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martes, 28 de octubre de 2014

Las Revoluciones Chinas y la brutal dictadura Maoísta. Lecciones sobre el cerebro político y el fusil en las revoluciones triunfantes, para la Ciencia Política

















Las Revoluciones Chinas y la brutal dictadura Maoísta. Lecciones sobre el cerebro político y el fusil en las revoluciones triunfantes, para la Ciencia Política


El fin de la IGM trajo la impactante y popular Revolución rusa y luego y casi inmediatamente sobrevino el ‘Octubre Rojo’ que instauró la brutal y sangrienta dictadura de Lenín secundado por sus conmilitones los bolcheviques comunistas en la inmensa Rusia continental, pues, en forma similar, el fin de la Segunda Guerra Mundial trajo el triunfo definitivo de los comunistas en el otro inmenso continente, tal como es la Revolución en China.


Pero la Revolución China no se hizo en un solo acto, fue todo un largo proceso, y sus grandes líneas históricas más importantes, y para el presente propósito serían las siguientes:


1)      Primera Revolución China de 1911. Cuando las fuerzas revolucionarias convergieron y se derrocó al tradicional y arcaico Imperio milenario, y se estableció por primera vez la República en 1912. Esta gesta también fue conocida como Revolución china de 1911 o la Revolución de Xinhai.

2)      Reacción Parlamentarista China de 1913. Donde el Parlamento ya constituido, y los rebeldes partidarios del parlamentarismo, atentaron contra el gobierno autoritario de Yuan Shikai, fracasando en su rebelión.

3)      Segunda Revolución china o la Gran Guerra civil de 1927 a 1950. Aquí tenemos el anárquico y sangriento período de lucha y guerra entre las fuerzas nacionalistas del Partido Nacionalista o Kuomintang de Chiang Kai-shek, contra el Partido Comunista quienes se enfrentaron hasta la victoria final en contra el gobierno nacionalista.



Veamos pues, en este orden las revoluciones chinas y la Gran Revolución China Maoista:


1)      Primera Revolución China de 1911, o también conocida como la Revolución de Xinhai

Para el siglo XIX China estaba aislada y gobernada por Emperadores en decadencia, con economía arcaica y con una inmensa masa de campesinos pobres y explotados miserablemente por las potencias extranjeras enclavadas en China y que se beneficiaban con la mano de obra abundante y barata de los humildes y sufridos campesinos pobres, asimismo, esta masa inmensa de campesinos famélicos eran explotados por los propios oligarcas chinos y por sus corrompidos funcionarios estatales.


La Primera Revolución china o Revolución de Xinhai, es la rebelión contra la última dinastía Imperial manchú de los Qing, y la inmediata constitución de la primera República de China. Recordemos que la monarquía Imperial era de estructura feudal en lo económico, político, militar y económico, y tenía una antigüedad de al menos 4000 años, antes que la Revolución instaurase la primera República con aspiraciones democráticas.


La Revolución se expresó con la inicial batalla del 10 de octubre de 1911, y culminó el proceso revolucionario con la abdicación del Emperador Puyi el 12 de febrero de 1912. Esta primera revolución china, también conocida como la Revolución Xinhai, se llama así, porque dicha palabra significa "cuarenta y ocho", que es el nombre del año 1911, según el calendario agrícola chino tradicional.


Como lo adelantamos, para 1911 estalló la revolución popular y el decadente Imperio Chino cayó y se proclamó la República. República que tuvo corta duración, ya que el nuevo gobierno no pudo controlar la situación ni mucho menos solucionó los urgentes problemas reclamados y la crisis política se agravó.


El milenario Imperio Chino no sólo cayó, sino que peligrosamente se fragmentó y en diez años sufrieron anarquía, anomia y caos, con los ‘Señores de la guerra’, los mismos que eran militares de mentalidad arcaica que se declararon independientes en sus propios feudos e inclusive entre ellos desarrollaron intestinas luchas unos contra otros, es ahí, en medio de esa vorágine de caos, inestabilidad, guerra y abusos, donde fermenta el cultivo de la Revolución, y luego, China post revolucionaria cambiará irreversiblemente, después del pillaje, la ruina, la guerra y la anarquía.


En 1919, aparece un movimiento conformado por estudiantes e intelectuales, miembros de la clase media que buscaban regenerar y reformar profundamente a China, este movimiento renovador y revolucionario se expande a las más importantes y grandes ciudades, realmente los revolucionarios nacionalistas buscaban occidentalizar rápidamente a China, ya que consideraban que la organización política tradicional había traído desgracia y pérdida de la dignidad nacional.


Esta primera revolución china entonces, se enmarca entre el 10 de octubre de 1911, hasta el 1 de enero de 1912, y su causa directa fue el levantamiento armado de Wuchang, teniendo como resultado la derrota de la Dinastía Qing y el establecimiento de la primera República de China.


Recordemos que la famosa Guerra del Opio (1839 – 1842) demostró que el arcaico y tradicional Imperio Chino no era tan fuerte y que fácilmente se podía vulnerar. Y esta experiencia histórica la van a leer y asumir hasta sus últimas consecuencias los revolucionarios venideros.


Normalmente, se cree que la Primera Guerra del Opio es el punto de partida de la historia moderna de China, ya que en ese tiempo nace un movimiento de intelectuales y oficiales militares chinos nacionalistas que pensaban hacer  cambios profundos, para impulsar el desarrollo sostenible, por ejemplo, el Movimiento Ziqiang que desde 1860 hasta 1890 tuvo actividad comprometida y estaba empeñado en estudiar la ciencia y los modos de producción de occidente para asimilarlo en su continente y así poder promover la industrialización y el comercio y transformar a la China feudal de su evo.


Es importante destacar y anotar en forma precisa que, la actividad de los militares chinos comprometidos con el progreso y bienestar de su patria fue muy notable, decidida y valiente, a diferencia de otros países y en diferentes etapas históricas, donde los militares vegetan por décadas y solamente piensan en recibir gollerías, alabanzas, favores y jugosas pensiones a su retiro, sin interesarles el bienestar y progreso de sus países; pues en China fue todo lo contrario, y  no se hubiese caminado hacia el progreso firme y sostenido que ahora podemos percibir y conocer del gigante asiático, sin el apoyo, compromiso y respaldo decidido, firme, consecuente y valiente de los militares chinos progresistas, y por cierto de su pueblo, que no dudó un instante en tomar las armas para cambiar la situación económica y política de su país al costo de sus vidas; ya está establecido que murieron millones de chinos combatiendo, y las tropas de ambos lados eran de decenas de miles y de centenas de miles.


También, se no puede dejar de relievar los esfuerzos de algunos sectores progresistas de la misma dinastía manchú Qing, que quería reformarse y reformar a China, pero su grave derrota en la Primera Guerra Sino-Japonesa truncó sus planes.


Recordemos que luego de 1895, las élites nacionalistas exigieron acelerar reformas de gran envergadura, y algunas de ellas, querían imitar los cambios verificados en Japón y Rusia con respecto a la transformación en los sistemas de trabajo administrativo y social bajo éstos regímenes imperiales. La reforma, llamada de los Cien Días, --por su corta duración--, tenía el apoyo del Emperador Guangxu y se inició en 1898. Ciento tres días después, la reforma fue paralizada, porque los conservadores monárquicos efectuaron un golpe de estado, para proteger sus intereses y mantener a la China feudal intacta. Los reformistas fueron exiliados, pero los que  quedaron, pugnaban por tener una Monarquía Constitucional similar a la del Reino Unido, con la familia imperial regentando en el sistema político, pero orientado al gobierno democrático.


