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sábado, 16 de mayo de 2015

Héctor Lavoe o el ícono de Fania. Fania el temible monstruo tirano, despiadado y devorador engendrado por Massucci y Pacheco




Héctor Lavoe o el ícono de Fania. Fania el temible monstruo tirano, despiadado y devorador engendrado por Massucci y Pacheco



El ‘único hombre que respira debajo del agua’ nació en Ponce, en la popular barriada de Machuelitos, Puerto Rico, vio la luz del mundo un 30 de setiembre de 1946, y su llegada a este valle de lágrimas engrosó a una numerosa familia de ocho vástagos. Su madre doña Francisca ‘Panchita’ Martínez fue cultora de la música popular boricua, cantaba destacablemente. Su padre don Luis Pérez era músico profesional tocando guitarra con tríos musicales. Héctor Pérez Martínez vivió rodeado de música popular siempre. Su abuelo don Juan Martínez era cantante de controversias guajiras o jibaritas, o sea era recitador o declamador campesino. Su tío, era también músico, que ejecutaba el tres. A sus escasos tres años de nacido, el jibarito de Ponce, se quedó huérfano de madre, su progenitora murió de tuberculosis, doña ‘Panchita’ se fue a cantar bombas y plenas con Pedro Flores y Bobby Capó.


El inquieto Héctor imitaba a varios artistas del momento, y por ahí empieza a soltar sus primeros impulsos y arremetidas artísticas de amateurs, de niño destacó al imitar al cantante jibarito Chuito el de Bayamón, y tuvo mayor suerte después, imitando al gran Odilio Gonzáles, y al legendario y denominado ‘El Jefe’, es decir el ‘inquieto anacobero’ Daniel Santos, por lo tanto, ya estamos a inicios de los años 50’.


Su padre, apostó por su formación musical académica, al percibir su vena artística a flor de piel, y por eso lo matricula en la Escuela de Música ‘Juan Morel Campos’, ahí Héctor tiene como compañeros de carpeta a los niños Papo Lucca, y a José Febles. Papo Lucca tenía su destino musical asegurado de hecho, con la orquesta que su padre don Quique, manejaba de antiguo en Ponce, y la guía y el ojo y la mano del padre fue suficiente para que Papo llegara a donde ha llegado. El caso de José Febles, es el expediente del inteligente músico de vena, pero que como muchos, se entregó al maldito vicio de las drogas y llegó a extremos nauseabundos de perdición, pero luego pudo recuperarse, y demostrar su gran valía musical como trompetista y arreglista, conforme ahora está registrado, y que en otro momento desarrollaré en específico.


Corría el año 1956 y, Héctor iba más por obligación, a sus clases en la escuela de música, que por convicción, y de sus lecciones de saxofón y trombón, se escapaba para irse a ‘chivatear’ al rio Portugués con la muchachada de su entorno. Don Luis Pérez, se veía obligado a propinarle severas cuerizas al enterarse que su niño Héctor, le mentía y no ponía empeño y concentración en su formación académica musical.


Sin embargo, Héctor optaba siempre por el atajo, y la criollada o viveza como le llamamos en Perú, en materia de las rutas musicales, y para 1959, se le detecta colaborando con grupos musicales ponceños, en ciertos establecimientos nocturnos, donde le pagaban dieciocho dólares por noche.


Cuando contaba con escasos 17 años de edad, y para 1963 decide irse de Puerto Rico en contra de la voluntad de su padre, y vuela hacia la gran manzana, siendo recibido por su hermana Priscilla en el Bronx, siendo que Héctor comprueba la vida ruda y dura de la calle en ‘El Barrio’ del alto Manhattan: la pobreza, la delincuencia, la drogadicción, la miseria social en que vivían los latinos en New York.


