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miércoles, 1 de octubre de 2014

Liberalismo o filosofía de la avaricia y del darwinismo social, y su Estado Liberal o “Democrático” o “Republicano capitalista” como disfraz: el romántico marxismo nunca fue suficiente para frenar al capitalismo













Liberalismo o filosofía de la avaricia y del darwinismo social, y su Estado Liberal o “Democrático” o “Republicano capitalista” como disfraz: el romántico marxismo nunca fue suficiente para frenar al capitalismo



Recordemos que en el siglo XIX en pleno auge del Industrialismo europeo, se asienta el ‘Estado Liberal’ con su ideología denominada ‘Liberalismo’, y tuvieron un amplio dominio político, económico, militar, cultural y mediático desde siempre; e, inclusive, pretendieron sorprender o estafar universalmente, con que había ‘Liberalismo político’ totalmente diferente del ‘Liberalismo económico’, lo cual es falso absolutamente, el liberalismo es la ideología justificante y justificadora del capitalismo dominante y de su industrialismo inclemente y explotador por naturaleza y esencia, y no existe LIBERALISMO SIN ESTADO LIBERAL, así de simple y de sencillo, por lo tanto, es una gran estafa universal, que exista el liberalismo político separado del liberalismo económico. Los grandes capitales apátridas y su industrialismo agresivo y avasallador sin ESTADO LIBERAL no podrían existir. Eso está más que probado con y en la ciencia de la historia.


Recordemos que el ‘Liberalismo político’ se vende como el respeto a las libertades ciudadanas e individuales: tales como, la libertad de expresión, de asociación, de reunión; tales como, la existencia de constituciones políticas inviolables, las mismas que deben establecer los derechos y los deberes de los ciudadanos y gobernantes; que debe existir la separación de poderes, tales como, el poder legislativo, el poder judicial, el poder ejecutivo, a fin de evitar cualquier tiranía; que debe existir el voto o el sufragio, etc. Pero todo este ‘Liberalismo político’ fue simplemente requerimientos y necesidades de los burgueses, entendiendo como tales, a los citadinos con capital y/o negocios (burgos), o a los que vivían en las principales capitales europeas industriales en calidad de comerciantes, negociantes, capitalistas, profesionales liberales; y en puridad de verdad: las provincias, o el campo, nunca contó, ni les interesó, ya que era otra realidad distinta y el gran capital tenía intereses mínimos, o diferentes, en esas zonas rurales, pobres y abandonadas, como se verifica hasta hoy. 


El ‘Liberalismo Político’ era y es, el paquete mínimo jurídico-constitucional que necesitaba y que necesita el capitalismo, para poder frenar, neutralizar, enredar y bloquear al opositor, sea el poder ejecutivo o el enemigo gobernante que no forme parte de sus círculos de poder: Y que quiera fiscalizar, controlar, supervisar o regular al capitalismo; porque, en verdad de verdades: el hombre pobre o el ‘ciudadano’ de a pie, o al  ‘ciudadano’ de quinta categoría, poco le interesa el ‘liberalismo político’ o sus derechos jurídico-constitucionales liberales, porque de eso no come, ni se alimenta, ni sustenta a su familia; probado está que, el ‘Liberalismo político’ como paquete jurídico-constitucional dizque protector, solamente le interesó y le interesa, --y con suma angustia--, al capitalismo, para poder defenderse de todo ataque, o amenaza, o simple turbación en contra de sus intereses; y, por cierto, los pobres y desposeídos, o, los ‘ciudadanos’ de segunda y octava clase o categoría, y sobre todo, los trabajadores y obreros, famélicos y explotados por el capitalismo en general, usaron ilusamente los ‘beneficios del liberalismo político’ para poder oponer fuerza y corporeidad de intereses, en contra del gran capital y obtener con fieras y sangrientas luchas y combates y sacrificios, unos cuantos ‘mendrugos’ más, que se llamaron derechos laborales o beneficios sociales, no más, y nada más, de nada más. Mientras que el ‘Liberalismo político’, –paquete jurídico-constitucional y además, los aparatos institucionales gubernativos a su servicio, incluyendo la violencia y el asesinato legal--, les sirvió sobre todo, ante todo y más que todo, a los grandes capitalistas para seguir haciendo negocios sin límites, y se enriquecieron mucho más, en ‘libertad’, invadiendo y sometiendo a nivel nacional (Orden que le llaman) e internacional (imperialismo que le llaman), tal como está probado en la ciencia de la historia.


