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miércoles, 22 de octubre de 2014

La Revolución Mexicana y sus lecciones eternas que las aprendió el liberalismo, pero nunca la mal llamada izquierda antimperialista latinoamericana, partidocracia que en Perú terminó en narcopartidos y en liberalismo corrupto: Alanismo, Fujimorato, Toledismo y Humalismo neoliberal










La Revolución Mexicana y sus lecciones eternas que las aprendió el liberalismo, pero nunca la mal llamada izquierda antimperialista latinoamericana, partidocracia que en Perú terminó en narcopartidos y en liberalismo corrupto: Alanismo, Fujimorato, Toledismo y Humalismo neoliberal 




El drama de las independencias políticas en los países latinoamericanos, --y ex colonias de España--, es que  no tuvieron élites que hayan forjado ideologías y teorías políticas propias, basadas en su realidad, --salvo meritorias excepciones--; normalmente, las élites no tenían un plan o proyecto nacionalista; su praxis común y ordinaria era consolidar su posición de grupos de poder dominante; afianzar su poder económico patrimonialista interno, y/o exportar materias primas, y/o satisfacer y servir, a los intereses explotadores y expoliadores de países extranjeros, dentro de sus propios países de origen; y lo común que hicieron, en el campo político fue: importar ideologías que no calzaban con su realidad social, cultural, económica y política nacional; y lo que es peor, importaron y copiaron regímenes políticos extraños, que no tenían tradición alguna en sus países semifeudales, y, que dichos regímenes políticos foráneos en su torpe y grosera adaptación forzada, --vía elitistas leyes, febles constituciones políticas y la dura represión--, lo que hizo fue, favorecer y empoderar a un pequeño y reducido sector económico-político aristócrata o élites dominantes de perfil despótico y dueños de latifundios (o terratenientes) y negocios importantes.


La injusticia social en las nuevas Repúblicas latinoamericanas era ostensible, odiosa y crónica; el desprecio por la ley, era moneda corriente; la discriminación racial, social y cultural, no sólo era humillante e indignante, sino que fue tomada como una obligación, por parte de los sectores dominantes, sobre y en contra de la mayoría nativa y criolla venida a menos. En suma, se puede constatar que había una configuración bifronte en cada nación independiente latinoamericana: Por un lado, se constataba el país formal, oficial y legal, propiedad de las élites dominantes, y, por otro lado, y a la vez, y contiguamente, se constataba otro país moreno e indio, y de las grandes mayorías; era el país real y sometido y humillado por sus propias élites internas, y además por grupos de poder extranjero.


México independiente de España, no era la excepción a ello, pero a diferencia de otros países de Latinoamérica, la tierra de Benito Juárez vivió una de las revoluciones sociales, económicas y políticas más importantes y paradigmáticas del siglo XX en América Latina, y que hasta el día de hoy se estudia.


Cuando México se separó de España y pretendió hacer vida republicana independiente, quedó sumido en la anarquía política, y su primer medio siglo, fue una negra, inestable y sangrienta estadística de golpes de Estado; las elecciones eran una farsa grotesca; y, las leyes no se cumplían en modo alguno. Las dictaduras mexicanas, que se sucedían unas tras otras, en vano buscaron poner algo de orden en su régimen político importado, inidóneo y postizo; pero es que las élites de poder necesitaban dichos regímenes políticos liberales importados para dominar completamente a todo el país, sin dejar lugar a espacios democráticos para la clase media o para los campesinos o indígenas; vale decir, --y como lo expliqué en otro trabajo de nuestra autoría--: los regímenes políticos liberales tienen como esencia fundamental, dejar a las clases populares en general, fuera de las esferas trascendentales de decisión política y económica, y ése era el tema de fondo en Mexico, --y casi en todos los países latinoamericanos recientemente independizados de España--.