Pero Héctor, persiste en vivir vinculado a la música y al relajo, --no se preocupó de ir a las prestigiosas escuelas de música en New York, como lo hicieron Tito Puente y otros grandes de la Salsa--; fue su amigo Roberto García quien lo acerca a cierto grupo musical desconocido, donde interpreta regularmente el bolero ‘Tus ojos’ en la prueba, y lo aceptan bajo contrato en la gran manzana. Para 1964, consigue otro trabajo con la orquesta ‘New Yorker’ de Rusell Cohen. Y en 1965 graba con este último grupo el tema ‘Está de bala’ o ‘Mi china me botó’ donde la voz de Héctor Lavoe es evidentemente nasal y pronunciadamente chillona (parecida voz tenía Ismael Miranda, quien también sería usado por FANIA), y obviamente no se le percibe ninguna formación académica vocal.


Precisamente esa vocalización callejera, de mordiente herida y de tiple palomilla o bandolera, de voz obviamente nasal y lastimera de Héctor Lavoe, será la que explotará después Jerry Massucci y Johnny Pacheco con FANIA, para lograr seducir y captar y amarrar comercialmente, a los segmentos sociales marginales de los suburbios y barriadas que no tenía un ídolo o un ícono a quien aferrarse, recordemos que los años 60’ y 70’ fueron años muy agitados y de cambios en los EE.UU., sobre todo por el bloqueo contra Cuba, que cambia radicalmente los ejes culturales, políticos, sociales y musicales en la gran manzana, donde que, los primeros que se imponen, son las mafias, que viran y empiezan a tomar, repartirse y lotizar los espacios de mercados y negocios que se abandonaron tras el bloqueo contra cubita la bella, --recordemos que las grandes disqueras establecidas en Cuba como sucursales de las centrales en los EE.UU., fueron cerradas, y eso dejó todo un hueco y vacío del principal insumo musical del que se alimentaban los negocios millonarios en New York, por lo tanto, se dejó un gran mercado y espacio, que las mafias inmediatamente tomaron y aprovecharon--; los enfrentamientos sociales fueron salvajes y sangrientos, el racismo llegó a niveles insoportables de asesinatos y de masacre; habían asesinado al gran líder mundial y presidente católico de los EE.UU., don John Fitzgerald Kennedy, luego corre la misma suerte su hermano en plena campaña electoral presidencial; asesinan al líder negro Martin Luther King Jr., el abanderado de los derechos ciudadanos y sociales; aparecen como reacción, pandillas y sectas negras violentas, como ‘Los Panteras Negras’, los ‘Black Power’, etc., y sus líderes como Malcolm X, etc.,; el rock insurge con fuerza; la píldora y la liberación femenina; Woodstock y el hipismo y la drogadicción; la guerra de Vietnam, etc., y por cierto, las mafias italianas, latinas, irlandesas, judías empiezan a lotizar sus nuevos negocios, en todo ese ambiente de agitación, confusión, convulsión, cambio y anarquía, se necesitaban nuevos referentes, y precisamente el judío Jerry Massucci entiende bien, que tiene que ganar dinero y mucho, en el espacio que la mafia judía había lotizado: las disqueras, los salones de baile, los burdeles, la droga, los garitos, el contrabando, los sindicatos.


Hector Lavoe fue utilizado y fue vendido, por la disquera FANIA, como el ícono de esas masas aplastadas, abandonadas, perseguidas, ultrajadas, asesinadas y masacradas por el sistema racista y discriminador en los EE.UU., y Héctor Lavoe encajaba muy bien en ese contexto, era latino, para empezar, su hablar era de jibarito o de provinciano, su personalidad era la de un tipo relajado y palomilla de barrio, su voz era nasal y chillona como la de un inmigrante desempleado llorón y quejoso, y sus letras eran precisamente dirigidas a ese segmento, fue un posicionamiento perfecto y comercial primordialmente, para las masas pobres, marginadas y emergentes que necesitan un héroe, un santo, un ídolo y referente. De ser un cantante de quinta fila, de ser un músico frustrado, de ser un obscuro latino, pasó a ser un héroe musical gracias a la mafia FANIA, que se encargó de venderlo como el SUPERSTAR, que la gente pobre, aplastada y marginal necesitaba.


