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sábado, 9 de agosto de 2014

La “República plutocrática” de John Locke, quien tuerce teoría republicana de Aristóteles y crea‘Liberalismo’ decapitalistas y no de ciudadanos. El Parlamento como idóneo defensor del capitalismo. Separación de poderes para proteger los intereses del capitalismo y no del pueblo




La “República plutocrática” de John Locke, quien tuerce teoría republicana de Aristóteles y crea‘Liberalismo’ decapitalistas y no de ciudadanos. El Parlamento como idóneo defensor del capitalismo. Separación de poderes para proteger los intereses del capitalismo y no del pueblo



Ya en el siglo XVI habíamos detectado con el antropocentrismo: la preocupación, el anhelo e ímpetu incontenible y desenfrenado de los capitalistas e inversionistas europeos por verse libres de vaivenes e inestabilidades e inseguridades, a fin de hacer riquezas con toda amplitud, facilidad y protección, estos mismos capitalistas, financistas y grandes comerciantes, sabían por experiencia propia, que los gobiernos de todo tipo, laya y signo, se podían comprar, financiar y manipular, y hacerlos parte de sus utilidades comerciales:estos capitalistas ya habían financiado a reyes, a rebeldes, a la nobleza medieval y a la Iglesia Católica misma, y por lo tanto, con toda esa amplia, secreta y refinada experiencia ganada, en pleno fragor de las batallas y guerras y traiciones y conquistas, --donde el pueblo ignorante, que no sabía leer ni escribir, y que comía menos cada vez, pero entregaba abundantemente su sangre y vida, sin saber siquiera los reales motivos de las guerras a los que los llevaban sus amos y patrones o señores feudales--, pues, ahora los financistas de gobiernos ajenos y/o tiránicos y/o perversos y/o tramposos, querían gobiernos para sí, los capitalistas querían sus propios gobiernos y regímenes políticos, que les allegasen, faciliten y permitiesen, hacer más y más riquezas y obtener más propiedades, con el apoyo, respaldo y colaboración de sus propios ejércitos, leyes y jueces.


Y precisamente Jean Bodin empieza a sentar pensamiento político sobre la autonomía, autosuficiencia e independencia de la soberanía política que goce de obediencia de los súbditos, y ese fue el primer paso para crear la ‘REPÚBLICA PLUTOCRÁTICA’ que es la que desarrollará intensamente el capitalismo mundial; y para eso utilizarán a pensadores, filósofos, políticos,  juristas, comunicadores, etc., etc., y ese es el producto político universal que hoy tenemos frente a nuestros ojos manipulándonos de día en día, haciéndonos creer que somos libres e independientes y felices: ‘Liberalismo’ o ‘Neoliberalismo’ que le llaman hoy.


John Locke fue, y es, el filósofo político inglés del siglo XVII, del avaricioso y ambicioso capitalista apátrida, amoral y anético; John Locke fue,y es, el pensador político que expresa fielmente, y a pie juntillas, y en forma precisa: lo que necesitaba el capitalista deseoso de hacer negocios, inversiones y riquezas, sin trabas, sin obstáculos y sin control de ningún tipo: John Locke fue, y es, el filósofo político de la ‘REPÚBLICA PLUTOCRÁTICA’ que se asentó firmemente en todo el mundo occidental europeo, y que su influencia llega a los EE.UU. con su revolución independentista del siglo XVIII y luego se difunde en nuestra Sudamérica.


John Locke fue un pensador político astuto, sagaz y hábil para esconder elegantemente las verdaderas y negras intenciones de dominio y de poder político de los terratenientes y capitalistas, comerciantes y financistas de su evo, que vieron con toda claridad y palmaria oportunidad, la gran hora de hacerse del poder político pero para el servicio directo y frontal del capitalismo apátrida y explotador, que sobrevendría con todas sus injusticias inclementes e inhumanas y que la historia universal no se cansa de contar y narrar detallada y documentadamente.


John Locke nunca pensó ni filosofó para el pueblo o para el ciudadano, ya que el pueblo o el ciudadanocomún y corriente: era ignorante, no sabía leer ni escribir, no tenía PROPIEDADES, vivía de suyo en condición de miseria y de hambre crónicos en el siglo XVII, y además estaba engañado y estafado con un paraíso celestial después de la muerte, mientras sufría explotación y expoliación e indignidad y miseria social espantosa bajo el poder y la férula de sus patrones o señores hacendados de horca y cuchillo, como está probado y comprobado documentadamente;John Locke piensa y filosofa exclusivamente para el terrateniente o hacendado, para el ricachón, para el comerciante y para el capitalista y financista que sabía leer y escribir, que tenía propiedades mil, y poder.