La dictadura más terrible, famosa, estable y legendaria, fue la del oaxaqueño Porfirio Diaz (1830-1915), quien fuera un coronel que impuso su dominio político-militar entre 1876 a 1911, siendo que alteraba y corrompía los procesos electorales como simple deporte, para así  mantenerse y durar en el poder. Fueron 34 años de su cruel, entreguista y represiva dictadura: el Porfiriato.


El Porfiriato fue muy odiado por el pueblo mexicano, debido a su tiranía, entreguismo, abuso y corrupción, y hasta en los cantares populares se le hacía propaganda de gobernante corrupto, malsano y verdugo de los débiles, recordemos el siguiente popular corrido:

“Fue tan injusto y tirano
El régimen porfirista
Que en sus treinta años de paz
Sus crímenes forman lista”



Como era muy normal en las entreguistas aristocracias gobernantes de América Latina de la época, en el sentido que apoyaban sus regímenes de poder, en el respaldo político internacional y militar, --y en los sacos de dinero--, que les prodigaban las potencias extranjeras y sus grupos de poder que tenían interés en depredar, explotar y someter a los países de nuestra sub-región, --presencia extranjera en Latinoamérica, vorazmente expoliadora y explotadora de nuestros recursos naturales, (y de hombres e indígenas)--, pues, la dictadura mexicana de Porfirio Diaz siguió esa praxis entreguista y nefasta en contra de los intereses populares, y es que los capitales norteamericanos apuntalaban al Porfiriato, como está más que probado, y además para su suerte, se descubrieron minas de plata, y también pozos petroleros, que los EE.UU., --la Standar Oil del voraz monopolista norteamericano John D. Rockefeller--, querían succionar a su antojo y manera, y por cierto, ahí estaba Porfirio Diaz para proteger y defender los intereses norteamericanos dentro y en contra de México.


También es cierto que el Porfiriato acometió la modernización de su país, con los grandes ingresos que recibía por la explotación de sus riquezas, pero también no es menos cierto, que el pueblo indígena y campesino mayoritario, en nada de beneficiaba, porque seguían siendo casi esclavos de los latifundistas y hacendados, los mismos que eran señorones de horca y cuchillo. Recordemos que fue el mismo Porfirio Diaz quien les quitó a los campesinos sus tierras comunales llamadas ‘Ejidos’, y se las entregó a la poderosa oligarquía terrateniente, quienes se enriquecieron mucho más, pero a costa de la injusta muerte, agónico sufrimiento y crónico dolor, de los pobres campesinos, de los ignorantes indios y los famélicos jornaleros, los mismos que no tenían quien los defienda de la espantosa injusticia social y económica; precisamente, el Régimen Político liberal importado, está hecho para que nadie defienda los más débiles y vulnerables, y muy al contrario permita que los grupos de poder se enriquezcan rápidamente y sin contratiempos.


Para 1910, teníamos a México dominado totalmente por unos cuantos oligarcas terratenientes, latifundistas, gamonales, hacendados, etc., los mismos que sometían y dominaban a toda la gran masa de campesinos, agricultores y jornaleros, quienes vivían desposeídos de bienes y de derechos. La Constitución Política decía una cosa, y la realidad era otra absolutamente, una realidad brutal, inclemente, perversa e insoportable social y económicamente.


Esas agudas y críticas circunstancias económico-político-sociales, motivaron otro golpe de Estado más: el de Francisco Madero (1873-1913) en 1910, quien derroca al tirano Porfirio Diaz en nombre de las libertades democráticas. Recordemos que el aludido Francisco Madero, fue apoyado inicialmente por una gran masa de campesinos ilusionados y esperanzados, pero luego vino la decepción, la frustración, y la triste realidad, cuando Madero ya en el poder, no quiso cambiar un ápice de la estructura económica mexicana, toda vez que el mismo gobernante Francisco Madero, era otro gran latifundista, y obviamente que no iba a ir en contra de sus intereses, y el de sus pares, y solamente justificó su asunción del poder, en el cometido de establecer un régimen liberal política y económicamente, o sea, más libertad y poder económico para la despótica oligarquía terrateniente. Emiliano Zapata el gran líder popular y autonómico de Morelos, lo cuestionó y exigió su salida del poder.


