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lunes, 4 de agosto de 2014

Foucault y Chomsky no creen en la democracia económica de hoy y consideran que la resistencia y lucha permanente contra las plutocracias y grupos de poder debe ser constante y persistente: La República del siglo XXI debe tener otro continente y contenido




Foucault y Chomsky no creen en la democracia económica de hoy y consideran que la resistencia y lucha permanente contra las plutocracias y grupos de poder debe ser constante y persistente: La República del siglo XXI debe tener otro continente y contenido




De la famosa polémica en Holanda (convertida en libro) sostenida entre las dos celebridades de la intelectualidad universal como son el sicólogo y filósofo francés Michel Foucault y el norteamericano lingüista Noam Chomsky se pueden sacar importantes lecciones y anotaciones para la ciencia política y para las proyecciones de la necesidad práctica en la lucha republicana con toda seguridad.

  
                                                                                 I


Foucault tiene un concepto muy realista y racional y espléndido sobre la naturaleza humana, la ciencia y el saber, que nos obliga a profundizar en la racionalidad moderna con mucho realismo desde el mismo concepto de vida que nunca fue el mismo en la evolución humana, la valoración de la vida y del mismo cuerpo humano pasó por diferentes conceptos y tratativas y que se escabulle inclusive a la grilla científica misma.

La naturaleza humana entonces sigue siendo como la vida: todo un enigma y todo un desafío y todo un problema desde el inicio de la civilización hasta nuestros días, es más el concepto de vida y de naturaleza humana siempre fue la herramienta clave para las ideologías políticas y para las praxis de poder de los grupos dominantes de todo tipo, clase y nivel social, económico, político y cultural en general, tal como se puede evidenciar de la simple compulsa de la historia universal y sus recodos críticos.

En ese discurso y sentido concordamos con Foucault en cuanto a que el desarrollo de la ciencia se acomoda a transformaciones o intereses de grupos de poder en cada momento histórico o dominio civilizatorio tal como se desprende del estudio de la historia de la cultura y de la política mundiales, y no es como afirman algunos románticamente en el sentido que la ciencia progresa beneméritamente cual virgen protectora o benefactora de la humanidad toda.


                                                                                     II

La ciencia política entonces responde a los intereses de su momento y eso lo dejó muy en claro el mismo padre de la ciencia política como es el florentino Nicolás Maquiavelo por eso se apresuró en dictaminar que debe existir una separación entre moral y política, y las razones son mucho más que obvias si nos atenemos al realismo técnico maquiaveliano y que gracias a sus eficaces y sustentadas enseñanzas triunfó dicho método en el estudio científico de la política tal como se enseña en las universidades e institutos especializados hasta hoy.

Concordamos con Foucault cuando afirma que la POLÍTICA es el ‘tema más crucial de nuestra existencia’ y eso se puede comprobar hoy con mucha facilidad, por eso es que debemos centrarnos en darle un nuevo continente y contenido a nuestras REPÚBLICAS sobre todo en Sudamérica, donde sufrimos hace décadas de sequía de teoría política acertada, eficaz y realista, y vivimos en la estafa permanente de conceptos europeizados desfasados y estafadores aunado a un secuestro legal y constitucional de nuestras iniciativas y derechos de gobernar y administrar nuestro destino y felicidad por parte de partidocracia corrupta y de gobiernos signados por el entreguismo, la mediocridad y la corrupción.

Obviamente que Chomsky coincide con nuestra posición en el sentido que el Congreso de la República es un organismo inútil, dispendioso y mafioso que obstruye el desarrollo nacional y el progreso de nuestras naciones, en el caso peruano: económicamente seguimos siendo simples exportadores de piedras; por eso creemos con Chomsky en el poder para las asambleas de las fuerzas vivas de nuestra nación para que decidan sobre su destino y bienestar.

Y por cierto que coincidimos con Foucault/Chomsky en el sentido de negar la existencia de democracias en nuestras naciones toda vez que nunca hubo ni hay ‘ejercicio efectivo del poder por parte del pueblo’.

