganarse la vida y sustentar así a su familia.


El trascendental y revolucionario piano en el Harlem negro de la referencia, se verificó a finales de los deprimidos años 20’ y principios de los esperanzadores años 30’; el piano de Harlem fue el eje centrípeto que apretaba y consolidaba y perfilaba el jazz como un nuevo mensaje, como un nuevo estilo, como una nueva genialidad negra en la música: nació el original y revolucionario Harlem stride piano.


El Harlem stride piano sin lugar a dudas, constituye y se muestra nítidamente, como la natural continuación del genio musical negro norteamericano, ya que se pasó normal y congénitamente del aplaudido ragtime que emergió a finales del siglo XIX hacia flamantes y novedosos estilos y ritmos pianísticos, que generaban poderoso swing y sonidos en la rica y fructífera evolución del jazz y desde Harlem negro, para el universo entero.



Recordemos lo que afirmó para 1958, el maestro del Stride Piano, el gran James P. Johnson o James Price Johnson, (nació un 1°/2/1894 en Nuevo Brunswick, Nueva Jersey, y fallece un 17/11/1955, en Jamaica, Nueva York), el mismo quien fuera excepcional pianista y compositor de jazz, definitivamente fue uno de los gloriosos creadores, junto con Luckey Roberts, o Charles Luckeyth, (pianista y compositor de jazz, quien ejercía regularmente desde el año 1900, tanto como pianista como también actor, nació un 7/8/1887 en Filadelfia, Pensilvania y fallece un 5/2/1968, en Nueva York), del famoso estilo Stride Piano; fue el gigante James P. Johnson bajo comentario, quien dijo que para comienzos del siglo XX, --cuando era muy jovencito y recién había llegado a residir a Nueva York--, el panorama musical era el siguiente: “No había ninguna banda de jazz como las que había en Nueva Orleans o en los barcos del río Mississippi, pero el ragtime se tocaba al piano en todas partes, en los bares, en los cabarets y en los prostíbulos”.


Alboreando el siglo XX en Nueva York y hasta 1914, se han constatado alrededor de 100 editoras que publicaban y difundían las partituras del popular ragtime para piano. Pero el duro y rudo Nueva York no entendía de arte solamente, sino principalmente de negocios y de apurar la concreción del ‘sueño americano’ lo más pronto posible, tal fue la praxis y política en el Tin Pan Alley; por lo tanto y como siempre, gran cantidad de músicos mediocres se hacían notar con las ramplonas rag songs, las mismas que estaba muy lejos de ser fieles y leales seguidoras de la línea del ragtime clásico del maestro Joplin, de Scott y de Lamb, eran versiones para el olvido y el desecho.


Pero recordemos que el gran maestro Scott Joplin, a la sazón, padre del Ragtime, escogió el Harlem negro, como el lugar adecuado para poner en escena su famosa e histórica ópera Treemonisha, en un alarde y afán de elevar el ragtime a los cielos de la música clásica o culta y la ópera; a sí mismo, el maestro Joplin en mención, pretendía que su obra promoviera en la clase media negra, el interés por cultivar las raíces folclóricas de su cultura, objeto que no logró en ese preciso y coyuntural momento.




La proyección cultural del famoso estilo pianístico del stride, buscó a contrapelo de los intereses y finalidad del gran maestro Joplin, englobar y unir lo culto con lo popular, precisamente ese objetivo y finalidad fue lo que colmó de gloria y honores al Jazz de Harlem con su Stride Piano. Mientras que la salsa desde sus orígenes en New York en los años 70’, vive divorciada absolutamente de la música clásica y/o culta; aquí está pues, la gran divergencia y naturaleza y propósito desigual, desemejante y disímil entre la Salsa con el Harlem Stride Piano; y también, aquí están, los destinos distintos y diferentes, ya que el Stride Piano buscaba afanosamente (con la música clásica o culta y la música popular) su muestra, su fusión, su presencia y su cultivo; cosa que a la salsa poco le interesa y precisamente, esa es su desgracia y la razón de su desprestigio, agotamiento y declive.