Recordemos la posición de Francisco Madero en su Plan de San Luis:

«Conciudadanos:- No vaciléis pues un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombre libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria».- SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN.
San Luis Potosí, octubre 5 de 1910.- Francisco I. Madero”



El pueblo mexicano se indignó con la traición y frustración que les causó Francisco Madero ya en el poder, la decepción e ira popular se expresó en violencia, y para 1913, el caos, la anomia y la anarquía se generalizaron, y en todas partes se verificaron levantamientos populares; los campesinos, los indios y los jornaleros exigían a voz en cuello, y con las armas en ristre, el reparto de tierras y justicia social.


La Revolución Mexicana se inició el domingo 20 de noviembre de 1910, en el contexto de 13 levantamientos populares, y en el municipio de Gómez Palacio, fue el primer levantamiento, por lo tanto, Durango fue la cuna de la revolución. Los líderes de estos movimientos fueron: Pascual Orozco y Francisco Villa en Chihuahua; José María Maytorena y Eulalio y Luis Gutiérrez en Coahuila; Cesáreo Castro en Cuatro Ciénegas, en Coahuila; José de la Luz Blanco en Cuchillo Parado, en Chihuahua; los hermanos Figueroa en Guerrero; y Emiliano Zapata en Morelos.


Es relevante destacar y precisar, que el sector de la clase media que engrosaba el movimiento antirreeleccionista de oposición al Porfiriato, se transformó durante el proceso revolucionario, de pacífica oposición a rebelión callejera, por lo que el movimiento urbano de clase media se plegó a la lucha popular y rural, reforzando y refrescando, con nuevos líderes la lucha armada revolucionaria. Aquí se destruye nuevamente la errabunda y desubicada teoría marxista del materialismo histórico, y las tesis leninistas de la estrategia de toma de poder y conducción revolucionarias, absolutamente.



Recordemos, que el 25 de mayo de 1911, el coronel dictador Porfirio Díaz se presentó en la Cámara de Diputados y entregó, --muy a su pesar--, su renuncia, vía el documento que rezaba:


“A los CC. Secretarios de la H. Cámara de Diputados.
Presente.
El Pueblo mexicano, ese pueblo que tan generosamente me ha colmado de honores, que me proclamó su caudillo durante la guerra de Intervención [...] se ha insurreccionado en bandas milenarias armadas, manifestando que mi presencia en el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo, es causa de su insurrección.
No conozco hecho alguno imputable a mí que motivara ese fenómeno social; pero permitiendo, sin conceder, que pueda ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mi persona la menos a propósito para raciocinar y decir sobre mi propia culpabilidad.
En tal concepto [...] (v)engo ante la Suprema Representación de la Nación a dimitir sin reserva el encargo de Presidente Constitucional de la República[...]

Porfirio Díaz, el 25 de mayo de 1911”



Casi simultáneamente, y temeroso por lo que le pueda pasar, --exactamente el 31 de mayo de 1911--, el otrora temible y todopoderoso Porfirio Díaz se fue, --por el puerto de Veracruz--, a Europa, y nunca más regresó, falleciendo el 2 de julio de 1915.


