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jueves, 7 de agosto de 2014

La “República” es meritocracia que alimenta la justicia social. Con ciudadanía ignorante no hay “República”. Las republiquetas partidocráticas odian la meritocracia y la asesinan, además de fomentar la ignorancia ciudadana. Las eternas enseñanzas de Aristóteles





La “República” es meritocracia que alimenta la justicia social. Con ciudadanía ignorante no hay “República”. Las republiquetas partidocráticas odian la meritocracia y la asesinan, además de fomentar la ignorancia ciudadana. Las eternas enseñanzas de Aristóteles



La partidocracia de derecha y de izquierda sólo está reclutando pillos con dinero que puedan pagar los obscuros ‘cupos’ para ser candidatos en los primeros puestos a los cargos que fuere, el dinero del narco, del minero ilegal, del talador inescrupuloso, del proxeneta y del mafioso en general llega a los partidos políticos en Perú, a fin de delinquir y solamente delinquir en mil formas y maneras, los politicastros encaramados en los puestos públicos en primera reacción lo que buscan es recuperar ‘su inversión’ pagada a los jefes de los partidos políticos tan mafiosos como los políticos mil veces denunciados por corrupción absoluta y descarada. Acabamos de tomar conocimiento que la autoridad electoral en Perú, en las presentes elecciones municipales y regionales, ha detectado que mil cuatrocientos (1,400) candidatos de la partidocracia tienen antecedentes judiciales.


El poder judicial, el ministerio público, la policía, el Congreso de la República y todas las instituciones republicanas peruanas saben perfectamente de éste cáncer partidocrático que ha infectado a toda la institución republicana valga la redundancia, pero no hacen nada, absolutamente nada de nada, muy al contrario se ha verificado que dichas instituciones se han convertido en cómplices de las mafias y de la corrupción partidaria de toda laya. Salvo meritorias excepciones.


No hay REPÚBLICA hay republiqueta, no hay REPÚBLICA hay chacra de la mafia partidocrática con ‘Estado de derecho’ incluido, y eso es absolutamente probado y comprobado hace décadas de décadas, pero es tal el dominio partidocrático sobre la república oficial o constitucional que ellos mismos se preocupan que no se modifique nada para que sigan delinquiendo y enriqueciendo a costa de las grandes mayorías. Eso es corrupción o mejor dicho mega-corrupción a nivel de Estado-Canalla, eso no es República, eso es republiqueta partidocrática.


La MERITOCRACIA es el enemigo mortal de la partidocracia en general, la partidocracia odia, rechaza, repele y asesina a la MERITOCRACIA, así de sencillo y de fácil; es más: la partidocracia de derecha o de izquierda no quiere CIUDADANOS quiere militantes serviles y obedientes al extremo de la loa y la alabanza fácil y gratuita, y eso está probado y comprobado: En Perú cualquier mediocre convenido sobón o ‘franelero’ o tiralevitas partidocrático puede llegar a ser primer ministro o congresista o embajador, etc., etc.


Los hombres buenos, de principios éticos y de moral intachable no tienen espacio en la partidocracia de derecha o de izquierda para la alta dirigencia, los altos cargos y menos los intelectuales o los pensadores críticos, la partidocracia y su cúpula no quiere ciudadanos y hombres buenos y honestos, la partidocracia de derecha o de izquierda quiere CÓMPLICES DE LA CORRUPCIÓN que justifiquen aunque sea con su silencio los delitos cometidos por sus líderes partidarios o por su partido en general, y a esa sucia connivencia se le llama ‘militancia partidaria’ consecuente y combativa, así de sencillo y de fácil. Así, de hecho no hay REPÚBLICA sino republiqueta partidocrática.


Es más, la partidocracia de hoy sea de izquierda o de derecha se cubre con el manto de la legalidad y de la constitucionalidad para delinquir y se hace pasar como el ‘pilar de la democracia’ cuando en realidad es ‘PILAR: LA CORRUPTA PROSTITUTA’ que infecta a lo que mal denominan república. Uno de los instrumentos que usan los grupos de poder y sus serviles de la partidocracia es la IGNORANCIA del pueblo que en Sudamérica es de porcentajes altos y sorprendentes, en Perú se ha llegado a fomentar la ignorancia hasta en las conocidas universidades-basuras que por decenas de ellas venden títulos y grados que no valen absolutamente nada. Y los mass media de alcance nacional tienen programación-basura que embrutece mucho más al pueblo, como es fácil de comprobar hoy por hoy.