Después del golpe de la Rebelión de los Bóxers, y de la Alianza de las Ocho Naciones, el gobierno manchú Qing, ahora liderado por la Emperatriz viuda Cixi, reinició las reformas de los Cien Días. Entre los cambios, destaca la abolición de la Examinación imperial el 2 de septiembre de 1905. Asimismo, hay que destacar que el gobierno comenzó a construir colegios hasta aproximadamente 60.000 hasta el momento que estalla la Primera Revolución o Revolución Xinhai.


El 1 de septiembre de 1906 el gobierno Qing bajo presión, anunció senda campaña constitucionalista, y por cierto, los constitucionalistas en cada provincia presionaron al gobierno para que forme gabinete. En mayo de 1911, la monarquía manchú presenta al primer ministro del recién formado gabinete y se le anuncia como Príncipe Qing, y como quiera que 9 de los 13 miembros del gabinete eran de la dinastía gobernante Manchú, y los otros 7 eran de la familia imperial y ninguno extraído del pueblo, pues se decepcionaron los constitucionalistas de las diversas provincias y pasaron a apoyar a la revolución para transformar China.


Recordemos también que, después de 1890, apareció una sostenida y agresiva campaña contra los Manchúes y los libros escritos por la enemiga dinastía Ming sirvieron de pretexto para los revolucionarios; el más destacado revolucionario Sun Yat-sen, exigía reformas políticas y económicas, y por cierto, la mayoría de los revolucionarios pregonaban el "rechazo Manchú" al unísono. Cuando cayó la dinastía manchú Qing, el lema de la revolución cambió también radicalmente, ya que luego se agitaba la "armonía entre todas las razas" buscando lograr estabilidad y consenso, luego de la revolución.


Asimismo, es importante denotar que en esa coyuntura se fundan los partidos políticos Kuo Min Tang o Partido Nacionalista Chino fundado por Sun Yat Sen, y, el Kun Chang Tang o el Partido Comunista chino-PCCh, fundado por Li Ta Chao y Chou En Lay.


Es importante destacar que el revolucionario Sun Yat-sen ejerció influencia revolucionaria sobre los ejércitos monárquicos apostados en la ciudad de Wuchang, siendo que dicha ciudad a principios del siglo XX, era una de las tres ciudades más importantes de la provincia de Hubei, y sobre todo la ciudad de Wuchang (las otras dos eran Hanyang y Hankou) adquirió importancia estratégica-militar porque ahí se producían las armas con que la dinastía Qing estaba equipando a su nuevo ejército, y precisamente estos ejércitos monárquicos fueron los que apoyaron en su momento a la Primera Revolución.


La revolución antimonárquica o primera revolución china, se preparaba muy silenciosamente entre las filas del ejército de Wuchang, y se descubren los preparativos revolucionarios muy ocasionalmente por la policía, cuando estalla fortuitamente una bomba en la ciudad de Hankou (muy cerca de Wuchang) el 9 de octubre de 1911, de no haber sido así, el estallido revolucionario se hubiese realizado en otra fecha muy posterior. Lo que la policía descubrió, obligó inmediatamente a los militares antimonárquicos del Octavo Batallón de Ingenieros, a tomar las armas y sublevarse, derrocando definitivamente a los representantes del Imperio que se encontraba en Wuchang, esta gesta se conoce históricamente como “el levantamiento de Wuchang” verificado el 10 de octubre de 1911, y aquí comienza la Primera Revolución, la misma que desencadenó gran oleada de insurrecciones, levantamientos y de actos de rebeldía en contra de la corte imperial manchú Qing de Pekín.


El 11 de octubre entonces, cayó en poder de los revolucionarios la ciudad de Hanyang y al día siguiente cayó Hankou, en suma, cayó la triple ciudad dividida por los ríos Yangtsé y Han, y por cierto un vital punto estratégico-militar-político ubicado en el centro de China, en Wuchang.


Al momento de estallar la Primera Revolución en Wuchang, el líder nacionalista Sun Yat-sen se encontraba en Estados Unidos, consiguiendo apoyo financiero para la revolución y que logró rápidamente porque el Gobierno chino manchú, se había ganado enemigos ya que en 1909 fueron asesinados muchos misioneros.


Otro factor que ayudó eficientemente a la victoria de la Primera Revolución, fue que el gobierno imperial se demoró mucho en reprimir el estallido revolucionario, lo que dio más confianza a los insurrectos, a ese factor, se sumó otro favorable, que los ejércitos provinciales vecinos se iban adicionando, como fue el caso de los ejércitos de las provincias de Shaanxi y Hunan, que se sublevaron y se sumaron a los revolucionarios de Wuchang el 22 de octubre, a ello se agrega otro factor importante, que el pueblo apoyó a la revolución, con los estudiantes y trabajadores de las ciudades.


Para afrontar esta situación, más que crítica y angustiosa para la dinastía manchú, llamaron a Yuan Shikai, quien ya había ejercido cargo político ministerial en Beiyang, --y que le precedía la fama de prestigioso militar que había estado en la Primera Guerra Sino-japonesa--, y le dieron el comando del poderoso Ejército del Norte de Beiyang, para organizar la ofensiva contra los rebeldes del sur. En ese contexto revolucionario, para el 30 de octubre tuvieron lugar otras sublevaciones, en Kunming, --provincia de Yunnan--, ciudad que fue tomada, y se sumaron otras dos provincias a la revolución, Shanxi y Jiangxi. Y por si fuera poco, el 1 de noviembre se constituyó el gobierno militar de Yunnan, y, el 3 de noviembre la provincia de Jiangsu se sumó también a la revolución, mientras que el 22 de noviembre lo hizo Sichuan y el 12 de diciembre Shandong.


El Ejército del Norte de Beiyang se decidió a atacar la ciudad revolucionaria de Hankou y la tomó. Pero el astuto militar Yuan Shikai empezó a negociar secretamente con los revolucionarios, quienes seguían avanzando, y los militares monárquicos terminaron por impacientarse y exigieron a la corte imperial que aceptase las "doce reclamaciones" revolucionarias, que exigían la instauración del régimen parlamentario, y por cierto, la reducción de poderes del Imperio con la figura de primer ministro. La corte manchú, cercada, acosada, repudiada y con respaldo castrense mellado, no tuvo otra salida que aceptar las condiciones impuestas, y el cazurro militar Yuan Shikai asumió el cargo de Primer Ministro por parte del Imperio Qing.


La revolución siguió creciendo en y con apoyo popular, tan es así que comenzando el mes de diciembre,  la importante ciudad de Nankín fue sometida, en esos días Sun Yat-sen volvía de su exilio, luego de su largo periplo por Estados Unidos y Europa a fin de recaudar fondos para la revolución, como ya se adelantó. Los revolucionarios, concentrados en Nankín proclamaron la República de China el 30 de diciembre de 1911, y eligieron a Sun Yat-sen como el presidente provisional, y se señaló el 1° de enero de 1912 como día primero de la nueva era republicana china, comenzándose a utilizar el calendario occidental.


La Primera Revolución entonces culminó el 12 de febrero de 1912, cuando el último emperador manchú de la dinastía Qing, el niño Puyi, oficialmente abdicó bajo la presión del sagaz militar Yuan Shikai, el mismo que había negociado con los revolucionarios, forzar la abdicación del emperador a cambio de ocupar el cargo de Presidente de la República, alta envestidura que detentaba Sun Yat-sen.