Fue Venustiano Carranza (1859-1920), y el legendario Pancho Villa (1878-1923) y el ídolo popular Emiliano Zapata (1877-1919) quienes capitalizaron todo ese clamor y descontento social, económico y político de los campesinos e indígenas, y con ejércitos improvisados de indios, jornaleros y el pueblo en general, pelearon por largos años y a lo largo y ancho de México; los feraces campos se regaron con sangre, pertrechos de guerra y lágrimas; los extensos y serpenteantes caminos mostraban a sus orillas las mustias sepulturas precarias de guerra; en el ambiente solo se respiraba pólvora y polvo de lucha popular digna y revolucionaria; las ‘adelitas’ fueron las legendarias mujeres combatientes, que acompañaban a sus líderes y empuñaban pistolas y fusiles, y peleaban por sus hombres y por su revolución con toda valentía y arrojo; pero al final se impuso el pueblo mexicano, con pólvora y dinamita, con rifles y machetes; y Venustiano Carranza fue hecho presidente de la República por la voluntad popular en revolución, el mismo que promulgó una nueva constitución política en febrero de 1917, dicha constitución es la matriz de la estructura jurídica constitucional mexicana hasta hoy.


En la Constitución Política revolucionaria mexicana de 1917 se establecieron las libertades democráticas, pero con una filosofía social muy clara y nacionalista. Se erigió el Estado laico y La propiedad privada, --piedra de toque de la revolución mexicana--, que quedó subordinada al interés general o al interés social, y esa fue institucionalidad jurídico-constitucional que llevó a México a la paz social y a la modernidad.


No solamente eso, se inició en breve la ansiada y anhelada reforma agraria, donde se entregaron las tierras a los indios y jornaleros, y se restablecieron los ejidos o tierras comunales, y lo más importante: se estableció el principio de nacionalización de la industria y del subsuelo. Obviamente, para proteger las riquezas mexicanas de la voracidad de los grupos de poder extranjero y de las oligarquías internas entreguistas, y para impulsar la industrialización y la modernidad por los propios mexicanos.


La Nacionalización fue y es, --nacionalización, no Estatización--, la palabra clave para entender la revolución mexicana.


La sangrienta, popular y eterna revolución mexicana, impactó a toda Latinoamérica y al mundo entero a inicios del siglo XX, sirvió de modelo para muchas ideologías y movimientos políticos. Más o menos fueron dos millones de mexicanos fallecidos en el fragor de las luchas revolucionarias; asesinatos, emboscadas, levantamientos, batallas, guerrillas, tomas y retomas, atrincheramientos, arrasamientos, etc., etc.; pólvora, sangre, muerte, dolor, valentía, consecuencia, ideas, dignidad, reivindicaciones, etc. Inclusive, pasada la aprobación de la Constitución Política de 1917, siguieron los conflictos y levantamientos y asesinatos de líderes o caudillos populares; hasta que tras el asesinato de Alvaro Obregón, --próximo a asumir la presidencia de la República--, el líder Plutarco Elías Calles mediante discurso público, aseguró que la etapa de los caudillos llegaba a su fin, y que  comenzaba para México la era de las instituciones.


En 1929, no olvidemos que Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario, luego llamado Partido de la Revolución Mexicana y finalmente Partido Revolucionario Institucional o PRI, el cual gobernó al país por 70 años, y aún sigue vigente.


La revolución mexicana, golpeó a las oligarquías terratenientes abusivas y despóticas, las desmontó, aunque les dejó el libre camino de la  PROPIEDAD PRIVADA, pero con la denotación constitucional que era de interés social, --nacionalización a secas--, o sea, que no se admitía el abuso de la propiedad privada, que se podía usar, y que era necesaria, pero sin causar injusticia social.


La paradigmática y respetada y respetable Revolución Mexicana que nos concita, dejó y legó enseñanzas y lecciones eternas, que sirven hasta el día de hoy, y que a mi modesto criterio serían las siguientes:


Primera lección: No se puede subestimar la potencia revolucionaria de los pueblos, ni su carácter, fuerza y personalidad colectiva. Desencadenada la revolución o estallido social, las proyecciones son impredecibles, esa dura lección, la aprendieron en primer lugar, los grupos de poder extranjero dominante de signo liberal, y por ello utilizan siempre en el hoy por hoy, la estrategia de dividir, fraccionar y narcotizar mediáticamente a los pueblos para poder dominarlos, y Walter Lippman, --(entre otros expertos)--, los ayudará científicamente en las técnicas de la seducción y manipulación masiva, vía los grandes medios de comunicación social; recordemos que Walter Lippman para el capitalismo, es a Joseph Goebels en la Alemania nacionalsocialista.