Y es sumamente esclarecedor que el mismo Foucault afirme que estamos dominados por “poder de clase que se impone a través de la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales” y esto lo he venido afirmando muchas veces en diferentes momentos de mis programas radiales y en mis artículos como se puede corroborar. Y ello es comprobable en Perú con mucha facilidad con una partidocracia de derecha y de izquierda preocupada en mantener una constitución política espuria y corrupta neoliberal faccionada e impuesta por los delincuentes (ambos purgando prisión por asesinos y corruptos) Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori con mil artimañas en el año 1993 y sin embargo hasta la fecha los partidos y los grupos de poder y las transnacionales se preocupan con garra e ímpetu en que dicha constitución política y su correlato: el ‘Estado de Derecho’ se mantenga para proteger sus intereses y no los intereses de las grandes mayorías, aquí la posición teórica de Foucault se comprueba exactamente en el caso peruano.


                                                                                      III


Es racional y acertado que tanto Foucault/Chomsky coincidan en que la tarea del momento presente es denunciar, demostrar y comprobar todas las relaciones de poder político que tuercen y corrompen la sana vida republicana en general, la tarea crítica de denuncia y de señalamiento puntual de las perversiones de poder político en nuestras Repúblicas debe ser permanente, decidida y valiente.


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Pasemos a leer ahora las glosas sobre las afirmaciones tan importantes de estos dos grandes personajes de la intelectualidad mundial: Foucault/Chomsky, y que alimentan y abonan en pro de nuestras tesis argüidas modestamente ut supra:


“Foucault: Afirmaría que el concepto de vida no es un concepto científico; ha sido un indicador epistemológico del efecto que las funciones de clasificación, delimitación y otras tuvieron sobre las discusiones científicas, y no sobre su contenido.”

“En mi opinión, el concepto de naturaleza humana es similar. No fue mediante el estudio de la naturaleza humana que los lingüistas descubrieron las leyes de la mutación consonántica, ni Freud los principios de interpretación de los sueños, ni los antropólogos culturales la estructura de los mitos. Creo que en la historia del conocimiento el concepto de naturaleza humana cumplió, ante todo, el rol de un indicador epistemológico para designar ciertos tipos de discursos vinculados o contrapuestos a la teología, la biología o la historia. Me resultaría difícil ver allí un concepto científico.” (pag. 11)

(…)
“Durante mucho tiempo, se creyó que las ciencias seguían una cierta línea de "progreso'; que obedecían al principio de "desarrollo" y de convergencia de los diversos tipos de saber. Sin embargo, cuando observamos el desarrollo de la comprensión europea, que en un sentido histórico y geográfico resultó ser una comprensión mundial y universal, ¿es posible afirmar que hubo desarrollo? Yo, por mi parte, diría más bien que se trata de una transformación.” (pag. 31)
(…)
“Quizás, el punto en el que el señor Chomsky y yo diferimos sea el siguiente: cuando alude a la ciencia, tal vez piense en la organización formal del saber, mientras yo me refiero al saber mismo, es decir, pienso en el contenido de los distintos saberes dispersos en una sociedad particular, que permean la sociedad y se imponen como fundamento de la educación, de las teorías, de las prácticas, etcétera.” (pag. 33)

(…)

“En realidad, la filosofía nunca me importó, pero ése no es un problema. Su pregunta es: ¿por qué me interesa tanto la política? Si pudiera responder de una forma muy sencilla, diría lo siguiente: ¿por qué no debería interesarme? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta. Después de todo, la esencia de nuestra vida consiste en el funcionamiento político de la sociedad en la que nos encontramos.” (pag. 41)

(…)

Chomsky:
“Se trata de vestigios que deben ser derrocados, eliminados en favor de la participación directa mediante asambleas de trabajadores u otras asociaciones libres que los individuos constituirán por su cuenta sobre la base de su existencia social y de su trabajo productivo.
Cuando hablo de anarcosindicalismo, me refiero a un sistema federado y descentralizado de asociaciones libres que incorpore instituciones económicas, así como otras instituciones sociales; y me parece que ésta es la forma apropiada de organización social para una sociedad tecnológica avanzada, donde no hay que forzar a los seres humanos a ocupar el lugar de un instrumento, de una rueda dentada en la máquina. Ya no hay ninguna necesidad social de que los seres humanos sean tratados como componentes mecánicos del proceso productivo; esto puede superarse (pag. 43) y debemos hacerlo a través de una sociedad de libertad y de asociación libre, en la que el impulso creativo que considero intrínseco a la naturaleza humana sea capaz de realizarse en los hechos.” (pag. 44)