Para el mes de marzo de 1912 se promulgó la constitución de carácter parlamentaria, con elecciones tanto para el parlamento como para la presidencia de la República, las primeras elecciones se realizarían dentro del plazo de diez meses. El líder Sun Yat-sen, se presentaría en las elecciones, con su partido político Guómíndǎng, más conocido en occidente como "Kuomintang" (KMT). Pasadas las elecciones el año 1913, el ladino Yuan Shikai se negó a dejar el poder, y por lo tanto se verificaron guerras entre facciones del ejército leales a Yuan Shikai y al KMT. Finalmente el KMT fue derrotado y Sun Yat-sen fue enviado al exilio, pero el gobierno de Yuan se transformó en terrible tiranía, hasta que en 1915 cometió el grave error de restituir el carácter de "Imperial" a su patético gobierno, y para el 1° de enero de 1916 se hizo ascender al trono como emperador en farsa grotesca, y tan solo tres meses después, cediendo a las presiones populares y de importantes sectores, abolió nuevamente la monarquía. Yuan Shikai muere el 6 de junio abandonado por sus seguidores como era lógico de suponer.



2)      Reacción Parlamentarista China de 1913



La Reacción Parlamentarista China de 1913,  fue el alzamiento fracasado del verano de 1913 de los partidarios del gobierno parlamentario en contra del autoritarismo de Yuan Shikai.


Cuando el astuto militar Yuan Shikai se hace del poder como presidente de la nueva República de China a comienzos de 1912, --y con una serie de artimañas y tretas--, pues su gobierno nunca tuvo mentalidad e intenciones republicanas, muy al contrario buscó afianzarse en el poder retrasando la convocatoria para las elecciones parlamentarias que estipulaba la flamante constitución republicana.


Como quiera que las disputas bélicas en el marco revolucionario, habían provocado fuertes gastos, --además del dispendio monárquico consabido--, por lo tanto, la República estaba en bancarrota, Yuan Shikai ya en el poder, urdió como mantenerse sin ser perturbado, y echó mano de las finanzas públicas, negociando abultado préstamo con el extranjero para poder así someter al parlamento cualquiera que fuese su resultado y, efectivamente, cuando las elecciones de 1913 arrojaron el resultado de su derrota, pues Yuan Shikai, --que ya había contraído el préstamo internacional sin la aprobación del nuevo Parlamento, que recién se reuniría el 7 de abril de 1913--, les demostró desafiantemente al Parlamento que no necesitaba de ellos, y que los dineros públicos que había conseguido le permitirían seguir controlando la política nacional, a pesar de la oposición electa tras los comicios.


La protesta inútil e infértil por parte del Parlamento no se hizo esperar. Vinieron los combates entre las fuerzas gubernativas de Yuan y los rebeldes que se le oponían en la provincia de Jiangxi que comenzaron el 10 de julio. La campaña fue corta pues los rebeldes del sur estaban mal armados y carecían de dinero y de pertrechos de guerra adecuados, y se enfrentaron a las potentes tropas del gobierno central que estaban bien pagadas y avitualladas, y obviamente comandadas por un prestigioso y hábil militar como era el mismo Yuan Shikai. Los diversos focos rebeldes no estaban preparados, además, no estaban coordinados estratégicamente, y fueron cayendo uno a uno derrotados.


La marina de guerra, que simpatizaba inicialmente con los rebeldes, se mantuvo neutral en el momento decisivo, porque astutamente fueron sobornados por el Gobierno de Yuan Shikai. Pasados los dos meses de rebelión y sin dinero alguno para presentar oposición y guerra, los cabecillas desaparecieron huyendo hacia el extranjero.


Era muy previsible que Yuan Shikai aprovechando su estentórea victoria sobre los rebeldes, procediese a disolver del Parlamento, el mismo que había coordinado con los rebeldes obviamente, y que se hallaba preparando otra Constitución que recortaría trascendentalmente su poder.


Yuan Shikai desplegó toda su astucia y sagacidad para mantenerse en el poder a como dé lugar, y para ello soborna a parte del parlamento, y logra que se apruebe el procedimiento para la elección de presidente y mediante el expediente del soborno y la intimidación logró ser elegido para la más alta magistratura —ya que era Presidente pero provisional—, evento oficial de alto rango que se verifica el 10 de octubre de 1913. Para el 4 de noviembre, emitió sendo decreto para desalojar a los diputados nacionalistas KMT y los radicales, disolviendo de esa manera al Parlamento ya que no alcanzaba ya el quórum para ser tal.


La imprevisión, el romanticismo y la falta de recursos económicos, hizo fracasar a la rebelión parlamentarista en contra el tirano Yuan Shikai, el mismo que aprovechó ese fracaso para controlar el poder en China hasta su farsa grotesca de proclamarse emperador a finales de 1915, acto que no fue aceptado hasta por sus antiguos protegidos que controlaban las provincias. Su muerte no llevó al restablecimiento del gobierno constitucional y parlamentario, sino que aparecieron ‘los señores de la guerra’ en multitud de regiones controladas por caudillos militares, muchos de ellos antiguos partidarios de Yuan.


Recordemos también que los revolucionarios huidos hasta 1916, aprovecharon el intento de proclamarse emperador de Yuan para regresar al país y, tras el fracaso del restablecimiento del Parlamento en Pekín, organizaron un errabundo Movimiento de Protección de la Constitución con Sun Yatsen a la cabeza.



3)      Segunda Revolución china o Gran Guerra civil de 1927 a 1950


A manera de breve resumen de lo que evaluaremos aquí, diremos que, las mayores fuerzas políticas existentes eran:


El Kuomintang que era nacionalista y democrático, por un lado; y el Partido Comunista, por el otro lado.

Estos partidos políticos entran en alianza para 1923, organizando ejército y conjuntamente aniquilaron a los ‘señores de la guerra’, logrando reunificar China y por cierto, establecieron un gobierno central.


Pero la unión del Kuomintang y del Partido Comunista no podía durar mucho, sus ideologías eran disímiles.


El Kuomintang seguía una ruta conservadora favoreciendo a la oligarquía terrateniente.


Y el Partido Comunista de Mao Zedong (1893-1976) quería cambios profundos e intensos en lo social y en lo económico. Mao era un líder carismático, era un revolucionario comunista que tenía la idea fija de adaptar el marxismo-leninismo para China y por lo tanto estaba convencido que a su país se le exigía mucho más que en otro lugar, una estrecha unión de la clase obrera con los campesinos, e incluso con las distintas burguesías, a esa forma de leer el marxismo-leninismo se le llamó ‘maoismo’.


Para 1946 se rompe la alianza y entran a guerra abierta, y al parecer el Kuomintang podría vencer porque el ejército dirigido por Jiang Jieshi (Chiang Kai-chek 1876-1975) recibía apoyo norteamericano y era más fuerte, pero no olvidemos que había corrupción dentro del ejército del Kuomintang, además que Chiang controlaba las ciudades y los comunistas controlaban casi todas las zonas rurales que rodeaban las ciudades, y la estrategia comunista fue acosar y bloquear a las ciudades y luego tomarlas, estrategia militar que a la larga les dio resultados, y es que el ejército rojo de Mao trabajo estratégicamente y se ganó el apoyo de los campesinos o agricultores porque conforme iban avanzando iban haciendo la reforma agraria.


En 1949 se acaba la guerra civil venciendo el ejército rojo de Mao, y por lo tanto toda China quedó al mando del gobierno central dictatorial maoísta, quien empezó sus actos de gobierno enjuiciando sumariamente a los latifundistas y ejecutándolos.


La gran guerra civil china entonces, se da desde abril de 1927 hasta mayo de 1950 con la participación del Ejército  de Liberación Nacional del Partido Comunista (denominado Ejército Popular de Liberación desde 1946) en contra del Ejército Nacional Revolucionario del Kuomintang, y se inicia como se dijo, en 1927, después de la Expedición del Norte, cuando la agrupación nacionalista del KMT, dirigida por Chiang Kai-shek, depuró a los comunistas de la alianza formada entre el KMT y el PCCh, y culmina con el izamiento de la bandera de la República Popular China y el exilio de los nacionalistas a la isla de Taiwán.