Y, además, tengamos en cuenta y en agenda, un detalle o hecho histórico relevante, importante y central: El capitalismo avanzó y dominó, y conquistó y progresó, con sindicatos obreros, o sin sindicatos obreros; igualmente se enriquecieron a sus anchas; el marxismo en general, nunca fue un obstáculo vital y final en contra del capitalismo en los países desarrollados, todo lo contrario, el capitalismo de ayer y de hoy, está más fuerte que nunca, y los románticos marxistas están hoy en franca retirada, hasta en la misma Rusia y China. El romántico marxismo nunca fue freno al capitalismo, solamente fue romanticismo marxista sangriento, ya que en su nombre murieron millones de millones de inocentes e incautos que juraban ser marxistas dispuestos a cambiar la realidad, y realmente, no se ha cambiado nada, al contrario, toda esa masacre y matanza, y genocidio y esclavitud, y tiranía y dictadura atroz, ha devenido en, y para la mayor gloria del capitalismo: Rusia y China del hoy por hoy, lo comprueban plenamente. Ser marxista hoy, es ser un imbécil de marca mayor.


Y el ‘Liberalismo económico’ no es otra cosa que la palabra sagrada, y única, y fundamentalista, del capitalismo mundial, es su ideología irrefutable, omnímoda e inamovible, en cuanto a la protección de sus intereses. El ‘Liberalismo económico’ tiene un central y clave DOGMA FUNDAMENTALISTA: LA NO INTERVENCIÓN DEL ESTADO absolutamente. Pero que sí intervenga y muy rápido, pero para ayudar a rescatar de las crisis económicas y financieras al sector privado, o mejor dicho: Que sí intervenga el Estado, pero para salvar al capitalismo, --tal como está probado por la ciencia de la historia y de la economía--; o, que intervenga el Estado a favor del capitalismo: cuando de proteger, asistir, apoyar y blindar, a brutales criminales, a sangrientos asesinos o a inhumanos genocidas capitalistas o imperialistas, los mismos que obviamente, traen y anexionan riquezas y zonas económicas y políticas al Estado liberal, como por ejemplo, el caso de Cecil J. Rhodes en África para la reina Victoria de Inglaterra a fines del siglo XIX.


El ‘Liberalismo’ de por sí, es perverso, inhumano y salvaje, --aunque se vista y se olorice con todo el ropero y perfumes de la ‘civilización’, y aunque se maquille con las gracias de la alta ‘filosofía’--. Recordemos solamente, cuando la alta burguesía o capitalismo europeo, veía crecer a su alrededor y en las ciudades industriales, --ahítas de mendicidad y proletarios espantosamente pobres--, a sucios trabajadores u operarios famélicos y enfermos; la alta mortalidad infantil; calles obscuras, insalubres y pestilentes;  viviendas indignas, o mejor dicho barracas malolientes y piojosas; promiscuidad sexual rayana en la más execrable abyección; prostitución callejera cotidiana; y todo porque el capitalismo y/o industrialismo pagaban sueldos y salarios miserables y ofensivos e indignos, a los ignorantes e indefensos obreros y operarios; sueldos y salarios que no alcanzaban en modo alguno para darle dignidad y calidad de vida al ‘ciudadano’ trabajador, al pobre obrero de las ciudades industriales: no les alcanzaba ni para comer, y menos para alimentar y sustentar a sus desgraciadas, hambrientas y angustiadas familias.


Frente a ese panorama sórdido, explotador, injusto, e inhumano absolutamente, el capitalismo o industrialismo, o mejor dicho el ‘Liberalismo’, no se conmovió en modo alguno, y muy al contrario, buscaron a sus ‘filósofos’ y ‘pensadores’: para justificar esa espantosa y vesánica realidad del capitalismo europeo en contra de las grandes masas de obreros o ‘ciudadanos’; y entonces, para santificar ideológica o filosófica o ‘liberalmente’ dicho paisaje cotidiano de miseria, maldad, impiedad y avaricia terrible, --que el mismo capitalismo e industrialismo generaba en el día a día, en contra de los humildes y hambrientos ‘ciudadanos’ trabajadores o proletarios--, el capitalismo encontró a sus dos vicarios liberales: Roberto Malthus y Adam Smith, quienes en adelante serán en verdad de verdades y en holocausto a la verdad: los filósofos de la avaricia y del darwinismo social liberal.