Aristóteles el famoso filósofo, --y maestro del conquistador Alejandro Magno en Macedonia--, afrontó con su pensamiento todos estos problemas que aquejan al orden político y recomendó la POLITEIA o República –y rechazó el concepto de DEMOCRACIA como forma corrupta de gobierno del populacho--, como la mejor organización política de masas que allegue justicia social y en esto coincide con Platón.


Aristóteles también considera conjuntamente con Platón que la naturaleza del hombre es la Política (zoon politicon) como tendencia de la humanidad muy ínsita, muy connatural, pero precisa bien el estagirita: que la política como conducta humana tiene y debe tener un fin moral, un objetivo noble, de buscar la felicidad de las mayorías, y precisamente en nuestro medio tenemos a personajes que buscan la política pero para enriquecerse y delinquir, entonces eso no es ni política ni políticos.


El político, para el pensamiento aristotélico, tiene que hacerse en comunidad y por largo tiempo, para que afine su juicio práctico y su razón, y pueda capacitarse para hacer el bien con fines morales y éticos, sin embargo hoy vemos a personajes que de súbito quieren ser autoridades políticas para poder pagar sus deudas personales y /o empresariales que han contraído con malas artes y con malas artes gobiernan y delinquen descaradamente.


La sabiduría de Platón y de Aristóteles dejó muy bien sentado en forma precisa y taxativa que la IGNORANCIA es la causante de la desgracia de las REPÚBLICAS y eso se prueba y se comprueba plenamente a través de la historia y de la crónica presente. En Perú es indignante que en Lima la ciudad capital exista más de cinco millones de  pobres de un total de 10 millones de habitantes, y en las provincias: la pobreza es más clamorosa; y pobreza significa IGNORANCIA por razones obvias, y esa masa de ignorantes elige como autoridades políticas a delincuentes, pillos y mafiosos a cambio de una bolsa de arroz o de azúcar o de dinero, etc., tal como se ha probado muchas veces, y eso no es REPÚBLICA en modo alguno.


La aplicación de la justicia es importante en el pensamiento de Aristóteles, porque sin ella el hombre sería peor que las bestias según el maestro de Alejandro Magno, y ello se comprueba en Perú donde los que tienen dinero hacen lo que se les viene en gana como si estuviésemos en los años de la ‘República Aristocrática’ de comienzos del siglo XX con todos sus abusos, crímenes e injusticias cometidas contra las grandes mayorías por la oligarquía peruana de horca y cuchillo. El poder judicial y el ministerio público en Perú han sido tomados por la mafia partidocrática (salvo meritorias excepciones) y lo sabemos y se ha denunciado muchas veces, pero la propia partidocracia que maneja las palancas de poder de la república hace nada para modificar ello, y eso no es REPÚBLICA en modo alguno. 


La justicia bien aplicada con rigor y sanción efectiva y precisa, genera armonía y oportunidades para vivir dentro de la ley, y en paz y progreso en las Repúblicas, pero eso no se verifica en Perú desde sus inicios, y eso no es República, y por eso también afirmamos: que la primera república en Perú ha colapsado y que debemos ir a la instauración de la Segunda República.


Aristóteles sienta en forma contundente y sólida que la SOBERANÍA en la politeia o República debe residir en LA LEY y no en los hombres, pero esa LEY debe ser la generada por el pueblo; pero resulta que la partidocracia, --(que llega al Parlamento para hacer las leyes)-- ya no representa al pueblo, si no: a los intereses de los grupos de poder y a las cúpulas mafiosas de y con los partidos políticos. Necesitamos recuperar la LEY DEL PUEBLO y no de las mafias partidocráticas o de los grupos de poder dominante del signo que sea, pero eso creemos que debe instaurarse la Segunda República que corrija todas estas deficiencias y vicios.


Necesitamos otro tipo de políticos, por eso se requiere cambiar los ejes de la reflexión teórica-política en Perú y en otras comunidades políticas afines, y eso es atender al sabio Aristóteles cuando pedía alejarnos de los extremos siempre, y buscar el punto medio o el justo medio, y eso es lo que requerimos: hombres prudentes, probos, respetables, capacitados y de calidad moral.