Pero, (y aquí nos apresuramos en hacer la reseña y acotación y anotación), el imbatible genio del gran maestro Scott Joplin, logró su cometido, ya que al final y al cabo, terminó triunfando en ambos espacios y planos musicales disímeles y artísticos, o sea, triunfó su música como arte culto y serio, pero también como música popular. Por eso mismo, el ragtime fue el mejor ejemplo, paradigma y valioso antecedente, para el venidero y triunfador Harlem Stride Piano, naciente y procedente de las capas sociales negras más humildes y deprimidas de New York.

(Fin de la parte XXII)


Lima, 26 de octubre del 2016

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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martes, 25 de octubre de 2016

Harlem negro dividido por el revolucionario y nuevo jazz. Harlem culto odiaba al Harlem oculto y que acunaba el nuevo Jazz original que se convertiría en el Jazz más culto y refinado del mundo, gran diferencia con la cultura salsera que se regodea y preserva la mediocridad y vulgaridad musical. Historia del Jazz. Parte XXI





Harlem negro dividido por el revolucionario y nuevo jazz

Harlem culto odiaba al Harlem oculto y que acunaba el nuevo Jazz original que se convertiría en el Jazz más culto y refinado del mundo, gran diferencia con la cultura salsera que se regodea y preserva la mediocridad y vulgaridad musical. Historia del Jazz. Parte XXI



Por:    Jaime Del Castillo Jaramillo





Para la música, no hay mejor forma o método o secreto o clave para consolidarse y afincarse bien, que echar raíces en los humildes hogares del pueblo y eso fue exactamente lo que pasó con el Jazz, en el famoso e histórico barrio de Harlem y específicamente, con las fiestas de alquiler o house rent parties.




Inteligentemente, el pueblo buscaba alivio y solución a su insoportable y deprimida economía, en específico, los negros pobres de Harlem buscaban refugio balsámico, en contra del odio racial y la férula feroz de la discriminación militante social y cultural en su propio Harlem y fuera de él; no encontró entonces mejor manera, que hacer música en sus propios y humildes y modestísimos hogares o cuartos alquilados, divirtiéndose y a la vez, ganando algunos dólares para sobrevivir, así se afincó y creció y se empoderó el nuevo jazz en New York.



En verdad de verdades y con toda objetividad y respaldada por la ciencia histórica: la economía hundida y agonizante, fue la idónea incubadora y madre protectora y sustentadora, del excelente y paradigmático nuevo jazz de New York. Fue el legendario Harlem pobre u oculto, el nido y la raíz y el podio de esa nueva versión del Jazz antedicha.




Y lo más importante, --nos apresuramos en reseñarlo--, fue mucho antes, de la terrible aparición de la maldita Gran Depresión o el Jueves Negro o el Crack del 29’, que las alegres y sonoras y noctámbulas house rent parties se habían convertido en toda una institución cultural y musical y social en el Harlem oculto de la época y por cierto, se habían consolidado estas house rent parties y firmemente, como un método efectivo para conseguir dinero y pagar los altísimos costos de la renta de los cuartos o viviendas de los negros pobres en Harlem.



Ya es de antología y pertenece firmemente a la ciencia histórica que, con un mes de anticipación, circulaba profusamente por las calles de New York, la propaganda pregonando que artistas se presentarían con todos sus temas y sus nuevas creaciones musicales en las house rent parties bajo comento.


Las entradas se pagaban en la puerta misma de la vivienda donde se organizaba la presentación artística musical nocturna o house rent parties y por cierto, los precios no eran muy altos, normalmente se pagaba entre 25 centavos de dólar y un dólar.




Tanta era la expectativa, convocatoria y asistencia del público, que se reunía muy buena cantidad de dinero; para dar una idea redonda sobre ello, baste decir que, con una sola presentación artística musical antes referida del house rent parties, el organizador podía pagar no solamente los costos de la fiesta, sino que también pagaba solventemente, el mes que debía y además, se daba el lujo de pagar adelantado, la renta del mes siguiente.




No es difícil imaginar que entraban más de un centenar de personas, en un solo piso de cinco o siete habitaciones, en esas fiestas no cabía un solo alfiler; no solamente eso, cuando la presentación y actividad musical era espectacular, la fiesta o house rent parties no se limitaba solamente a un solo piso, se extendía hacia los pasillos y en muchos casos, era tanta la convocatoria y las ganas de participar de la fiesta, que se extendía a todo el edificio; eran felices y así alimentaban el desarrollo del jazz en el Harlem pobre o sumergido y obviamente que instaban al músico a mejorar y a competir y a crear novedades constantemente, para poder así, seguir siendo contratado.