Y en la historia universal y del pensamiento económico, quedó para siempre el gran pensador de la avaricia y la impiedad capitalista, Thomas R. Malthus (1766-1834), quien dijo con todo desenfado y descaro que:

“… Ninguna forma posible de sociedad es capaz de evitar la forma casi constante de la miseria …”



Y también escribió lo siguiente Malthus, --que lo pinta de cuerpo entero, a él y a sus seguidores de ayer y de hoy--:

“Si el hombre no puede obtener medios de subsistencia de sus parientes, a quienes se los puede reclamar con justicia, y si la sociedad no necesita su trabajo, el que nace en un mundo donde ya existe el pleno empleo no tiene derecho a la menor partícula de alimento, en realidad nada tiene que hacer en este mundo. No tiene un sitio reservado en la gran mesa de la naturaleza. Esta le ordena desaparecer y rápidamente ejecuta la orden.”



Malthus suponía que el aumento creciente de la población se daba en una proporción geométrica, mientras que la generación de riquezas y alimentos, crecía, pero en forma aritmética. Por lo tanto, para Malthus, era inminente que el mundo se autodestruiría y todos terminaríamos muertos en la más terrible pobreza; salvo que se ponga remedio a ello, salvo que el capitalismo lo impida y solucione esa inminente amenaza; y recomendaba para ello, el buen liberal Malthus: el control de la natalidad, --pero para los obreros y pobres--; y, que los obreros o proletarios, o los pobres en general, queden abandonados total y absolutamente a su suerte, y así puedan morir más rápidamente y desaparecer de este mundo, dejando en vida y con oportunidades de vivir y ser felices, a los que no son pobres, ni obreros, ni proletarios (capitalistas y burgueses). Ése es el pensamiento y sentimiento y voluntad desnuda del liberalismo inhumano y salvaje, esa es la expresión típica del liberalismo avaricioso y darwinista social en puridad, y que rige con toda fuerza y brillo, en el hoy por hoy.


Y como no recordar también, al gran ‘moralista liberal’ Adam Smith (1723-1790), quien fuera el gran justificador de la explotación salvaje del capitalismo, con su famosa tesis falaz de la ‘mano invisible’ del mercado, cuando dijo:

“El precio real de cualquier cosa, lo que realmente cuesta al hombre que ha de adquirirla, es la fatiga y el trabajo de su adquisición”.



Adam Smith sentó la conocida ley de la oferta y de la demanda, y que por lo tanto los Estados no deben intervenir en la economía, si querían que los países prosperasen. Para Smith, los precios y los salarios se fijan por sí solos, y no hay necesidad de intervención estatal alguna, y es que la estafa liberal radica en hacernos creer que: si se dejaba en libertad económica absoluta al hombre, pues el hombre al actuar buscando su propio beneficio, iba a provocar o a generar el enriquecimiento de la sociedad. Hoy está más que comprobado que Adam Smith fue un simple justificador de la explotación salvaje e injusta, o simplemente, un filósofo de la avaricia y del darwinismo social liberal.


Es obvio que tanto Adam Smith como Thomas R. Malthus, querían que el Estado y los gobiernos en general, nunca intervengan en mejorar las condiciones sociales y laborales y culturales de sus países; Smith y Malthus querían que el Estado y los gobiernos en general no intervengan en contra del capitalismo salvaje, avaricioso y dominante; y eso fue lo que ocurrió en la Europa del industrialismo dominante, agresivo y avasallador: Los obreros o proletarios, morían enfermos, tuberculosos, mutilados y destrozados y en el más inhumano abandono; el Estado liberal no hacía absolutamente nada por prestar ayuda a sus ‘ciudadanos’ en desgracia y explotación inhumana salvaje; los Estados Liberales solamente se dedicaban a garantizar el orden público dentro de sus fronteras, protegiendo los sagrados ‘derechos constitucionales’ liberales del gran capitalismo, renunciando a cualquier política social que signifique ayudar o proteger al ‘ciudadano’ obrero o proletario; nada de política redistributiva o justicia redistributiva o de intervención en la economía.


Los capitalistas y su industrialismo: crecieron, prosperaron y se enriquecieron, hasta el paroxismo de los jefes de los capitales, comercios y finanzas. Su Estado liberal malthusiano, fue efectivo y eficaz, para hacer incrementar sus utilidades y riquezas, mientras los obreros y  proletarios morían diariamente, y de las formas más espantosas, arrastrando a la desgracia sin fin a sus pobres y dolientes familias. (Recordemos que el Canciller de Hierro, Otto von Bismarck fue el que inicia la seguridad social a favor de los trabajadores).