John Locke utiliza interesadamente, las creencias religiosas y morales, el conocimiento y la filosofía de su evo para disfrazar sus verdaderas intenciones, por eso sus intérpretes lo acusan de confuso en muchas oportunidades, y es que utiliza para su conveniencia: la moral, para esconder sus verdaderas tesis de favorecimiento a una REPÚBLICA PLUTOCRÁTICA donde gobernaría no el pueblo ignorante y hambriento y desorganizado del siglo XVII, sino el capitalista, el hacendado, el terrateniente, el noble, etc., y todos a una: contra la plebe cerril o el populacho ignaro o el pueblo famélico, tal como la historia lo ha probado mil veces. Es el capitalismo que avanzó a pie firme y sin contemplaciones de ningún tipo, ejerciendo su dominio mundial, con el respaldo de los cañones, espadas y fusiles de los ejércitos de sus Estados y sus gobiernos, tal como está probado también miles de veces.


Locke, puso su mejor esfuerzo intelectivo en separar muy nítidamente al ‘ciudadano’ o mejor dicho al capitalista, del poder político materialo del Estado, y también de cualquier Iglesia;  es decir que tuvo la sagacidad de generar falazmente un ente corpóreo teórico llamado ‘ciudadano’ (que no es otra cosa que el terrateniente o capitalista como ya explicamos)que se enfrenta y al mismo nivel que el Estado o poder político: Esa fue su mejor y gran obra y conquista filosófica y de pensamiento político lockeano. Y para lograr ello, apela al ‘Derecho Natural’ que ya lo había delineado mejor Santo Tomás, astuto y sagaz el buenLocke apela hasta al mismo Dios para hacer creíble su esfuerzo teórico-político.Y aquí es donde levanta la fortaleza del capitalista o adinerado que se enfrenta al castillo del Estado o poder político, y claro: el dinero y el capitalista ‘ciudadano’ sabía bien cómo y con qué someter al gobierno y al poder político. La República Plutocrática había nacido y John Locke es su padre.


Pero es aquí, en este mismo punto, en que Locke hace el contrabando de la sana doctrina republicana aristotélica, al separar malevamente al hombre de la política o el Estado.El hombre en sociedad hace política con fines morales, hace el bien y busca la felicidad de sus congéneres, así lo habían prescrito tanto Platón como Aristóteles; pero sin embargo Locke sutilmente se aparta de esta sana doctrina republicana platónica-aristotélica, y desprecia los FINES MORALES del hombre en sociedad que hace política, está más que claro que a Locke le interesa un comino el hombre que busca la felicidad de los otros miembros de la sociedad, está más que claro que a Lockele importa principal y cardinalmente: el capitalista o el inversionista o el terrateniente que protege sus propiedades, y, que el resto de la sociedad que no tiene capitales o dinero: que se muera de hambre, en el desamparo o la miseria y la perdición. Aquí es donde se bifurca el camino hacia la REPÚBLICA PLUTOCRÁTICA de John Locke, la república del ricachón y capitalista versus el ciudadano que solamente tiene su conciencia, su moral y su fuerza de trabajo.


El otro gran esfuerzo teórico-político de John Locke fue, el de alejar o salvar al ‘ciudadano’ o mejor dicho al capitalista, del dominio del gobernante, o de la soberanía estatal que necesita controlar, fiscalizar y regular la actividad económica de los poderosos capitalistas por siempre abusivos, --(que alteran la sana división del trabajo: que tanto interés tuvo para el estagirita)--, y para el bien general de la República. Locke buscaba cazurramente neutralizar de raíz al gobernante que pueda controlar o regular o fiscalizar al ‘ciudadano’ o mejor dicho al capitalista, en sus actividades económico-patrimoniales: para John Locke el ‘ciudadano’ o mejor dicho el capitalista, era un hombre bueno, piadoso, racional y de moral intachable, y que por prescripción del ‘Derecho Natural’era hombre respetable, en su unidad e individualismo, y que se bastaba a sí mismo, porque sabía sus deberes y obligaciones, y que por lo tanto ningún gobierno debía regular o controlar su conducta o patrimonio, en suma: Locke pugnaba porque no se controle, ni se regule, ni se fiscalice, lasacciones, transacciones y ambiciones desmedidas del capitalista, terrateniente, comerciante e inversionista, etc. La ‘República Plutocrática’ sienta e impone sus condiciones capitalistas, con piel de cordero.