Héctor Lavoe como cantante no tenía ni para empezar, al lado de Chivirico Dávila, Machito, Julián Llanos, Johnny Colón, Tito Rodríguez, etc., y otros monstruos que estaban ya en el firmamento musical de la gran manzana. Héctor Lavoe nació con suerte artística, el resto lo hizo su carisma y la publicidad monopólica agresiva y mafiosa de FANIA.


Y para que confirmemos, lo afirmado líneas arriba, recordemos pues, que para ese año de 1965, Hector Lavoe, ante la falta de trabajo y de éxito, apoya o colabora o se arrima a su paisano Eugenio ‘Kako’ Bastard, pero haciendo coros, y solamente cantaba un tema, eso lo ratificó su amigo de infancia Papo Lucca en sendos documentos que giran en las redes sociales, ‘Kako’ tenía en su gran orquesta, a dos grandes del canto y del soneo y del bolero: Julián Llanos y Chivirico Dávila, los mismos que eran estrellas en su momento, mientras Héctor Lavoe era un simple y silvestre ‘greenhorn’ o novato, periférico y saltaperico.


Cuando el desconocido Willie Colon, estaba buscando un cantante para su reciente e ignota banda de barrio, pues Johnny Pacheco le comunicó que Hector Lavoe estaba errabundo y buscando donde poder cantar. La disquera FANIA ya estaba creada y Pacheco estaba ocupadísimo en vender sus propios discos, donde quiera que fuere, el mismo zorro plateado cuenta que en su auto cargaba sus LPs, para llevarlos a vender doquiera que fuese, como si de empanadas o de chupetes se tratase.


Mientras tanto, el socio de Johnny Pacheco, el judío abogado Jerry Massucci, que no sabía nada de nada de música, solamente estaba dedicado a pensar, crear y concretar las estrategias de cómo ganar dinero abundante y rápido, pisando la cabeza de quien sea, y cómo sea, y al precio que sea. Esa fue la “alta filosofía” FANIA, que se aplicó en adelante, de manera impía, inclemente, irreverente y malevamente. Y lo más importante y la clave central de todo: se iban a enriquecer multimillonariamente pero SIN PAGAR UN CENTAVO DE REGALÍAS A NADIE, o sea, era un negocio redondo para las mafias. Mientras en Cuba, los genios creadores de los géneros musicales que serían explotados en los EE.UU., pasaban hambre, miseria, y encierro o secuestro, pues, la mafia se enriquecía a manos llenas sin pagarles un centavo por los derechos de autor, y encima: FIDEL CASTRO SOSPECHOSAMENTE ELIMINA EL COPYRIGHTS, como si la mafia hubiese negociado directamente con él.


Jerry Masucci y Johnny Pacheco astutamente, encuentran al héroe de la historia que necesitaban, para crear el mito y levantar su disquera y hacer millones: Héctor Lavoe, quien en ese contexto, y en ese punto de quiebre, representa el drama de un hombre con suerte artística, pero que en lo personal sufrió muchas desgracias de todo orden y tipo. Héctor Lavoe, en verdad de verdades, fue el rostro amable y la presencia carismática artística, que escondía tras sí y con su careta, al terrible monstruo tirano, despiadado, temible y devorador llamado FANIA, obviamente que la relajada y dúctil personalidad de Héctor Lavoe encajaba perfectamente en la filosofía-FANIA como es muy fácil deducir y colegir, y como ya hemos adelantado líneas arriba. Y vamos a desarrollar el presente extremo.