La guerra civil china acabó, como se dijo, en 1950 con la culminación no oficial de los enfrentamientos, quedando finalmente bajo control comunista la China continental (incluida la isla de Hainan), donde se instauró el nuevo régimen de la República Popular China, mientras los nacionalistas controlaban los territorios insulares de Taiwán, Pescadores, y varias islas costeras de la provincia de Fujian.


Recordemos que Sun Yat-sen, líder del Kuomintang (KMT), buscaba apoyo de potencias extranjeras para doblegar a los señores de la guerra que controlaban el norte de China, cuando cae la dinastía manchú Qing. Las potencias capitalistas no quisieron prestarle ayuda, porque precisamente el régimen feudal era el que ellos explotaban fácilmente con abundante mano de obra barata y gran cantidad de comercio. En vista de esa negativa, para 1921 Sun Yat-sen acudió a la Unión Soviética emporio y líder del comunismo mundial, y Moscú aplicó pragmatismo político, apoyando ambiguamente tanto al KMT de Sun como al recién fundado Partido Comunista de China (PCCh). Los soviéticos comunistas pródigos en apoyo y recursos para sus aliados, solamente querían al gigante asiático alineado a sus intereses y poco les interesaba cuál de los dos bandos venciese, obviamente que entre el KMT y el PCCh se encendió la hoguera de la mezquindad, la división y la ambición por tener el control total y absoluto y así gozar del apoyo, favores y regalos abundantes de los rusos comunistas.


Para 1923, con la declaración conjunta en Shanghái, de Sun Yat-Sen y de Rusia comunista, se confirma la alianza internacional que prestará ayuda para la unificación nacional de China. En esa lógica llegó a China el agente de la Komintern Mijaíl Borodin con varios asesores soviéticos y apoyaron la reorganización del KMT según las directivas del Partido Comunista de la Unión Soviética.


Mientras tanto, el PCCh había recibido instrucciones de la Komintern rusa de cooperar con el KMT, siempre que los partidos mantuviesen sus identidades, y formaron así el Primer Frente Unido entre los dos partidos. Y es que la realidad política del PCCh era magra, era un grupúsculo en aquel contexto: solo tenían 300 miembros para 1922, y para 1925 solamente llegaron a 1.500 militantes, mientras que el KMT ya tenía 150.000 miembros en 1922. Los números pesaban a favor del KMT, socio relativamente directo de Rusia.


El KMT entonces, con el aval del partido comunista ruso logró crear en Moscú la Universidad Sun Yat-sen donde se formarían los cuadros políticos chinos bajo la escuela comunista rusa, además los soviéticos les crearon sendo instituto político para la formación de propagandistas en técnicas de movilización de masas; y para 1923 enviaron a Chiang Kai-shek a Moscú para capacitarlo en temas militares y políticos durante varios meses.


Recordemos que Chiang Kai-shek era un estrecho colaborador de Sun Yat-sen desde los días de la Sociedad de la Alianza, el movimiento político precursor del KMT. Cuando regresó Chiang Kai-shek de Rusia terminando el año 1923, impulsó la creación de la Academia Militar de Whampoa en las afueras de Cantón, que era la ciudad sede del Gobierno durante la alianza KMT-PCCh. Y como no podía ser de otra manera, para 1924, Chiang Kai-shek dirige la academia militar y con ello despega su ascenso como sucesor de Sun Yat-sen y líder del KMT, y por cierto, se prefiguraba como el cuadro idóneo para la unificación de toda China bajo el gobierno nacionalista.


Sólo unos meses después de la repentina muerte del líder Sun Yat-sen, asume la conducción el inmediato líder del movimiento KMT Chiang Kai-shek, y en su calidad de comandante en jefe del Ejército Nacional Revolucionario dio inicio a la Expedición del Norte que había sido postergada, había llegado la hora de los señores de la guerra y se buscaba la unificación final de China bajo el mando del KMT.


Los señores de la guerra tenían grandes ejércitos y poseían y dominaban grandes territorios, pero eran muy inestables y tendían a hacer alianzas y guerras entre sí caprichosamente, de tal manera que se debilitaban y no amenazaban conjuntamente al gobierno del KMT, y de esa manera debilitaban el poder chino ante la agresión nipona. Obviamente que era una necesidad someter a los señores de la guerra para poder frenar en unidad nacional al expansionismo japonés.


Antes de atacar a los señores de la guerra, Chiang Kai-shek consideró importante consolidar su poder interno en primer lugar, y empezó con su propio partido, ya que para 1926 el KMT estaba dividido en alas de derecha e izquierda, mientras que los comunistas también crecían por su lado. En marzo de 1926, a raíz de un intento de secuestro Chiang Kai-shek licenció a los consultores soviéticos, y  neutralizó al PCCh en la dirección central, y tomó el poder preeminente del KMT. La Unión Soviética aplicando pragmatismo político, y evitando la ruptura entre Chiang y el PCCh, ordenó que los comunistas facilitaran la Expedición del Norte. La expedición contra los señores de la guerra finalmente fue iniciada por Chiang en Cantón en julio de 1926 y duró hasta 1928, participaron más de 250.000 soldados nacionalistas.


Para comienzos de 1927, los enfrentamientos entre el KMT y el PCCh se profundizaron y dio lugar a la división en la alianza revolucionaria. El PCCh y los izquierdistas del KMT trasladaron la sede del Gobierno nacionalista de Cantón a Wuhan.


Mientras tanto Chiang, --cuya conducción de la Expedición del Norte estaba avanzando  exitosamente--, se dispuso a destruir el aparato del PCCh en Shanghái, para ello astutamente Chiang con la ayuda de civiles de dudosa reputación, tomaron por sorpresa a los comunistas y unionistas en Shanghai bajo el pretexto de que eran nocivos por desestabilizadores y agitadores profesionales, los arrestaron y ejecutaron por centenares, el 12 de abril de 1927.


Esta purga ahondó y agudizó la separación entre Chiang y el nuevo gobierno de Wuhan de Wang Jingwei (pelea que ganó Chiang Kai-shek), motivo de ello Chiang fue expulsado del KMT pero inmediatamente creó gobierno de cabecera rival en Nankín. En ese momento China contaba con tres capitales políticas o de gobierno: el régimen de los señores de la guerra reconocido internacionalmente y afincado en Pekín; los comunistas e izquierdistas del KMT en Wuhan; y el régimen cívico-militar de los nacionalistas en Nankín, que ganaría el sitial de capital de las fuerzas nacionalistas durante la década siguiente.


Las instrucciones de la Komintern rusa no daban pie con bola,  a pesar que ordenaron al PCCh promover alzamientos armados en las ciudades y en el campo, siempre fracasaron en las ciudades como Nanchang, Changsha, Shantou y Cantón, y los campesinos de la provincia de Hunan se rebelaron en la gesta conocida como el Levantamiento de la Cosecha de Otoño, dicha insurrección fue dirigida por Mao Zedong. Y por si fuera poco, a mediados de 1927 el PCCh había sido expulsado de Wuhan por sus ex - aliados de la izquierda del KMT, los mismos que en su momento  fueron derrocados por el régimen militar.


El KMT reinició hostilidades contra los señores de la guerra y así pudo capturar su sede principal Pekín (que fue rebautizada como Beiping) ya era junio de 1928, y a partir del dominio de Pekín, la mayor parte del este de China quedó bajo dominio de Chiang y ahora el Gobierno de Nankín pasó a ser reconocido internacionalmente como el gobierno legítimo de China. Con estos triunfos, los nacionalistas declararon que habían logrado la primera fase de los tres puntos de la doctrina de Sun Yat-sen para la revolución, a saber, unificación militar, tutela política y democracia constitucional, por lo tanto el KMT anunciaba que se iniciaría la segunda fase.