Recordemos, por ejemplo, a uno de los gigantes pianistas y muy solicitado y contratado para esas grandes fiestas o house rent parties en Harlem: Willie “The Lion” Smith o William Henry Joseph Bonaparte Bertholoff, nacido el 25/11/1897 en Goshen, Nueva York, y fallecido a los 75 años, un 18/4/1973 en su Nueva York querido.



Willie "The Lion" Smith, no solamente fue un grande del piano jazzístico, también fue compositor y cantante del jazz tradicional. Comenzó muy jovencito, ya que para 1912, tocaba en los afamados clubs de Atlantic City. Prestó servicio militar en la terrible IGM. Cuando regresó a la capital del mundo, era solicitado para que toque piano en los más exclusivos Clubs de Nueva York, y como no podía ser de otro modo, hizo muchas grabaciones y además, era normal verlo al frente de su piano, en las cotidianas comedias musicales de la gran ciudad.




The Lion Smith, alternó y grabó con gigantes del jazz, tales como la gran Mamie Smith (1920); también con el gran maestro pianista y cantante Clarence Williams (1898 - 1965) y eso fue entre los años 1933 – 1935; así mismo, con el gran clarinetista y saxofonista Mezz Mezzrow (1899 - 1972) y eso fue entre los años 1934 – 1936; tuvo la gran oportunidad de acompañar también al legendario Sidney Bechet entre los años 1939 – 1941; por si fuera poco, también estuvo con el gran trompetista Max Kaminsky (1908 - 1994) eso fue para el año de 1944. No solamente, eso, el gran Smith hizo muchas giras por la vieja Europa, por ejemplo, en el año 1949, 1950, 1965 y 1966.



Y, para que quede bien ubicado y clasificado, el genial Willie “The Lion” Smith es uno de los creadores y líderes máximos del famoso y célebre y único stride piano style, muy típico y original neto, de los grandes pianistas del Harlem jazzístico. Además, “The Lion” Smith se caracterizó en ese estilo, por su potente swing, muy difícil de seguir e imitar. No solamente eso, fue profesor de adelantados y grandes músicos, tales como Artie Shaw.



Pero no todo era alegría, diversión y concordia, estas fiestas en mención o las house rent parties también eran motivo de divergencia, división y apartamiento y ninguneo, entre los mismos negros de Harlem; los negros cultos y de las clases altas del mismo Harlem, despreciaban y ocultaban a su propio Harlem oculto y sumergido que se solazaba y bailaba con sus fructíferas house rent parties; en verdad de verdades, las familias negras de clase media no rendían culto en modo alguno al blues o cualquier tipo de música llamada ‘desaliñada’ y era peor, la postura rígida y estricta, si se trataba de negros procedentes del Sur, inclusive era muy vívida e irreconciliable, las discrepancias y divisiones entre los negros antiguos del Harlem con los negros recién llegados del Sur.



Los negros recién llegados del Sur y afincados en Harlem, se esforzaban por parecer elegantes, cultos y sofisticados y buscaban ser aceptados en dicha posición, esos negros renegaban de sus propios orígenes de todo tipo, sea el culinario, el indumentario, el lingüístico o el cultural y por cierto, el musical de procedencia sureña, por ejemplo, se apartaban, del blues del delta del Mississippi, o del jazz de Nueva Orleans o de los rags de Missouri.


Pero, es un hecho histórico consolidado y firme, que el Harlem oculto o pobre o sumergido, fue la placenta y la generosa madre del nuevo jazz en New York; sin lugar a dudas, fue la cuna de gigantes del piano, fue la incubadora de estrellas universales del Jazz, los cuales siguen siendo admirados y aplaudidos hasta el día de hoy. 



Los negros pobres del Harlem oculto no permitieron la mediocridad ni la vulgaridad ni la grosería en su nueva música jazzística, situación y condición totalmente distinta en cuanto a la  música mal llamada Salsa, donde muchos se acostumbran y prefieren y preservan la mediocridad y la grosería y vulgaridad salsera, esa es la gran diferencia entre el Jazz del más alto nivel universal nacido entre los negros pobres del Harlem sumergido y la cultura salsera que sigue regodeándose en la mediocridad y vulgaridad.

(Fin de la parte XXI)


Lima, 25 de octubre del 2016

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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