Precisión:

Como petición de principio, tengo que nuevamente establecer, que para nosotros SALSA es: Música cubana matriz universal y sus derivados. Cuba es la única en el mundo, que ha creado los insumos musicales universales y matrices, con los cuales se hace ‘SALSA’, vale decir: Solamente Cuba, es la ÚNICA creadora, repito, de los siguientes GÉNEROS MUSICALES (y además, de magistrales formatos orquestales): son montuno, cha cha chá, mozambique, bolero, la rumba, el guaguancó, el mambo, la guaracha, etc., que son géneros musicales que alimentaron y alimentan hasta hoy, a lo que mal se denomina como ‘SALSA’, los derivados y combinaciones (jazz, soul, blues, etc.) se dieron mayormente en New York con el aporte nuyoricans, como ya está probado, las derivaciones con el shing-a-ling, boogaloo, etc., etc. Y que quede bien claro: LA SALSA NO ES GÉNERO MUSICAL, y como el mismo Johnny Pacheco ha declarado y está bien documentado, la SALSA solamente es un nombre comercial o etiqueta para vender los géneros musicales cubanos.


Continuamos entonces:


Como la disquera FANIA recién había sido fundada, y empezaba a tejer sus redes, pues el judío Jerry Masucci tenía que darle cabida y tribuna a los artistas no consagrados y que no estuviesen fichados por las otras disqueras de la otra orilla o de la competencia, y fue así y solo así, que la pésima, chirriante e inexperta banda de barrio de Willie Colon, empieza a grabar con FANIA, y no fue, porque tenga algún mérito o calidad musical de primer nivel, todo lo contrario.


La maleva estrategia mercantil del calculador judío Jerry Masucci y su voraz disquera FANIA, fue empezar a socavar, boicotear, cercar y aislar, a las grandes estrellas consagradas de la SALSA elegante, señorial, profesional, y que venían cosechando éxitos desde los años 40’, y sobre todo, bien posicionadas, y que por cierto y relievantemente, se llevaban todo el dinero del rubro y mercado del baile y de la música bailable de ritmos cubanos, y a manos llenas, y por todo lo alto; FANIA entonces, tenía al frente y en la otra orilla, a dioses y semidioses de la música salsa, habían Zéus, Júpiter y Neptunos de la salsa, había un olimpo inalcanzable de grandes estrellas y maestros de maestros de la salsa: la maquiavélica y perversa labor de Jerry Massucci y su disquera FANIA fue invisibilizarlos, aislarlos, acallarlos, someterlos, ningunearlos, ahogarlos, aburrirlos, a esos dioses y semidioses de la salsa antedichos, y hacerlo impíamente, sin clemencia, sin respeto, sin claudicaciones, los motivaba, la ambición desmedida, la avaricia, la angurria de dinero abundante y fácil y al precio que sea y como sea.


Tomen nota de los bravos de bravos, y de los grandes de grandes que estaban en vigencia y al frente de FANIA: Charlie Palmieri y sus amigos músicos de primer nivel, es decir, las ‘Estrellas Alegre’, quienes era competencia directa y frontal de Johnny Pacheco en ese momento, por lo tanto, todo el sello o disquera ALEGRE ya estaban señalados como enemigos jurados de FANIA y tenían que ser llevados a la desgracia: Charlie Palmieri, Dioris Valladares, Joe Quijano, Chivirico Dávila, Orlando Marín, Chombo Silva, Kako Bastard, etc., por otro lado, tenían al frente a los dioses: Machito, Graciela (Graciela rechazó firmar con FANIA y expresó que Jerry Massucci era un abogado bandolero o mejor dicho que era un gangster), y Mario Bauzá como los pioneros y padres del Latin Jazz y todos sus amigos músicos; por otro lado estaba el rey del timbal Tito Puente (Tito Puente fue acercado a FANIA porque compraron la disquera donde grababa), también Yayo el indio, Joey Pastrana, Pete Rodríguez, Johnny Colón, los hermanos Lebrón, Joe Cuba Sextet, The New Swing Sextet, y muchos, muchos más, que eran potencias musicales. A todos ellos los tenía que aplastar FANIA, no tenían otra, el judío Jerry Massucci quería el dinero que esos dioses y semidioses de la salsa, se llevaban a manos llenas todas las semanas, así de simple y de sencillo.