Sin embargo el KMT y su segunda fase, tuvo que frenarse hasta 1930, debido a la Guerra de las Grandes Planicies donde con un poderoso ejército de 600.000 nacionalistas se pudo vencer a los señores de la guerra, esta larga y cruenta guerra duró entre mayo y noviembre de ese año y costó la vida de 300.000 combatientes. A resultas de ello, se sometió el norte y centro de China y el control nacionalista se fortaleció, los restantes señores de la guerra serían derrotados por la invasión japonesa de Manchuria al año siguiente.


Como quiera que Chiang Kai-shek golpeó a los comunistas y los sacó de las zonas urbanas, estos huyeron hacia la zona rural y continuaron con sus actos de expansión de su ideología y de sus fuerzas, e iniciaron la Revolución Agraria en la clandestinidad, donde urdieron el alzamiento militar de Nanchang del 1° de agosto de 1927, encabezada por He Long y Zhou Enlai con apoyo de jefes militares como Zhu De, Ye Ting y Liu Boncheng, a este 1° de agosto lo llamaron el comienzo de la lucha armada de su partido y la fundación del Ejército Rojo Chino.


Las fuerzas nacionalistas de Chiang  atacaron a los comunistas, no los exterminaron, pero sí los dañaron seriamente, ya que en 1928, el minúsculo Ejército Rojo abandonó las montañas Jinggang y se dirigieron al oeste estableciéndose en las montañas vecinas de las provincias de Jiangxi y Fujian donde se estableció gobierno provisional el 7 de noviembre de 1931 proclamándose la República Soviética de China con Mao Zedong como presidente.


Chiang Kai-shek se salvó de otro golpe para sacarlo del poder, y reinició la persecución contra los comunistas, y para ello atacó los focos de su actividad en Hubei, Shanxi, Gansu, Henan, Anhui y Honghu, y nunca necesitó más de 100.000 soldados para tener éxito en contra de los comunistas.


Pero cuando Chiang Kai-shek quiso arrasar con el soviet de Jiangxi, donde se hallaban concentradas las principales fuerzas comunistas, lideradas por Mao Zedong y el comandante en jefe del Ejército Rojo Zhu De, pues simplemente fracasó, arremetió hasta por cinco veces, con muchas bajas.


Para el mes de octubre de 1934 los comunistas decidieron ejecutar su retirada con 86.000 hombres hacia el oeste, escapando de los ejércitos del KMT que los perseguían. Esta retirada o huida comunista, que terminó cuando llegaron con tan solo 8.000 hombres al pueblo de Yan'an, --centro del Soviet de Bao'an en Shaanxi--, esta retirada  militar y política, se prolongó durante un año y los extensos 6.000 kilómetros, siendo conocida universalmente como la Larga Marcha. Precisamente en esta jornada político-militar fue que Mao Zedong se consolida como máximo líder comunista en la Reunión de Zunyi, que se realizó en un  punto dentro de la Larga Marcha. Mientras huían los comunistas, su Primer Ejército Rojo confiscó propiedades y armas de los señores y terratenientes locales, reclutando a los campesinos y a la gente pobre, ganando adeptos entre el pueblo.


Recordemos el famoso poema de Mao, titulado ‘La larga Marcha’:


“Los obstáculos de la Larga Marcha no
Arredran a los soldados rojos
Diez mil mares, mil montes
No es nada para ellos.
Las sinuosas montañas de Wu Lin,
Pequeñas olas que fluctúan.
La impetuosa corriente del Wu Mon,
Como un pequeño charco
Cálidas brumas del rio Kin Sha
Cayendo al precipicio
Frías cadenas de hierro
Del puente sobre el Ta tu
Qué bella la montaña de Mien Shan
Con sus mil lis de nieve.
Pasado todo esto,
Los tres ejércitos sonríen.”



El ejército comunista que quedó en el soviet de Jiangxi (unos 28.000 hombres), fueron arrasados por las tropas nacionalistas, cuando el 10 de noviembre entraron a Ruijin.


Poco después de la llegada del Primer Ejército Rojo a Shaanxi, también arribaron otras fuerzas comunistas de diferentes puntos de China: el Segundo Ejército Rojo, al mando del comandante He Long, y el Cuarto Ejército Rojo, al mando del comandante Zhang Guotao.


Recordemos que las rivalidades entre los nacionalistas de Chiang y PCCh de Mao eran profundas e intestinas, se odiaban profundamente, por eso es que cuando se dio la invasión y ocupación de Manchuria por los japoneses, Chiang Kai-shek obstinadamente se opuso a formar alianza con los comunistas para combatir conjuntamente contra los nipones, ya que consideraba a los mencionados comunistas como una amenaza mayor, como un peligro al que había que erradicar.


La invasión japonesa obligó al PCCh a reagruparse en el norte, en su base de Yan'an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia.  Mientras que el poder de Chiang Kai-shek se había debilitado y mantenía bajo control sobre el sur de China desde la nueva capital provisional de Chongqing, ya que había sido expulsado de su capital Nankin y de Wuhan, respectivamente.


En el declive de su poder, Chiang Kai-shek y su terca posición de no aliarse con los comunistas para enfrentar a Japón, provoca que sus generales Zhang Xueliang y Yang Hucheng, el 12 de diciembre de 1936 lo secuestren y le conminen a firmar senda tregua con los comunistas. Este episodio pasaría a conocerse como el Incidente de Xi'an. Los dos partidos entonces, acordaron suspender las hostilidades y formaron un Segundo Frente Unido que hiciese frente a los japoneses.


Sin embargo la alianza fracasó nuevamente. La colaboración y la coordinación entre el KMT y el PCCh se centró en lo meramente formal durante toda la Segunda Guerra Mundial. 


El lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la entrada de la URSS en la Guerra del Pacífico llevaron a los nipones a una rendición más rápida de lo que los chinos habían pensado. En los términos de la rendición incondicional del Japón, dictados por los Estados Unidos, a las tropas japonesas se les ordenó entregarse al KMT y no a los comunistas, ya que EE.UU. terminada la IIGM se cuidaba de no permitir el avance del comunismo mundial.


El final rápido de la SGM en Asia Oriental, provocó la llegada de más de 1.500.000 de hombres del Ejército Rojo ruso comunista hacia las provincias manchúes, con el propósito de tomar las posiciones japonesas y recibir la rendición de 700.000 efectivos nipones rendidos y establecidos en la región. Ese mismo año Chiang Kai-shek sabía que no estaba en capacidad de evitar que el PCCh se hiciera con Manchuria después de la retirada de los soviéticos y para evitarlo llegó a un acuerdo con los rusos comunistas, de tal manera que éstos retrasaran su retirada hasta que el KMT hubiera trasladado a la región a una cantidad suficiente de sus mejores hombres y equipos. Los comunistas soviéticos aprovecharon su prolongada estancia para desmantelar todo el parque industrial manchú y trasladarlo a su país devastado por la guerra. También apoyaron el establecimiento del PCCh en las zonas rurales manchúes.


El general George Marshall llegó a China con la intención de lograr conformar gobierno aliado de los EE.UU., y por lo tanto tomó parte en las negociaciones para un cese de las hostilidades entre el KMT y el PCCh y propuso que se formara gobierno de coalición con todas las facciones políticas y militares de China. Obviamente que  los comunistas representados por Zhou Enlai, no aceptaron y menos los enviados de Chiang Kai-shek, nadie estaba dispuesto a ceder, y menos en los territorios cedidos luego de la rendición japonesa. La tregua finalmente fracasó en la primavera de 1946 y aunque las conversaciones siguieron, Marshall recibió órdenes de retirarse para enero de 1947.


