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lunes, 5 de septiembre de 2016

Purga policial: alabado sea el señor … aleluya, aleluya !!!. Generales policiales hasta debajo de las piedras, vivían como Califas con harta gasolina, mientras el infierno de la inseguridad nos asesina en cada esquina



Purga policial: alabado sea el señor … aleluya, aleluya !!!.  Generales policiales hasta debajo de las piedras, vivían como Califas con harta gasolina, mientras el infierno de la inseguridad nos asesina en cada esquina
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Purga policial: alabado sea el señor … aleluya, aleluya !!!

Generales policiales hasta debajo de las piedras, vivían como Califas con harta gasolina, mientras el infierno de la inseguridad nos asesina en cada esquina



Hasta que por fin se dio la necesaria, urgente e insoslayable purga en la Policía Nacional del Perú (PNP), el ministro del interior Carlos Basombrío (CB), ha dado de baja a 39, de un altísimo número ascendiente a 86 Generales PNP, que dejó el ex presidente Ollanta Humala Tasso (OHT), siendo que el número de generales que encontró OHT al iniciar su gobierno fue de 45 generales PNP.



No quedó ahí la cosa, a las pocas horas de purgar a generales PNP, el ministro del interior de PPK en mención, volvió a purgar a la PNP y envió a su casa y con baja reglamentaria, a 80 coroneles, 120 comandantes y 240 mayores. Y en senda conferencia de prensa, el ministro CB bajo comento, afirmó en pocas palabras, que la existencia innecesaria de generales PNP, jala por cada general, a una extensa corte o inmenso aparato cortesano tras suyo, atestado de oficiales en línea piramidal, los mismos que buscan vivir palaciegamente, así como acomodarse bien y no hacer nada en la parte operativa, a fin de combatir la maldita y terrible inseguridad ciudadana, que azota, asola y baña de sangre las calles, plazas y avenidas del Perú.




Pero, en verdad de verdades, Generales PNP, había hasta debajo de las piedras y cada general tenía su séquito de “odaliscas” con galones y vivían dichos generales como ‘Pachás’ o ‘Califas’ dorados, rodeados de elegancias, perfumes y comodidades y por cierto, mucha, harta y demasiada gasolina, mientras el sulfuroso e hirviente infierno de la inseguridad ciudadana, nos devora y asesina en cada esquina.


Esa purga policial era y es, una necesidad antigua y prioritaria y está muy bien, que el actual ministro del interior CB, haya tomado la decisión firme, efectiva y valiente de iniciarla, con todas sus consecuencias.



Fue la mafiosa partidocracia, la que manoseó innecesariamente a las instituciones policiales después de la dictadura militar de Francisco Morales Bermudez, esas antiguas instituciones policiales bajo comento, venían funcionando muy bien, teníamos a la Benemérita Guardia Civil, colmada de gloria en tantas acciones valerosas al servicio de la sociedad civil, tanto con su guardia de asalto, como con su guardia de tránsito, entre otras guarniciones; teníamos a la poderosa, efectiva y temida Policía de Investigaciones del Perú (PIP) uno de los cuerpos policiales más técnicos y eficientes de toda Sudamérica; teníamos a la Guardia Republicana, encargada de resguardar fronteras y patrimonio público.



Pero, la llegada al poder del segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry (FBT) en 1980, significó también, la llegada de ministros acciopopulistas vinculados abiertamente al narcotráfico, es el famoso caso del ministro del interior Pércovich Roca y una gavilla de malos policías, que ya estaban vinculados al narcotráfico, tal como se descubrió, con el sonadísimo caso “Reinaldo Rodríguez López y su banda de narcotraficantes” quien tenía también, infinidad de propiedades, negocios y comercios de fachada, para ocultar su ilícita actividad en pleno centro de Lima metropolitana (precisamente uno de esos edificios incautados, le fue cedido a la policía antidrogas).



Con la llegada del primer gobierno de Alan García Pérez (AGP) en 1985, se completó de arruinar, corromper y desgraciar a las instituciones policiales; calculada y malevamente, se hizo una pésima e impertinente reunificación policial, que simplemente sirvió al narcotráfico en forma plena y de manera formidable; por lo tanto, la corrupta partidocracia cumplió y cristalizó su sueño dorado y entonces, pasó a controlar absolutamente a la policía nacional, por cierto, que el truco era y es, colocar siempre a policías mediocres o serviles o corruptos y ascendidos especialmente, para servir al aprismo en pleno gobierno y ahora, a la partidocracia sobreviniente y de paso, servirle al narco y a muchas mafias que comparten sus sucias ganancias, con los señores califas o mafiosos generales y su corte de torcidas geishas con galones. Eso está probado por los hechos, en forma palmaria y contundente.



Pero, la institucionalización formal, orgánica, legal y constitucional de la policía al servicio del narcotraficante y de las bandas delincuenciales de todo tipo, se dio, o, se completó la faena maldita y mafiosa, con la llegada del fujimorato de los años 90’, con Alberto Fujimori y su cerebro negro del mal y doctor en mega-corrupción Vladimiro Montesinos Torres; obviamente que la primera dama de la corrupción fue Keiko Fujimori, la misma que proditoriamente, ya había permitido que torturen con terrible electroschok a su señora madre Susana Higuchi de Fujimori, quien ya ha quedado mal del cerebro y de la mente, desde la “planchada” eléctrica que le aplicaron en la cabeza, tal como ésta última, lo denunció en su oportunidad.


Es harto sabido, que los galones policiales, se compran con dinero en efectivo o que se ganan adulando a poderosos políticos o formando parte de poderosas y temibles mafias delincuenciales policiales, eso está probado y denunciado en múltiples oportunidades, o, es que acaso no nos acordamos de cuantos altos oficiales policías fujimontesinistas están presos o prófugos de la justicia y otros condenados, por servir al terrorismo de Estado fujimorista y al narcotráfico y a las bandas delincuenciales de todo tipo.



En suma, la institución policial es un asco en el hoy por hoy, con delincuentes y drogadictos metidos a policías, tal como se ha denunciado muchas veces; con escuelas regionales de policías que más parecen burdeles o centro de adiestramiento de hijos de delincuentes y narcos, tal como en los hechos se ha demostrado.


Y, para no hacer muy larga, esta procesión probada y comprobada de corrupción institucional y generalizada, solamente le diremos al ministro del interior CB, que todas las purgas que haga, no van a servir a la larga, mientras el político tenga la llave para interferir y mangonear a la PNP; asimismo, nada va a servir y funcionar, si no se cambia la estructura y organicidad policial y eso significa, que se debe terminar y derogar ese sistema de ascensos de tipo militar, tal como está hoy; vale decir, deben haber solamente, dos o tres grados policiales y nada más; los grados y ascensos, solamente se deben ganar y otorgar, por acciones distinguidas, valerosas, inteligentes y eficientes de operatividad policial en específico y centralmente: sacando de circulación o de las calles, a la peligrosa mafia, narcotráfico y delincuencia y enviándolos a prisión. Lo dejo ahí.