Segunda lección: Los movimientos revolucionarios no se pueden realizar con efectividad y eficacia, sin la participación de la clase media. Este principio forjado y demostrado y comprobado en la realidad revolucionaria concreta, es el que aconseja la inaplicación del marxismo o marxismo leninismo o maoísmo en nuestra América Latina, y también explica el fracaso eterno de dichas izquierdas marxistas de todo pelaje en nuestra región.


Pero nunca aprendieron los marxistas, ni quisieron aprender de dicha realidad revolucionaria mexicana, concreta e histórica; los necios marxistas solo tuvieron ojos para los libros de su dogma doctrinario, pero nunca para leer la realidad material que los rodeaba; los marxistas criollos latinoamericanos no entendieron ni entienden que: La Revolución Mexicana no fue teórica, sino material y concreta, y sobre todo fue original y única y por ello supera los cartabones del marxismo y del leninismo, y está ello plenamente comprobado. El  dogma y la soberbia y la mediocridad, nunca puede en contra la nuda y dura realidad, siempre.


Tercera lección: El poder central, debe tener controles institucionales o jurídico-constitucionales efectivos, si no, se abusará del y desde el poder central siempre, tal como se ha verificado con la dictadura de Porfirio Diaz y demás dictadores pre-revolucionarios, o, sea la dictadura casi centenaria del PRI post-revolucionario; lo cierto es que, debe y tiene que haber eficaces, efectivos y rápidos controles políticos y jurídico-constitucionales, para poder frenar y neutralizar y desmontar, las intenciones o acciones de corrupción, entreguismo o traición a las justas causas populares por parte de los gobernantes o partidos políticos.


Aquí tenemos una gran lección que hasta la fecha, las élites dominantes de poder, y sobre todo los partidos políticos adictos al sistema liberal se han cuidado muy bien que no se realice o se concrete.


Cuarta lección: Los auténticos y legítimos líderes revolucionarios populares, patriotas y consecuentes, no nacen de los partidos políticos, nacen del dolor, sabor y color del pueblo directamente.


Esa es otra gran lección de la revolución mexicana que no quisimos aprender y procesar, y ahora casi toda América Latina en sus mayorías populares, sufre el secuestro político de y en los ‘Estados de Derecho’ liberales-partidocráticos, donde dominantes partidocracias corruptas o mafiosas  están vinculadas con el narcotráfico, o con los malevos grupos de poder interno, voraces  y entreguistas.


Y esos mismos partidos políticos dominantes son los que están aliados y abren las puertas de sus países a grupos de poder externos o transnacionales a fin que expolien y exploten a sus propios connacionales y a sus riquezas naturales, con el agravante de la contaminación ambiental irreversible, avalando la matanza de los indígenas, e injusticias mil; partidocracias corruptas comprobadamente que con sus constituciones políticas, obran a su antojo y con risotada grotesca  en contra de los altos y grandes intereses populares, y sobre todo y ante todo, parapetados en el instrumento mayor de dominio del liberalismo mundial: El PARLAMENTO, el mismo que es símbolo de la estafa pública, y de las transacciones en contra de las grandes mayorías débiles.


En México se verificó ello, antes de la Revolución Mexicana, y después de RM, fue lo mismo cuando el PRI en sus 70 años de dictadura se corrompió a finales del siglo XX, entregándose a los brazos del liberalismo mercachifle, y del narcotráfico. En Perú, ello se ha confirmado plenamente, con el Fujimorato, el alanismo, el toledismo y ahora con el ollantismo gobernante.