Al fracasar las conversaciones de paz se volvió a la guerra de gran expansión dentro de China. Los comunistas la denominaron la Guerra de Liberación y sus ejércitos pasaron a llamarse desde 1946, Ejército Popular de Liberación (EPL). Los soviéticos apoyaron pero muy débilmente a los comunistas chinos, mientras que los Estados Unidos asistieron a los nacionalistas con excedentes de sus pertrechos militares avaluados en centenares de millones de dólares y además les brindaron generosos préstamos por otros cientos de millones de dólares en equipo militar.


A decir verdad, el gobierno nacionalista de Chiang ya había perdido legitimidad popular, además de ello el gobierno nacionalista estaba signado por la corrupción desenfrenada, asimismo, no olvidar que había caos político y económico por la propia coyuntura, y para colmo de males se presentó la indeseable hiperinflación, por todo ello, terminando 1948 las expectativas del nacionalismo eran nada halagadoras.


En el campo militar, los ejércitos del KMT, cayeron en la indisciplina y falta de moral, condición totalmente distinta al EPL del comunismo, quienes con su comandante en jefe Zhu De, estaban firmemente afincados en las zonas rurales del norte y el nordeste (Manchuria). También es cierto que la superioridad numérica de hombres y armas era de los nacionalistas, además que controlaban  territorios mayores y gozaban de poderoso apoyo internacional, sin embargo el ejército nacionalista estaba afectado por la prolongada guerra contra los japoneses y desgastados por las propias obligaciones del gobierno.


El ejército comunista o EPL con su disciplina y mejor moral y organización estratégica iban ganando terreno a los ejércitos nacionalistas y para enero de 1949, Beiping fue tomada por los comunistas sin disparar un tiro y se le devolvió su antiguo nombre de Pekín.


El resto de las importantes ciudades fueron cayendo entre abril y noviembre a manos del PCCh sin resistencia casi. La estrategia comunista les dio resultados exitosos, ya que las zonas agrarias bajo control comunista, muchas rodeaban a las principales ciudades, siendo que estas últimas, simplemente fueron asediadas y bloqueadas y luego fueron tomadas finalmente.


Para el mes de abril, y luego de exitosas campañas en el sur por parte de los comunistas, el EPL cruza el río Yangtsé y ocupa la histórica ciudad de Nankin. Y para mayo, cae Shanghai en poder de los comunistas y en octubre cae también la ciudad de Cantón, y estando en Cantón, el ELP rodeó las colonias británicas de Hong Kong y la portuguesa de Macao, pero nunca las ocupó, astutamente consideraron los comunistas que no era el momento de abrirse nuevos frentes, y menos en el plano internacional donde no tenían gran respaldo.


Luego, las fuerzas regulares del EPL ocuparon la isla de Hainan y avanzaron hasta la frontera con la Indochina Francesa y la provincia de Yunnan, siendo que en dicha zona encontraron el apoyo de la guerrilla comunista que venía luchando en las provincias de Guangdong  y Guangxi desde 1945 y que ya habían liberado muchos territorios. Además se encontraron con las combatientes fuerzas comunistas-nacionalistas del Vietminh del líder vietnamita Ho Chi Minh y del comandante Vo Nguyen Giap, quienes estaban en guerra abierta contra los franceses y refugiados se hallaban en territorio chino. El EPL posteriormente apoyaría a los comunistas vietnamitas.


Luego de largas jornadas y guerras sangrientas, el PCCh venció absolutamente a las fuerzas nacionalistas y el 1° de octubre de 1949, Mao Tse-tung proclama al mundo el nacimiento de la República Popular China.


Para diciembre del mismo año, Chiang Kai-shek se parapetó en Taipéi en la isla de Taiwán, y la declaró como capital provisional de la República de China y siguió argumentando que su gobierno era la única autoridad legítima en China. Poco después reingresará al continente, para seguir la lucha contra Mao. Y para el mes de mayo de 1950, quedaron rodeados y atrapados en la ciudad de Chengdu, --capital de la provincia de Sichuan--, cientos de miles de soldados nacionalistas, más dos millones de refugiados, principalmente gente del Gobierno y del mundo de los negocios con el mismo Chiang Kai-shek, quienes huyeron de la China continental hacia la isla de Taiwán, atrás solamente quedaban algunos focos menores y aislados de resistencia anticomunista.


Mao se demoró en atacar y aplastar finalmente al gobierno de Chiang en la  misma isla de Taiwán, y no aprovechó que inicialmente los Estados Unidos dejaron de apoyar firmemente al gobierno de Chiang Kai-shek en su agonía. Pero la coyuntura política cambió radicalmente tras la invasión de Corea del Sur por tropas norcoreanas para junio de 1950, iniciándose la Guerra de Corea (donde el gobierno de Manuel Odría vendió minerales a Corea y con esos ingresos hizo grandes obras públicas en todo el Perú). Con ese avance agresivo del comunismo en Asia, los Estados Unidos intervinieron para frenarlos, y el presidente estadounidense Harry S. Truman dio orden a la VII Flota de los Estados Unidos de que evitara cualquier posible invasión comunista a Taiwán.


Mao ya en el poder absoluto, eliminó toda oposición, para luego empezar el proceso de industrialización de China, suprimiendo toda propiedad privada y colectivizando la tierra agrícola con el sistema de las ‘Comunas Populares’, siendo que dichas comunas populares no solamente eran tierras agrícolas comunales sino que también cumplirían el papel de unidades administrativas y militares, con sus propias escuelas, milicia y burocracia, dicho método fue aplicado extensa e intensamente, y ya para 1958 comprendía a más de nueve décimas partes del total de la población rural de China, todo un sistema hegemónico. Pero que al final fue un fracaso total, la hambruna llegó, y la crisis y la desesperación también, millones murieron, provocando que nazcan núcleos de poder resistente al poder de Mao dentro de la propia cúpula central comunista, que fueron trabajando lenta pero firmemente en su contra.


No olvidemos, que la Revolución China pasó por varios procesos también, por ejemplo, el sistema de las comunas populares fue siendo abandonado por inidóneo y fallido, y con la muerte del gran líder Mao en 1976, se verificó un cambio de orientación política inmediata, donde China se abrió al mundo y asimismo empezaron a revisar profunda e intensamente los principios ideológicos maoístas.


La Revolución Cultural, es la etapa de radicalización política de culto personalista dogmático organizada durante el período de gobierno de Mao a partir de 1966. Donde Mao se dio cuenta que estaba siendo rodeado por sus opositores dentro de la propia cúpula partidaria y que en breve lo sacarían del poder, y lo que hizo fue manipular a la juventud comunista adicta a su persona, y con la Banda de los Cuatro que dirigió su esposa, y una guardia militar dogmática y maoísta extrema, ataca en toda China a sus opositores y con la sola acusación de traicionar los principios ideológicos maoístas los asesinaban por centenares y miles de miles, fue toda una purga masiva, salvaje y sangrienta para imponer el poder errabundo y fallido del maoísmo.


En realidad, la Revolución Cultural fue la radicalización dogmática y brutal de la revolución china maoista, donde Mao, apoyado por un sector dirigente extremista del partido (Banda de los Cuatro), generó una gigantesca movilización estudiantil (Guardias rojos) para desacreditar y arrinconar al sector de “la derecha, y pro-capitalista” y encabezada por Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping, quienes estaban operando dentro del aparato del propio Partido Comunista Chino. Esta movilización política fue a nivel nacional, incluyendo al campo agrícola, y llegó a expandirse hasta la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular, convirtiéndose en un cuestionamiento y denuncia y presión generalizada contra las autoridades del Partido, el mismo que amenazaba con escapársele de las manos. Este proceso por su propia lógica dio lugar a la conformación de Comités Populares de obreros, soldados y cuadros del partido por cerca de la mitad del país, los cuales funcionaban como órganos de doble poder popular en las distintas tareas de administración y gobierno; situación que Mao logró encauzar, situándolos bajo la dirección del Partido.