FANIA era nada de nada, en holocausto de la verdad y la historia, y la única manera de surgir y ganar dinero, era aplastando, amedrentando, y ninguneando, y acallando e invisibilizando, a esos monstruos de la salsa, previos a FANIA, y a la vez imponiendo a nuevos rostros (no tanto voces, por eso hicieron película al estilo Holliwood), aunque no tengan formación académica musical o experiencia: ¿Cómo lo hicieron?.


Por su lado JOHNNY PACHECO y su sello FANIA dio inicio a su agresiva MATANCERIZACIÓN de la salsa faniática, metiendo a embutir el ‘tumbao añejo’ y el ‘nuevo tumbao añejo’ y por años de años y sin solución de continuidad, hasta que el público llegó a la naúsea y el hartazgo. Perjudicando gravemente con ello el desarrollo, crecimiento y salud de la salsa universal.


De otro lado, el sello FANIA ahogó paralelamente toda expresión nueva, mató toda flor en mata, cortó toda espiga buena, acalló todo trinar de pájaro lindo, monopolizó todo cantar, sonear, pensar, crear musicalmente; todo era dominado o sometido por FANIA, --(Bobby Cruz cuenta como los amenazaron de muerte en New York, y tuvieron que huir despavoridos a Puerto Rico, cuando recién empezaban a sonar fuerte con Richie Ray, fue la mafia judía de un sello que luego fue comprado por FANIA, o sea, ya había una campaña delincuencial mafiosa judía que había lotizado para sí los sellos disqueros, aprovechando el bloqueo a Cuba y el cierre de las grandes disqueras, tanto en Cuba como en EE.UU., como lo explicamos líneas arriba, también el gran cantante cubano Justo Betancourt fue amenazado de muerte, cuando empezó a sonar muy bien con “Borincuba” en Puerto Rico; Rudy Calzado, el gran cantante cubano, fue expulsado de New York y se fue huyendo a California, como muchos otros músicos y cantantes, temerosos de sucumbir o morir en las garras y colmillos de la temible bestia de FANIA)—.


Ahora está más que probado, que FANIA tenía matones y delincuentes a su servicio, que FANIA compró radios, disqueras, locutores, periodistas, etc., y todo lo que se pueda imaginar lo copó FANIA con la finalidad de que solamente se escuchen a sus artistas y nada más que a sus artistas, y no solamente en New York o Puerto Rico, y su estrategia fue tan fuerte y sistemática y por años, que hasta el día de hoy muchas personas de distintas edades creen erradamente que FANIA es la creadora de la SALSA y que la SALSA nació con ellos y que las ESTRELLAS FANIA son las mejores y únicas del mundo, y esto no es así, porque dentro de las ‘estrellas’ FANIA habían muchos mediocres, pero que a punta de publicidad monopólica y engañosa y con trucos de sonido, se convirtieron en ‘estrellas’ FANIA, ese punto lo desarrollaré en otro trabajo y momento.


Es en ese contexto arriba explicado, y solamente en ese contexto, que se puede explicar las fotografías desafiantes y fuera de toda elegancia, responsabilidad y respeto del desconocido pero ambicioso Willie Colon en sus primeros LPs, donde aparece abierta y explícitamente vestido como gangster o mafioso o delincuente, y es que FANIA se preocupó en mandar un mensaje claro y directo a los demás, o a sus competidores directos, de que ellos eran gangsters o mafiosos de verdad, y que no se podía jugar con su argolla o compañía. Willie Colon y Hector Lavoe encarnaron la ‘filosofía-FANIA’ con su vestimenta y con su estilo, de ‘malote’ o de ‘Hustlers’ o de delincuentes o mafiosos temibles y peligrosos, y les dio resultados, sobre todo porque en New York las mafias no son literatura o novela, son carne, hueso, sangre, balas y muerte. Y no solamente fueron fotos y portadas de álbumes, también fueron temas musicales explícitos sobre esa tendencia maleva, gangsteril y amenazadora.