(…)

ELDERS: Señor Foucault, ¿cree usted, después de haber escuchado esto, que podemos describir a nuestras sociedades como democráticas?
FOUCAULT: No, en realidad, nunca se me ocurriría llamar democrática a nuestra sociedad. Si por democracia entendemos el ejercicio efectivo del poder por parte de un pueblo que no está dividido ni ordenado jerárquicamente en clases, es claro que estamos muy lejos de una democracia. Me parece evidente que estamos viviendo bajo un régimen de dictadura de clase, de un poder de clase que se impone a través de la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales; y a ese nivel, hablar de democracia carece de sentido por completo.” (pag. 45)

(…)

“Por otro lado, una de las tareas que considero urgentes y apremiantes, por encima y más allá de todo lo demás, es la siguiente: deberíamos indicar y mostrar, incluso cuando están ocultas, todas las relaciones del poder político que actualmente controlan el cuerpo social, lo oprimen y lo reprimen.
Lo que quiero decir es esto: es una costumbre considerar, al menos en la sociedad europea, que el poder está en manos del gobierno y que se ejerce a través de ciertas instituciones determinadas, como la administración, la policía, el ejército y los aparatos de Estado. Sabemos que la función de estas instituciones es idear y transmitir ciertas decisiones para su aplicación en nombre de la nación o del Estado, y para castigar a quienes no obedecen. Pero creo que el poder político también se ejerce a través de la mediación de ciertas instituciones que parecerían no tener nada en común con el poder político, que se presentan como independientes a éste, cuando en realidad no lo son.
Sabemos esto en relación con la familia; y sabemos que la universidad, y, de un modo general, todos los sistemas de enseñanza, que al parecer sólo diseminan conocimiento, se utilizan para mantener a cierta clase social en el poder y para excluir a otra de los instrumentos del poder. Las instituciones del saber, de la previsión y el cuidado, como la medicina, también ayudan a apuntalar el poder político. Esto también es evidente, incluso a un nivel escandaloso, en ciertos casos vinculados con la psiquiatría.
Me parece que la verdadera tarea política en una sociedad como la nuestra es realizar una crítica del funcionamiento de las instituciones que parecen neutrales e independientes; hacer una crítica y atacarlas de modo tal de desenmascarar la violencia política que se ha ejercido a través de éstas de manera oculta, (pag. 45) para que podamos combatirlas.
En mi opinión, esta crítica y esta lucha son esenciales por distintos motivos: en primer lugar, porque el poder político va mucho más allá de lo que uno sospecha; hay centros y puntos de apoyo invisibles y poco conocidos; su verdadera resistencia, su verdadera solidez quizá se encuentra donde uno menos espera. Probablemente, sea insuficiente afirmar que detrás de los gobiernos, detrás de los aparatos de Estado, está la clase dominante; debemos localizar el punto de actividad, los lugares y las formas en las que se ejerce la dominación. Y porque esta dominación no es sólo la expresión, en términos políticos, de la explotación económica, sino su instrumento y, en gran medida, su condición de posibilidad, para suprimir a una es necesario discernir la otra de forma exhaustiva. Si no logramos reconocer estos puntos de apoyo del poder de clase, corremos el riesgo de permitir la continuidad de su existencia y de ver a este poder de clase reconstituirse a sí mismo, incluso luego de un aparente proceso revolucionario.”

“CHOMSKY: Sin duda estoy de acuerdo, no sólo en teoría sino también en la acción. Creo que hay dos tareas intelectuales: una, a la que me referí, es intentar crear la visión de una sociedad futura donde impere la justicia; esto significa crear una teoría social humanista basada, si es posible, en una concepción humanista y firme de la esencia humana, o de la naturaleza humana. Ésa es una de las tareas.
La otra consiste en comprender cabalmente la naturaleza del poder, la opresión, el terror y la destrucción en nuestra propia sociedad. Y sin duda esto incluye las instituciones que mencionó, así como las instituciones clave de toda sociedad industrial, a saber, las instituciones económicas, comerciales y finan(pag. 46)cieras y, en particular, en el período que se avecina, las grandes corporaciones multinacionales …”.
“Éstas son las instituciones básicas de opresión, coerción y gobierno autocrático que parecen neutrales a pesar de todo lo que afirman. Estamos sujetos a la democracia del mercado, y esto debe entenderse precisamente en términos del poder autocrático, incluida su forma particular de control que procede del dominio de las fuerzas de mercado en una sociedad no igualitaria.
No cabe duda de que debemos comprender estos hechos, y no sólo comprenderlos sino combatirlos. Creo que la propia participación política, a la que dedicamos la mayor parte de nuestra energía y esfuerzo, debe concentrarse en esa área.” (pag. 47)