Esta situación dura, crítica y sangrienta, duró hasta 1976, luego del fallecimiento de Mao, momento en que un golpe de Estado militar encabezado por Deng Xiaoping, con una dura represión, restauró en el poder a la facción encabezada por él mismo, procediéndose al arresto de la Banda de los Cuatro y la vuelta al statu quo, emprendiendo los cambios en la economía que, bajo el nombre de socialismo con características de mercado, iniciarían la vuelta a la economía de mercado capitalista.


La Reforma Económica china, o el gran proceso de transformaciones económicas, comienza en 1978 con Deng Xiaoping, y es lo que hoy conocemos.


La Reforma Económica China, es prácticamente la APERTURA de la economía continental del gigante asiático, es un giro totalmente absoluto y contrario a lo que Mao pregonaba e imponía con su poder represivo e ideológico y político; y a este nuevo programa de reformas económicas se le llamó "Socialismo con características chinas", y que comenzó en diciembre de 1978, y dirigido por el mismo Deng Xiaoping y su equipo de reformistas de confianza.


La primera meta económica y más importante para el partido comunista que dirigía Deng, era transformar y mover y remover, a la inmóvil, retrógrada y empobrecida economía planificada de China, en una economía de mercado, buscando generar crecimiento económico para favorecer el bienestar de los ciudadanos chinos.


Recordemos que Mao fue insensible, e inhumano y perverso gobernante en el plano económico, ya que sus medidas y programas dictadas desde el aparato del partido comunista, fueron desastrosos y mortales para millones de chinos, las cifras están ahí: por ejemplo, desde 1949 hasta 1978, las fallidas, terribles y desastrosas "colectivizaciones" de Mao; el forzado y malevo Gran Salto Adelante; y la sangrienta y vengativa Revolución Cultural; devastaron absolutamente y hasta la médula, a la débil economía china, donde se perdió y destruyó gran parte de la milenaria cultura tradicional, además de la brutal caída masiva del nivel de vida.


Precisemos que, la economía china con Mao, se estancó prolongadamente en forma grave y fue interrumpida brutalmente por la hambruna del Gran Salto Adelante maoista, que mató de 30 a 40 millones de chinos; y por cierto, las sangrientas y espantosas purgas de la Revolución Cultural de culto a la personalidad de Mao, frenaron peligrosamente a la economía china. Está más que probado, que los chinos habitantes de las ciudades urbanas no experimentaron crecimiento en el nivel de vida desde 1957 en adelante, y los campesinos no estaban mejor en los 70’ que en los  30’, asimismo está probado que, los niveles de pago promedio en el sector servicio excedían los salarios de la educación superior.


También está probado, que el movimiento económico de China era inferior comparado con sus vecinos del Asia Oriental, como Japón, Corea y hasta la rival República de China de Chiang Kai-shek. La ciencia de la economía ha probado que con el maoísmo la actividad económica china era  ineficiente.


Luego de la muerte de Mao, ya con Deng en las riendas del poder del partido comunista y desde 1978, las reformas económicas empezaron en dos fases: La primera fase, culminando los 70’ y principios de los 80’, donde se ordenó la descolectivización de la agricultura y la propiedad individual en la conducción de tierras rurales; asimismo se dispuso la apertura de China a la inversión extranjera; y el permiso para que los emprendedores inicien negocios y empresas. Sin embargo, bueno es tener en cuenta, que la mayoría de las industrias permanecieron estatizadas bajo el comando del partido comunista.


La segunda fase de la reforma económica china, se dio a finales de los 80’ y 90’, y ordenaba la privatización y contratación de la mayor parte de la industria estatizada; además, se dispuso también el levantamiento del control de precios; asimismo se aplicaron políticas proteccionistas y regulaciones, aunque también es cierto que los monopolios públicos en sectores como la banca y el petróleo permanecieron.


El sector privado floreció y creció notablemente en China, llegando a imprimir casi el 70% del PIB para el 2005, todo un gran logro si lo comparamos con otras naciones del capitalismo occidental. Recordemos que desde 1978 hasta el 2010, China tuvo un crecimiento sin precedentes, con el aumento de su economía global en 9,5% anual, todo un récord y milagro económico. La economía China ascendió y llegó a ser, la segunda más grande e importante del mundo, y exactamente atrás de EE.UU., nada más y nada menos.



Lecciones del cerebro y del fusil en las revoluciones triunfantes


No se puede hablar de Revoluciones, ni de Procesos Revolucionarios, ni de Cambios Sociales y Políticos,  ni de transformaciones económicas y políticas profundas,  desde el punto de vista de la Ciencia Política, si es que no se  pasa también por las lecciones que ha dejado la gran revolución china en general.


Al igual que en Rusia, en China tenemos dimensiones continentales geopolíticamente hablando, donde los conceptos occidentales de Democracia, República, Sistema y Régimen Político y Derechos y Libertades, --(la Filosofía Política requiere de nuevos parámetros y conceptos y referentes en el siglo XXI)--, quedan sobrando por la magnitud colosal del espacio geográfico, por los gigantescos campos militares; y por los disímiles y complejos escenarios políticos, que a su vez exigen maquinarias sofisticadas y eficaces de control político; si el control social ya resulta todo un reto y proceso complejo y difícil; pues el control político es un gran problema para el político hábil, inteligente y eficaz, que se ve obligado a crear o a formar parte de maquinarias políticas inmensas donde la palabra ética, moral y desarrollo pierden color, olor y forma.


Es bueno precisar que China no tuvo una sola revolución definitiva, sino tuvo muchas Revoluciones, insurrecciones y Rebeliones, dirigidas y conducidas por civiles y militares nacionalistas, que llevaron hasta las últimas consecuencias su posición y principios revolucionarios tal como lo hemos revisado brevemente aquí, y por lo tanto Mao en China, al igual que Lenin en Rusia, nunca fueron los líderes nacionales o continentales y absolutos de revoluciones únicas y definitivas, el caso de Lenin ya lo estudiamos en otro trabajo y envío anterior. Y el caso de Mao lo hemos visto en las líneas ut supra, donde se evidencia que el partido comunista chino fue una minoría insignificante en el verdadero proceso revolucionario chino de magnitudes continentales.


También hemos verificado, que Mao y el partido comunista chino ascienden al poder más por los errores y corrupción del gobierno nacionalista del KMT de Chiang que por los propios méritos del partido comunista; fue el propio desgaste de la guerra contra el Japón; el desgaste del propio gobierno nacionalista en su pésima gestión pública, y sus torpes coqueteos con los latifundistas, y la nula acción para ejecutar la anhelada Reforma Agraria (lo que los comunistas ejecutaban y hacían con sus tropas, en las zonas rurales bajo su dominio), lo que facilita la llegada gradual, militar y sangrienta al poder central del comunismo maoista en China.  


Asimismo, hemos verificado que el pivote o eje central del posicionamiento, crecimiento, expansión, difusión, toma y ascenso al poder central del comunismo maoista ha sido por y gracias al ejército revolucionario disciplinado y consecuente, y también a sus idóneas estrategias militares, sin ese requisito, era imposible cualquier triunfo de las fuerzas políticas en contienda en el proceso revolucionario chino.


Es más, la gran lección de las revoluciones chinas, es que tanto por el lado de los nacionalistas de Chiang, como por el lado del comunismo de Mao, sin ejércitos dispuestos a guerrear hasta las últimas consecuencias no se hubiese desarrollado proceso revolucionario alguno.