En esa lógica, y clara estrategia mercantil material temible de FANIA, en 1966, los desconocidos pero muy anéticamente hambrientos de fama: William Anthony Colon y Hector Lavoe graban el LP ‘EL MALO’, --(hasta en el nombre fueron osadamente explícitos)--, donde el dúo es apadrinado por toda la maquinaria y batería mafiosa FANIA.


Y si queda duda de lo que estamos aquí desarrollando, preguntamos: ¿Porqué del obscuro anonimato, porqué sin tener estudios académicos musicales de nada, porqué sin tener experiencia musical, porqué sin tener cartel y pergamino musical, porqué sin ganarle a nadie en el amplio campo de los titanes de la salsa, --previos a FANIA--, porqué, tanto Willie Colón como Hector Lavoe fueron ascendidos en un santiamén, de simples y obscuros palomillas de barrio a ESTRELLAS-FANIA?. O, ¿Es que Ud., amable lector, podría afirmar con seriedad, responsabilidad y honestidad que Willie Colón y Hector Lavoe eran superiores musicalmente hablando con respecto a Charlie Palmieri, Dioris Valladares, Joe Quijano, Yayo el Indio, Chivirico Dávila, Orlando Marín, Chombo Silva, Kako Bastard, etc., o, de repente eran superiores a Machito, Graciela y Mario Bauzá como pioneros y padres del Latin Jazz; o de repente eran superiores al rey del timbal Tito Puente, o, superiores a Joey Pastrana, Pete Rodríguez, Johnny Colón, los hermanos Lebrón, Joe Cuba Sextet, The New Swing Sextet, y muchos, muchos más, que eran eminencias musicales en ese momento como ya está más que probado?.


Y si de repente, el primer LP de los irreverentes Willie Colon y Hector Lavoe, -acotado líneas arriba-, fue una simple o mera casualidad, pues, nos remitimos al segundo LP, del año 1968, titulado ‘The Hustler’ donde el nombre expreso, reza e implica, directa y explícitamente, el concepto de contrabandista, mafioso, delincuente, y la foto de la portada te lo dice osadamente, o sea, queda muy claro, y en forma ostensible, palmaria y directamente, la retorcida política de FANIA acostumbrada a imponer SUS estilos musicales y SU formato mercantil musical, pues es evidente que a los palomillas de barrio, Willie Colón y Hector Lavoe, --quienes querían figurar a como dé lugar--, los manejaron y moldearon a su antojo, por parte de la disquera FANIA en mención, que les abriría camino en el difícil mundo musical neoyorkino, y sobre todo, que les haría ganar dinero al costo que sea.


Y si de repente, el segundo LP de los nóveles Willie Colon y Hector Lavoe, -acotado líneas arriba-, fue una simple o mera casualidad también, pues, nos remitimos al tercer LP, del año 1969, titulado ‘Guisando’ donde el nombre expreso, reza e implica, directa y explícitamente, el concepto de vago, timador y delincuente, y la portada te lo dice también osadamente; de igual factura y firme estrategia fue el cuarto y quinto álbum, donde que el LP ‘The Big Break’ con carátula portando la boleta de captura del FBI, fue incautado por la autoridad policial en términos reales; de igual factura e intención estratégica fue el sexto álbum ‘El Juicio’ y el último del dúo Colón-Lavoe ‘Lo mato si no compra este LP’. Luego la historia es conocida, el irresponsable Hector Lavoe no supo asimilar una fama súbita que no merecía, y entró al mundo de las  drogas inducido por Ismael Miranda, y destrozó su vida para siempre.


Héctor Lavoe o el drama de un hombre con suerte artística, y quien fuera el rostro amable y la presencia carismática, que escondía tras sí, al terrible monstruo tirano, despiadado, temible y devorador llamado FANIA, lo dejo ahí.

Lima, 16 de mayo del 2015

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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