Y no es ocioso, ni fútil, ni superficial que Locke guste mucho de usar el término ‘CONTRATO’ en su teoría política disque moral y bendecida por Dios, cuando bien sabemos que ‘CONTRATO’ es una palabra absolutamente mercantil y de tráfico económico, el término religioso y divino y moral que debió usar Locke era el de ‘Alianza’ que sí lo usaba Thomas Hobbes tomando dicho concepto del mismo Antiguo Testamento.


Para que quede muy en claro, las verdaderas intenciones de Locke y sus verdaderos propósitos, recordemos: que consideró al gobierno como generado por la conveniencia, y no como un ente que busca la felicidad y el bienestar de todos los ciudadanos, como sentaron Platón y Aristóteles; para Locke el gobierno no debería existir, más sí, el ‘ciudadano’ o mejor dicho el capitalista y su patrimonio. La justificación más a gusto de Locke para que pueda existir el gobierno: es para controlar, perseguir y castigar a las ‘minorías irracionales’ que perturban la paz y la seguridad del ‘ciudadano’ o mejor dicho del capitalista y su patrimonio, Locke aplaudía el castigo a los transgresores y antisociales que atenten contra el patrimonio, se entiende del capitalista y no del ‘ciudadano’ de su tiempo, --que era normalmente el hombre medio, pobre y hambriento e ignorante--. Fue muy explícito y taxativo en ese sentido Locke, cuando consideraba que los derechos naturales a defender son: La Vida, la Libertad y Patrimonio.


Para Locke, el organismo idóneo y consecuente, que real y celosamente defendería los ‘derechos naturales’ del ‘ciudadano’ o mejor dicho del capitalista y su patrimonio, era y es: El Parlamento. Ahora está sumamente claro, que el Parlamento fue pensado desde siempre, en su origen y proyección, para defender los intereses de los terratenientes y capitalistas, comerciantes e inversionistas, antes que para defender los intereses del pueblo o de las grandes mayorías, tal como han engañado y engañan hasta la fecha los liberales o neoliberales.Inclusive algunos ignorantes o lacayos del capitalismo, se han atrevido a decir falazmente que EL PARLAMENTO ES EL PRIMER PODER DEL ESTADO, cuando en verdad: el PARLAMENTO ES EL PRIMER DEFENSOR DEL CAPITALISMO DEPREDADOR Y EXPLOTADORen contra de las grandes mayorías, de cualquier república.


Y fue muy celoso John Locke, en precisar específicamente que: el poder legislativo debe estar separado del poder ejecutivo, para que los intereses de los capitalistas, terratenientes e inversionistas, no se vea amenazado por las disposiciones del ejecutivo que necesita controlar, regular y fiscalizar, la actividad abusiva y expoliadora del capitalista. En suma: La Teoría de la Separación de Poderes fue creada para proteger y salvaguardar el patrimonio de los capitalistas, terratenientes, comerciantes e inversionistas, antes que para defender al pueblo.


El reconocido investigador de ciencias sociales de la universidad de Liverpool Charles Vereker expone sistemáticamente varios temas básicos de la Teoría Política, y de donde extraemos éstas citas que abonan la tesis que hemos elaborado ut supra:

“… Los hombres podían no estar de acuerdo en la interpretación de las Escrituras, y podían negar que la Iglesia tradicional de Inglaterra representara a la nación, pero no podían coincidir acerca de una humanidad común y de (pag. 140) una racionalidad común basada en la naturaleza que procede de Dios.”
(…)
“El primer exponente de una teoría de los derechos naturales, dentro de los límites de una ley natural secular, fue John Locke. Hombre del siglo XVII, contemplaba retrospectivamente a Santo Tomás a través de Hooker, y se hallaba entre la sociedad dual de la Edad Media y las naciones-estados democráticas unidas, creadas por las revoluciones americana y francesa. Algunas de las doctrinas y la mayoría de las justificaciones de estos dos convulsivos acontecimientos históricos, pueden atribuirse directamente a la difusión e influencia de sus ideas en el siglo XVIII. Pero el motivo que llevó a Locke a preocuparse por la dilucidación de los principios de la obediencia política fue el constante peligro de que bajo Jacobo II surgiera en Inglaterra un gobierno absolutista.” (pag. 141)
(…)
“La significación de la crítica de Locke al poder político arbitrario reside en que lo enjuicia desde un punto de vista que, teóricamente, queda fuera de la arena política, pero no dentro de la armazón institucional de la Iglesia, conforme lo habían hecho los pensadores anteriores a él. Los hombres, considerados como huérfanos de unidad política, no son bestiales, ni belicosos, ni réprobos; son una colección (pag. 142) de individuos morales y racionales preocupados por el goce pacífico de aquellos derechos que la naturaleza prescribe por el bien común. (…) Hobbes empleó el concepto para demostrar que jamás pudo tener más que una realidad histórica momentánea, mientras que, para Rousseau, se refería más bien a una condición ideal, míticamente perdida, pero que podía reconquistarse mediante instituciones políticas reformadas. Solamente Locke usa esta hipótesis confusa para indicar una comunidad de intereses que, la llamemos prepolítica o no política, es genuinamente natural, en el sentido de que es el sustrato necesario de todas las relaciones humanas; y es también social, pues une a todos los individuos racionales en el reconocimiento de un único código moral. (…) Los hombres racionales, no políticos, de Locke, tenían en común su humanidad, (pag. 144) su razón, la ley moral que expresa la voluntad del Dios único, y su comunidad de intereses en lo relacionado con la supervivencia en este mundo y su salvación en el otro. Pero, desde el punto de vista de la teoría, no tenían ni Iglesia ni Estado.”
(…)
“El lenguaje metafórico usado por los pensadores políticos que suponen una condición social precivil es designado usualmente como contractual, pero no siempre es precisamente un contrato a lo que más se asemejan los diversos acuerdos supuestos. Hobbes, que analiza en qué sentido los individuos teóricamente aislados constituyen una sociedad, usa el término alianza, tomado del Antiguo Testamento. Rosseau discute los pasos que los miembros de una sociedad existente pueden dar para reformar sus relaciones políticas y sociales por el acuerdo unánime de perseguir un fin moral común. Locke trata específicamente del método por el cual se designa y se fiscaliza un régimen político o un gobierno; la misma expresión que usa, trust, deja traslucir claramente el tipo de relación que considera.” (pag. 144)
(…)
“… y en el segundo tratado demuestra que la idea de Hobbes acerca de un estado de naturaleza anárquica es una premisa inadecuada para deducir de ella la necesidad de un poder central soberano que esté por encima de la ley. Locke dice que algunos hombres han confundido el estado de naturaleza con el estado de guerra, y aunque no llegue a identificar la condición natural con la paz y la buena voluntad, cree que se halla más próximo de esta situación que de la enemistad y la violencia. Esta famosa afirmación no está expuesta explícitamente, sino en la forma de un símil. La definición positiva de Locke dice así: ‘El estado de naturaleza consiste, propiamente, en hombres que vivan juntos de acuerdo con la razón, sin un superior común sobre la tierra con autoridad para juzgarlos.’. Lo que desea destacar Locke es, por tanto, la ausencia de un juez y la consiguiente igualdad de los miembros de esta sociedad natural en cuanto a la autoridad se refiere. Pero no por ello se desligan de sus vínculos morales: ‘Pues la verdad y la lealtad pertenecen a los hombres como hombres, no como miembros de la sociedad.’ Están sujetos normalmente a la regla de la ‘razón de la equidad común, que es la medida que ha establecido Dios a la acción de los hombres para su seguridad mutua’.” (pag. 145)
(…)
“Esta descripción del hombre no político, inconcebible para Aristóteles, hubiera sorprendido también a San Agustín. Si la armazón política agrega tan poco, al parecer, a la sociedad natural, debemos preguntarnos inevitablemente sobre qué base justificará Locke cualquier gobierno. En realidad, la autoridad limitada que concede al poder civil, y su insistencia en que su deber primario es la defensa de un ámbito de derechos individuales intrínsecamente ajenos a lo político, surgen ambas de su convicción relativa a la conducta racional. En pocas palabras: el gobierno es una cuestión de conveniencia, quizá hasta de una conveniencia necesaria, ya que no todos los hombres obedecen constantemente las normas de la ley natural. Las minorías irracionales perturban la paz. El supremo derecho natural a la libertad es, en sí mismo, incierto y se halla constantemente expuesto a violaciones. La propiedad es inestable e insegura. Los hombres, afirma, se hallan ‘constantemente dispuestos a abandonar una condición que, aunque libre, está llena de temores y de permanentes peligros’. (…) “… la preocupación de orden práctico por lograr de manera eficaz el justo castigo de los transgresores, cosa que no siempre sería posible en una sociedad no organizada, persuadió a Locke de que las leyes promulgadas en forma centralizada, los jueces públicos e imparciales y un poder para perseguir y castigar a las personas antisociales son instituciones deseables.” (pag. 146)
(…)
“Los derechos naturales que Locke quería defender contra las violaciones de las personas mal dispuestas se resumen en esta formulación compuesta: vida, libertad y patrimonio. En un pasaje habla del ‘gran objetivo perseguido por los hombres al entrar en sociedad’ como caracterizado por ‘el goce de sus propiedades en la paz y la seguridad’. Los términos vida y libertad se refieren al evidente derecho de los hombres para asegurar su supervivencia, si ello es posible, y al presunto derecho de los hombres racionales para disponer de sus propios asuntos sin interferencias arbitrarias de parte de otros.” (pag. 147)
(…)
“Locke evita los inconvenientes del problema de la soberanía considerando a la legislatura como si ejerciera un mandato. Este fructífero y útil concepto ha gozado de amplia y merecida influencia. Como depositaria de la ley para el pueblo, la legislatura puede reclamar la supremacía política. Como beneficiaria de este mandato, la comunidad misma goza de una soberanía reversible. Pero es la ley, que refleja el derecho natural y representa a Dios, la que constituye el objeto último de la fidelidad de los ciudadanos, y en su nombre éstos pueden destituir a los gobernantes con todo derecho. El poder debe estar limitado por ley, y debe usarse de acuerdo con ésta; y la recomendación de Locke en el sentido de separar al poder ejecutivo del legislativo se basa, al mismo tiempo, en el deseo de mantener subordinado al primero y en el temor de ‘la debilidad humana, que tiende a adueñarse del poder’…”
(…)
“Pero, ante una causa grave, los ciudadanos conservan el derecho final de apelar al cielo. Pueden rebelarse y establecer una nueva estructura política.” (pag. 151), ‘Capítulo III. Los Derechos’ en ‘El Desarrollo de la Teoría Política’, editorial Universitaria de Buenos Aires EUDEBA, versión castellana por Néstor Míguez, Argentina, 1961.