Una lección que me parece primera en cuanto a las revoluciones chinas es que: La combinación de cerebro y fusil, ha sido fundamental para que el comunismo chino se haga del poder central en el gigante asiático. El pensamiento sin fusil, sin ejército, sin estrategia queda solamente como mera ilusión y devaneo tonto, infértil e inútil, por más buen pensamiento político que se tenga o que se disponga; y de otro lado, el fusil y la milicia sin un buen conductor y estratega, hábil, valiente e inteligente, se convierte en un elefante blanco peligroso y que hunde a la desgracia.


La gran lección aquí, es que la unidad del cerebro y del fusil son necesarios, y el militar no se ha hecho para pensar y diseñar sistemas y regímenes políticos, ni para dirigir reformas ni gobiernos ni hacer gobernabilidad, eso es algo que muchos no quieren aprender ni asumir; el militar tiene una formación especial y específica, donde es castrado civilmente, precisamente para que su formación se centre y se concentre en los secretos castrenses y su profesión militar, y muchos ilusos creen que con los altos rangos militares ya están listos para poder dirigir a la sociedad civil y eso es falso, la historia lo ha comprobado mil veces. Los militares por más inteligentes que sean, tienen limitaciones para comprender y actuar en medio de la sociedad civil y dirigirla. Ni los genios militares de Alejandro Magno, ni Julio Cesar, ni Napoleón Bonaparte pudieron construir obras perennes de sistemas políticos, lo que escribieron para la vida civil y política fue con y sobre arena, pero lo que hicieron para las páginas castrenses fue escrito en piedra.


Asimismo, el cerebro político se forma en la sociedad civil, procede de las canteras universitarias o de la escuela de la movilidad social, el cerebro político se forja en y con sensibilidad social, se labra en el sufrimiento de las crisis políticas y económicas, y su voluntad política se pule en el día a día de y con su pueblo doliente y oprimido, el cerebro político se nutre y se fortalece en creatividad, con la experiencia y con el conocimiento universal de hombres y cosas. El cerebro político sabe unir sus intereses, a los intereses más relevantes y pugnaces, y hacerlos triunfar.


Las Revoluciones políticas triunfantes siempre han llevado esa combinación de cerebro y fusil, siempre han sido pivoteados al éxito, por el político y el militar, tal fue el caso de la Revolución liberal en Inglaterra, nadie podrá negar el cerebro político y militar de Oliverio Cromwell y la primera y única República instaurada en la tierra del Rey Arturo. Nadie podrá negar el potente cerebro político de los liberales para poder imponerse con argumentos y alta filosofía política y diseñar su propio régimen de poder y protector de sus intereses como es el Parlamento liberal y que sirvió de paradigma al mundo entero, pero también es cierto que sus creaciones políticas modernas fueron acompañadas al unísono con potencia bélica que inclusive tomó y expolió y explotó económicamente diferentes porciones del mundo. El cerebro y el fusil hicieron el imperio inglés y sus émulos europeos siguieron esa ruta.


Que otra cosa no es sino la Revolución Norteamericana y Francesa: acaso George Washington no era un simple granjero metido a militar por la circunstancia revolucionaria, pero que supo cerebralmente hacer alianzas políticas internas e internacionales (el genio republicano norteamericano Benjamin Franklin en Francia) para llevar a los intereses oligárquicos nativos a independizarse de su padre el propio imperio inglés, pero usando reciamente la pólvora, el fusil y la espada, para triunfar y hacer exitosa la gran revolución plutocrática esclavista del nuevo mundo.  Y acaso la Revolución Francesa no fue la combinación perfecta de los cerebrales enciclopedistas y del hijo predilecto republicano Napoleón Bonaparte, el mismo que cañoneó inclementemente a la población civil insurrecta cuando la República estaba en peligro, y que con su genio militar trascendental llevó a la República a los más altos podios y sitiales paradigmáticos universales de su tiempo: Libertad, Igualdad y Fraternidad.


Que otra cosa no fue sino la Revolución Mexicana, acaso el fusil no lo puso el pueblo con sus hijos predilectos Emiliano Zapata y Pancho Villa al frente y con otros muchos generales con galones de tierra y con quepís de paja y con ojotas raídas, y con sus aguerridas tropas extraídas de la entraña de la indiada y el campesinado neto, y acompañados por sus amadas ‘Adelitas’ bien pertrechadas de voluntad guerrera y de fusiles, balas y pistolas, y acaso el cerebro político no lo pusieron Francisco Madero educado en París en economía y comercio, y otros cuadros políticos revolucionarios de la clase media educada mexicana.


Acaso la Revolución Rusa en su versión de ‘Octubre Rojo’ no fue la combinación idónea entre el cerebro político y el fusil, acaso podemos negar las calidades del cerebral revolucionario marxista judío Lenin, el mismo que se había devorado bibliotecas enteras y conocía bien a su pueblo y a sus problemas económicos y políticos continentales, y acaso no fue León Trotski (además de ser un lúcido y cerebral cuadro político marxista) la representación del fusil cuando dirigió exitosamente al temible e implacable Ejército Rojo comunista que recorrió por tres años toda Rusia imponiendo autoridad, revolución y fuerza en contra de los contrarrevolucionarios, repartiendo muerte y pólvora y destrucción.


Las Revoluciones Chinas triunfaron sobre el milenario Imperio porque se combinaron el cerebro político y el fusil. Recordemos que en la propia y decadente dinastía manchú ya había serias intenciones, por parte de los más lúcidos funcionarios chinos, de reformar el gobierno monárquico imperial; pero recordemos también que fueron los intelectuales chinos de la clase media (Sun Yat-sen y otros), en alianza con los militares patriotas quienes comienzan a levantar la tienda revolucionaria que cambiará China para siempre.


Cuando Mao llega al poder aupado por el poderoso y aguerrido Ejército Rojo comunista, era considerado un gran estratega político y líder carismático, pero, Mao no era el líder que necesitaba la Gran China Continental para sus grandes transformaciones idóneas y profundas, Mao no estaba preparado para dirigir a un gran continente con tanto potencial para comandar al mundo en varios aspectos de la vida y relación internacionales.


Mao elimina sangrientamente al pensamiento opositor y creativo, Mao aplasta brutalmente la flor de la creatividad económica, Mao exilia al diseño cerebral e innovador que China necesitaba con urgencia y prontitud para despegar mundialmente para asombro de occidente. Mao se encierra en su propio enanismo mental marxista, y hace retroceder a la infancia de la historia a todo su continente en materia económica y financiera, y cultural.


Ya en el poder central y con el temible y aplastante aparato del partido comunista en sus manos, el cerebro político se esfumó y solamente quedó el fusil para mantener y respaldar los caprichos personales y los devaneos políticos enanos y ramplones de un marxista mediocre y testarudo como Mao, por lo tanto, el maoísmo no podía durar en el poder mucho tiempo, había destruido la economía y las finanzas, y China estaba estancada y hundida y peligrosamente inmóvil; y la Revolución Cultural o el culto a la personalidad de Mao, solamente fue un terrible estertor agónico y doliente y de chillido sangriento y brutal que no tenía futuro ni fertilidad. Deng Xiaoping cerebralmente lidera la nueva revolución transformadora china, y sabe que Mao ya no tiene viabilidad, ni espacio valedero positivo, y lo cerca y lo ahorca políticamente hasta su muerte en 1976, luego eliminan a la esposa impertinente de Mao que dirigía la asesina, dogmática y brutal ‘Banda de los Cuatro’ y limpian así el camino para que nuevamente el cerebro político y el fusil en combinación idónea diseñen, planifiquen y florezcan la nueva China para el mundo, y eso es lo que ahora contemplamos en el día a día, la China reformada sin maoísmo brutal y dogmático.


Lima, 28 de octubre del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
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