El liberalismo entonces, empezó simultáneamente a difundir sus ‘principios’ e ‘ideología’, usando como siempre, los medios de comunicación masivos de su tiempo, y pregonaban que acumular riqueza es una virtud, y los grandes aliados del capitalismo y del industrialismo, --como siempre--, eran y son: las congregaciones religiosas (sobre todo las que acumulan riquezas y propiedades), y desde los púlpitos y asambleas religiosas, afirmaban los clérigos y pastores, que la pobreza es resultado del vicio y del pecado, justificando de hecho, la existencia y persistencia de la pobreza, y consolidando la avaricia y la angurria desmedida y salvaje del capitalismo.


Y, como prueba plena de lo que aquí afirmamos, hacemos recordar, a los monumentos gigantescos, supremos y máximos del capitalismo norteamericano, y ponemos en perspectiva histórica y material y comprobable, esa hipocresía masiva liberal, esa falacia ideológica liberal, esa doctrina maldita de la inhumanidad y del darwinismo social, --llamada liberalismo--; hacemos recordar decimos, cómo se encarnó el despiadado LIBERALISMO en el crudo y perverso capitalismo norteamericano,  --y se hizo patente y comprobable científica e históricamente--, en los grandes monopolistas capitalistas norteamericanos: el ‘Comodoro’ Cornelius Vanderbilt, en el negocio de los trenes; Andrew Carnegie, en el negocio del acero; John D. Rockefeller en el negocio del petróleo y su refinación; en J.P. Morgan en la banca, finanzas y el negocio de la energía eléctrica; todos ellos, como sabemos, liberales de pura cepa y grandes capitalistas y monopolistas, que amasaron miles de millones de dólares a partir de la mitad del siglo XIX hasta inicios del siglo XX; recordemos que su prepotencia, maldad y soberbia dominante, monopolista y capitalista, salvaje y brutal, fue frenada por Teodoro ‘Teddy’ Roosevelt cuando llegó a la presidencia de la República, asumiendo las quejas dolientes y amargas y llorosas de los millones de norteamericanos hambrientos, mutilados, desempleados y enloquecidos por el monopolio maldito y perjudicial de los LIBERALES arriba mencionados; recordemos que, previamente, el candidato presidencial demócrata William Jennings Bryan, --(que ofreció en una espectacular e inmensa campaña electoral presidencial nacional, derrotar a los prepotentes monopolios, ya que ése, era el clamor popular)--, fue derrotado gracias a los millones de dólares que los repudiados monopolistas liberales capitalistas antes mencionados, proporcionaron a su candidato presidencial pro-monopolista; pero por suerte del destino, llegó el vicepresidente Roosevelt al máximo cargo presidencial, cuando fuera asesinado el presidente pro-monopolista a inicios del siglo XX, y llegó ‘Teddy’ para cambiar las cosas, e imponerse, --con el respaldo del Poder Judicial--, en contra de los despiadados y salvajes monopolistas liberales arriba mencionados.


Solamente en ese pasaje clave de la historia de la economía, y de la historia política norteamericana, –que hemos reseñado ut supra--, constatamos la falsedad de las ideologías o filosofías políticas de Robert Malthus y Adam Smith –filósofos de la avaricia y del darwinismo social capitalista--, el mercado liberal, no es otra cosa que el frío cementerio, la horripilante y macabra penitenciaria, y el espantoso hospital de los débiles y desvalidos obreros, o trabajadores o, simplemente: la muerte y la desgracia de los humildes ‘ciudadanos’ pobres y sin dinero; el capitalismo es la aplanadora bestial y despiadada, que los troza y destroza, convirtiéndolos en horrible masa sanguinolenta de carne y huesos humanos, ante el avance arrollador y despiadado del capitalismo, como está probado mil veces en la historia universal contemporánea.


No nos hagamos ilusiones de ningún tipo: el Estado Liberal o “Democrático” o “Republicano capitalista” es un simple disfraz, porque en verdad de verdades, es el capitalismo salvaje, inhumano y darwinista social, el que manipula plenamente, --a través del PARLAMENTO y partidos políticos de izquierda y de derecha--, a ese Estado Liberal o ‘Democrático’ o al Estado ‘Republicano capitalista’, así de simple y de sencillo; el liberalismo sigue reinando, y el romanticismo marxista, --(ser mariateguista en el Perú, es ser un iluso, ignorante y tonto de capirote)--, sólo fue un engaño y una estafa universal, que costó mucha sangre y muchas vidas inocentes e incautas.

Lima, 01 de octubre del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
http://fororepublicanoperuano.blogspot.com
@jaimedelcastill
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