Existe mucha hipocresía y conveniencia por parte de muchos académicos del mundo, en encubrir la mano leprosa y asesina del liberalismo y del capitalismo monstruoso, que usa elegantemente el perfume de la teoría política y/o la filosofía política, para maquillar y esconder sus reales intenciones de dominio, explotación y monopolio de la actividad económica y política capitalista para sus fines elitistas, y en contra, por cierto, de las grandes mayorías.


Denunciamos pues: la teoría de la“República plutocrática” de John Locke, quien torció cazurramentela sana, axiológica y elevada teoría republicana de Aristótelesdel bien común y del zoon politicon, creando el agresivo‘Liberalismo’ teórico de y para capitalistas y el capitalismo, que tanta explotación, destrucción y contaminación ha generado. El Parlamentoentonces, fue ideado y concebido desde su origen: como idóneo defensor del capitalismo, el PARLAMENTO ES EL PRIMER DEFENSOR DEL CAPITALISMO DEPREDADOR Y EXPLOTADORen términos reales: probado y comprobado en la historia y en los hechos presentes y actuantes.


Con John Locke entonces: La Teoría de la Separación de Poderesse concibe y se crea y se defiende, para proteger exclusivamente los intereses del capitalismo y no del pueblo. En el caso peruano, ello está más que probado, ya que económicamente seguimos siendo: simple exportador de piedras, y eso que ya llegamos al bicentenario de la primera república fallida y colapsada. En Perú: el Congreso de la República y la Teoría de la Separación de Poderes, solamente nos ha traído subdesarrollo, pobreza y explotación, con partidocracia de derecha y de izquierda corrupta y venal. Tenemos que ir a la Segunda República pero con nuevo contenido y continente teórico republicano.

Lima, 09 de agosto del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
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@jaimedelcastill
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