Quinta lección: La opresión y la tiranía y la traición contra el pueblo tiene sus límites. O el tirano tiene y dispone de suficiente fuerza represiva y disuasiva para mantenerse en el poder, o el pueblo toma las calles y en estallido social o revolucionario saca al tirano y al traidor. Lo que no hubo previamente a la Revolución Mexicana fue el premeditado, razonado y sistemático ‘pan y circo’ que entretenga, divida y confunda a los explotados y ofendidos y humillados, ese pequeño gran detalle lo tendrá en cuenta el capitalismo mundial y las oligarquías dominantes internas.


El liberalismo y el neoliberalismo mundial entendió muy bien la lección: el pueblo no puede ser oprimido, estafado y explotado sin ‘pan y circo’ como estrategia básica y fundamental de poder, porque puede estallar otra  Revolución Mexicana, y es por eso que utilizó en adelante en Latinoamérica y el mundo el ‘pan y circo’ expresado vía los medios de comunicación social; en México de la dictadura del PRI usaron a la poderosa empresa de comunicación  social ‘Televisa’ y sus sistemáticas e industrialmente abundantes ‘telelloronas’ como narcotizante mediático masivo efectivo, --y que exportan a toda América Latina inclusive--, y durante décadas, para mantener entretenido, confundido y drogado mediáticamente al pueblo engañado, estafado y explotado, y el resto ya es historia conocida.

Las firmes, decididas y avariciosas políticas directas de dominio y de explotación, extracción y expoliación de riquezas en contra de nuestros países latinoamericanos no ha variado ni ha cambiado en intensidad y angurria voraz por parte de los grupos de poder interno y externo, lo que ha cambiado solamente, es la forma y la estrategia y la táctica, y probado está que nuestra América Latina, --salvo meritorias excepciones y en algunos rubros--, sigue siendo mercado de simples materias primas al servicio de las grandes potencias mundiales.


Sexta lección: Las conquistas populares se aseguran  se fijan y se preservan, solo y únicamente, en la Constitución Política, --no en simples leyes o Planes o Declaraciones o Pactos, etc.--, solamente la CONSTITUCIÓN POLÍTICA y un gobierno auténticamente popular y leal a su pueblo, con esas dos condiciones iniciales y cardinales, se puede garantizar la justicia social en rumbo.


Siendo que hoy por hoy, ya no se puede confiar en modo alguno en los partidos políticos tradicionales. Y es que la Revolución Mexicana enseñó el camino efectivo y eficaz para defender las sagradas causas populares conquistadas y logradas con sangre regada y con mártires: Constitución Política que fije las conquistas populares en primer lugar,  y, en segundo lugar, gobernantes patriotas y leales a su pueblo, y ese camino y esa lección, es la que ha resultado provechosa para los pueblos de América Latina, como es el caso de Venezuela con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro; Argentina con los Kichner; Nicaragua con Daniel Ortega; Ecuador con Rafael Correa; Bolivia con Evo Morales, recientemente reelecto con más del 60% de votos nacionales; Uruguay con José Mujica; Paraguay en su momento con Fernando Lugo; y Honduras en su momento con Manuel Zelaya; y en todos estos gobiernos progresistas, el pueblo recusó y rechazó a los partidos políticos tradicionales.

Ahí está la firme y luminosa huella y la lección de oro de la Revolución Mexicana expresada en el momento presente y en los gobiernos progresistas que se han mencionado, por eso digo y afirmo que la tantas veces mencionada Revolución Mexicana ha dejado lecciones eternas que tenemos que saber leer y seguir, si se quiere el bienestar y felicidad de los pueblos.

Y nunca olvidar, que todo grupo de poder dominante, busca cambiar inmediatamente la Constitución Política para asegurar sus intereses y su dominio. Si la Constitución Política norteamericana ha logrado los 200 años de vigencia es porque como lo expliqué en otro trabajo de mi autoría, que la Revolución Norteamericana de 1776 fue la victoria de la ‘República Plutocrática y esclavista’ lockeana, donde los grupos de poder dominante capitalista tomaron el poder o simplemente se independizaron de Inglaterra.