(…)

“CHOMSKY: Creo que en la esfera intelectual de la acción política, donde se intenta construir una visión de una sociedad justa y libre sobre la base de alguna noción de la naturaleza humana, enfrentamos exactamente el mismo problema que encontramos en la acción política inmediata, a saber, el de estar obligados a actuar, porque los problemas son muy graves, y sin por eso desconocer que cualquier cosa que hagamos se basa en una comprensión muy parcial de las realidades sociales y, en este caso, de las realidades humanas.” (pag. 49)

(…)

“Nuestro concepto de naturaleza humana es sin duda limitado, está condicionado parcialmente por la sociedad, coartado por nuestras propias deficiencias de carácter y por las limitaciones de la cultura intelectual en la que vivimos. Pero, al mismo tiempo, es de una importancia crucial saber qué objetivos imposibles queremos alcanzar si nuestra intención es alcanzar algunos de los objetivos posibles. Y esto significa que debemos ser lo suficientemente audaces como para especular y crear teorías sociales basadas en un conocimiento parcial, muy atentos a la posibilidad, y de hecho a la alta probabilidad, de que al menos en algunos aspectos estemos muy lejos de dar en el blanco.” (pag. 50)

(…)

Foucault: Pero si en una lucha la justicia está en juego, lo está como instrumento de poder, no con la esperanza de que finalmente un día, en esta sociedad o en otra, las personas sean recompensadas por sus méritos o castigadas por sus faltas. Más que pensar en la lucha social en términos de "justicia", hay que hacer hincapié en la justicia desde la perspectiva de la lucha social.” (pag. 55)

(…)

FOUCAULT: Si le parece bien, voy a ser un poco nietzscheano al respecto; en otras palabras, me parece que la idea de justicia (pag. 59) en sí es una idea que ha sido inventada y puesta a funcionar en diferentes tipos de sociedades como instrumento de cierto poder político y económico, o como un arma contra ese poder. Pero creo que, en todo caso, el concepto mismo de justicia funciona dentro de una sociedad de clases como una demanda de la clase oprimida y como justificación de la misma.” (pag. 60)

(…)

“Y contra lo que usted cree, no puede evitar que yo piense que estos conceptos de naturaleza humana, de justicia, de realización de la esencia de los seres humanos, son todos conceptos formados dentro de nuestra civilización, de nuestro tipo de conocimiento y de nuestra forma de la filosofía, y que por lo tanto forman parte de nuestro sistema de clases; y no podemos, por lamentable que sea, servirnos de estos conceptos para describir o justificar una lucha que debería -y que por principio debe- echar abajo los fundamentos mismos de nuestra sociedad. Esta es una extrapolación para la que no puedo hallar la justificación histórica. Esa es la cuestión...” (pag. 62). Noam Chomsky/Michel Foucault, Fons Elders. “La naturaleza humana:justicia versus poder. Un debate”. Traducido por Leonel Livchits. 73 páginas. Este libro se terminó de imprimir en primera edición en octubre de 2006 en Latingráfica S.R.L., Rocamora 4161 CP C1184 ABC, Buenos Aires.


Queda entonces sumamente claro que tanto Michel Foucault como Noam Chomsky connotados y esclarecidos académicos e intelectuales de talla universal no creen en la democracia económica de hoy y consideran que la resistencia y lucha permanente contra las plutocracias y grupos de poder debe ser constante y persistente: La República del siglo XXI debe tener otro continente y contenido

Lima, 04 de agosto del 2014
Jaime Del Castillo Jaramillo
Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
http://fororepublicanoperu.blogspot.com
@jaimedelcastill
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https://www.facebook.com/jdelcastillojaramillo