El reconocido investigador de ciencias sociales de la universidad de Liverpool Charles Vereker expone sistemáticamente varios temas básicos de la Teoría Política, siendo el más importante tema el de la JUSTICIA y de donde extraemos estas citas que abonan la tesis que hemos elaborado ut supra:


“El tratado de ‘Política’ de Aristóteles es una obra muy distinta de ‘La República’ de Platón (…) la ‘Política’ no tiene ninguna de las ventajas de un discurso coherente, concebido como una obra de arte, como ‘La República’.” (pag. 30)
(…)
“Aristóteles concuerda en que la política es natural, es decir, constituye una actividad ligada de manera necesaria con el carácter y el destino específicos del hombre; y está de acuerdo también en que la vida política es un medio, un medio esencial, para lograr un fin moral.” (pag. 30)
(…)
“Para Platón, el modelo de la vida buena podía conocerse teóricamente, a lo menos por una minoría (pag. 31) de personas dotadas; y si podía conocerse, entonces también podía enseñarse, comprenderse o imponerse. Tal era la esencia de la vida política. En cambio, para Aristóteles, el conocimiento científico, el conocimiento de las verdades necesarias y universales, no incluye las verdades morales y políticas; es decir, estas últimas no son aprehendidas por una facultad intelectual llamada razón, sino por un juicio práctico refinado a través de la experiencia cotidiana. Lo posible no es un modelo abstracto de vida al cual deban conformarse las condiciones reales, sino que ese modelo debe descubrirse progresivamente en la experiencia. La vida práctica, por tanto, debe considerarse separadamente de la vida teórica, y las verdades de la primera se aprenden, no por contemplación de las verdades eternas (aunque Aristóteles haya admitido que ésta es la suprema actividad humana), sino por la atención cuidadosa de los acontecimientos experimentados y por el análisis de cada situación particular, guiado y apoyado por una disciplinada disposición moral.” (pag. 32)
(…)
“En este sentido, el hombre, ser específicamente racional, sólo podía hallar su verdadero yo en comunidad, sólo podía encontrar su más alto desarrollo en la polis y, por tanto, podía definirse con propiedad como un animal político. Además, la prioridad que Aristóteles atribuye a la polis sobre sus miembros individuales debe explicarse de manera similar; se trata de una prioridad moral y natural más que constitucional, en el uso moderno del término, pues la polis es la condición previa necesaria para que sus miembros logren la plenitud moral de sus vidas.” (pag. 33)
(…)
“Podría afirmarse en general, que para Aristóteles, como para Platón, el factor que desintegra a una sociedad es la ignorancia. Al igual que Platón, también considera que algunas personas tienen mayor probabilidad de ser ignorantes que otras.” (pag. 34)
(…)
“La autosuficiencia es la característica esencial de una asociación de la que pueda decirse que está plenamente desarrollada. Completa el crecimiento natural del grupo, así como la satisfacción de necesidades más estrechas y más primitivas comienza su desarrollo natural, por ejemplo, en la familia.” (pag. 36)
(…)
“Sin justicia, el hombre sería peor aún que las bestias; sin orden ni armonía ni oportunidades para vivir bajo la ley que garantiza la ciudad, la justicia sería imposible.” (pag. 37)
(…)
“Aristóteles analiza cuidadosamente las diversas estructuras posibles de su clase de ciudadanos, pues la realización del justo equilibrio en la comunidad requiere no sólo la determinación de cualidades adecuadas para compartir los privilegios de la ciudadanía, sino también la posibilidad de asentar en un principio racional y moralmente satisfactorio las recompensas y los honores otorgados a distintos ciudadanos. Este último principio, llamado de la justicia distributiva, es la respuesta de Aristóteles a las aspiraciones del igualitarismo. La igualdad debe expresarse por un equilibrio entre la función social, por un lado, y la situación y la recompensa correspondientes por el otro, y no en la pretensión desequilibrada y, desde el punto de vista griego funciones sociales en pro de una igualdad universal, pero desproporcionada. Aristóteles habría estado de acuerdo  en que se exigiera a cada cual según su capacidad pero hubiera corregido la divisa posterior del siglo XVIII en el sentido de otorgar también a cada uno según su capacidad.” (pag. 38)
(…)
“El eterno problema de eso que en la época moderna se ha llamado soberanía, que en el contexto de la ciudad griega equivalía al problema de saber cuál era el grupo de ciudadanos que debía tomar las decisiones finales de gobierno, también es considerado con cierta extensión por Aristóteles. Para Platón, este problema se resolvía mediante el establecimiento de la clase de los guardianes. Aristóteles en cambio, considerando el problema en su planteo empírico, toma en cuenta las pretensiones de los grupos rivales que habitualmente se encuentran en las sociedades humanas: el de los bien nacidos, el de los ricos, el de los hombres descollantes, el de los tiranos y el de los ciudadanos considerados en conjunto. Pero su conclusión es que la ciudad ordenada justamente debe depender lo menos posible de las decisiones de los individuos. ‘sujetos, como todas las personas, a las pasiones que ofuscan la mente de los hombres; por tanto, es mejor que (la soberanía) repose en la ley’. ‘La soberanía suprema debe residir en las leyes rectamente concebidas, y el poder personal, ya sea ejercido por una sola persona o por un cuerpo de personas, debe ser soberano sólo en aquellas cuestiones en que la ley, por la dificultad de establecer reglas generales para todas la contingencias, no permita un pronunciamiento exacto’.” (pag. 39)
(…)
“Aristóteles veneraba este sistema en la medida que representaba la estable, prudente y equilibrada norma de la razón, pero, al mismo tiempo, veía que no había ninguna garantía de que un cuerpo de leyes fuera bueno y justo, simplemente, por prescripción. Comprendía que las mismas leyes podían contener un tratamiento favorable para un grupo de la sociedad y desfavorable para los otros, situación ésta que para Marx ocurre normalmente.” (pag. 39)
(…)
“Tanto en la vida privada como en la vida pública, Aristóteles se oponía a los extremos. La búsqueda de la perfección sigue el camino del justo medio. Debía confiarse en el hombre prudente y no en el excéntrico, en el hombre de hábitos regulares y disciplinados. Por eso también Aristóteles prefería el grupo medio de los ciudadanos, el de los que no eran ni demasiados ricos ni demasiados pobres. Además, era la calidad de vida privada de los ciudadanos la que sustentaba, y al mismo tiempo era sustentada, por la constitución política.”
“Al igual que Platón, consideraba de primordialísima importancia el papel de la educación en la edificación de la ciudad justa. Los ciudadanos deben ser educados en aquellos hábitos de vida que se adecuen al tipo de ciudad en que viven, lo cual permite que se mantenga la constitución de esa ciudad.” (pag. 41)

(…)
“… educación estatal no era, simplemente, una conveniencia económica y administrativa; era una exigencia del propósito moral último que animaba la estructura política de la ciudad griega. Por esta razón, la educación sugerida por Aristóteles para una ciudad ideal debía tratar de desarrollar las dotes naturales, moldeando el carácter para que adquiriese buenos hábitos, y ejercitando las facultades racionales, de manera que los individuos fuesen capaces de mantener el dominio de sí mismo.” (pag. 42), ‘Capítulo I. La Justicia’ en ‘El Desarrollo de la Teoría Política’, editorial Universitaria de Buenos Aires EUDEBA, versión castellana por Néstor Míguez, Argentina, 1961.



La meritocracia debemos impulsarla en un nuevo tipo de organización social y política que en la Segunda República responda a las asambleas de las fuerzas vivas que generan riqueza, economía, comercio y cultura en nuestro país, de esas asambleas de las fuerzas vivas del Perú deben salir las verdaderas y auténticas leyes del pueblo, y también tienen que emerger los valiosos cuadros (meritocracia) que necesitamos para obtener el progreso y el desarrollo, que la partidocracia de derecha y de izquierda nos ha negado y nos negará siempre, no olvidemos que el Perú sigue siendo simple exportador de piedras como en la colonia, cuando tenemos tantas riquezas que podrían gatillar el despegue infinito de nuestro país hasta lograr ser una potencia económica-comercial-militar de Sudamérica.


La educación pública de calidad y de acceso a las grandes mayorías tiene que impulsarse en la Segunda República desde la educación inicial hasta los institutos superiores con una regulación que busque generar ciudadanos capacitados técnica y profesionalmente pero también con valores y conducta moral apta para hacer el bien público.


Necesitamos asimismo, y en forma urgente. un nuevo sistema judicial y un nuevo sistema de fiscalización contra la corrupción y la delincuencia, en la Segunda República tenemos que dar espacio al SISTEMA DE JURADOS en un nuevo sistema judicial y también la presencia y actividad de las VEEDURÍAS CIUDADANAS donde el pueblo elija a sus magistrados y también los sancione y fiscalice.

Lima, 07 de agosto del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
http://fororepublicanoperuano.blogspot.com
@jaimedelcastill
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