En México post Revolución Mexicana y con el PRI en el poder, la estrategia y táctica de los grupos dominantes de poder interno y externo varió, en el sentido de rodear y/o acompañar y/o asistir y/o financiar, al partido dominante en el poder central, --que era el PRI durante siete décadas--, y que tenía el respaldo y sobre todo, la confianza popular pero sin controles efectivos y eficaces del pueblo sobre el gobierno, por eso precisamente se corrompe el PRI con el tiempo y el devenir, y a partir de los 80’, se verifica su corrupción grave y en los 90’ del siglo XX, traiciona a la fundante Revolución Mexicana y se tuerce hacia el liberalismo y favorece abiertamente los intereses voraces de los grupos de poder interno y externo del sector privado, y luego pierde legitimidad y la confianza popular y el poder; ahora pretende nuevamente reconstituirse con Peña Nieto, pero sigue en competencia, con otros poderes paralelos; y siempre postergando y neutralizando, y tratando de dejar fuera de juego, al verdadero representante de las causas populares y nacionales, como es AMLO o Andrés Manuel López Obrador, quien fue maltratado, en forma grotesca y con todo descaro, cuando los grupos de poder derechista y neoliberales, impusieron al anterior presidente de la República, y también neoliberal Felipe Calderón Hinojosa, del partido Acción Nacional-PAN.


En Perú, el PAP o partido aprista peruano, --con AGP como titiritero mayor--, impusieron desgraciadamente, --y con malas artes--, en los 90’ del siglo XX, a un desconocido japonés, obscuro ex rector y que no tenía partido político, ni menos dinero, ni mucho menos cuadros: Alberto Kenya Inomoto Fujimori Fujimori, --tal como ahora está probado documentalmente--, pero que era necesario a los intereses apristas o alanistas, para encubrir y blindarse de sus grandes actos de corrupción política en contra de los intereses nacionales cometidos en su primer y apocalíptico gobierno, donde que el ex presidente de la República AGP y sus seguidores, dejaron colapsado, destrozado y destruido al Perú debido a su mala administración, debido a su absoluta incapacidad para gobernar  y sobre todo, por el voluntarismo estúpido y patético del mismo líder del PAP y ex presidente AGP que nos llevó a situaciones económicas espantosas, de apartamiento universal y de risotada mundial, conforme es muy fácil de comprobar, con una mera compulsa.


AGP y el alanismo salidos de su incalificable y terrible gobierno, urgentemente necesitaban de un gobernante-títere al que puedan mangonear y manejar tras bambalinas, y ese era el desconocido, insignificante y mequetrefe político: Alberto Fujimori, --en esa aciaga hora para el Perú--, y de esa forma  maleva y perversa: AGP y el alanismo bajo cuerda, impusieron a Kenya Inomoto en el poder central en 1990, y con ello nos volvieron a hundir, mucho más, y como nación y como Estado y como país, en todo campo, ya que con el fujimorato, de Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, el Perú pasó de ser un país destruido y hundido y destrozado, económica y financieramente, a ser un NARCOESTADO oficialmente, con la probada y comprobada red de corrupción y mafia, que el fujimorato instaló y montó, desde las FF.AA. y PNP, hasta la última oficina estatal, adicionándose terribles crímenes de Estado y alta corrupción orgánica, y por eso está purgando prisión a 25 años hoy, el que fuera instrumento de AGP, el japonés Alberto Fujimori Fujimori y su socio delincuencial y mafioso Vladimiro Montesinos Torres.


Y precisamente, el símbolo, el cepo y el instrumento de ese fujimorato venal, asesino y narcotraficante, es la Constitución Política de 1993 vigente a la fecha y que fue aprobada amañadamente, --conforme también está probado--, pero sin embargo, en una muestra patente, clara y directa que los corruptos partidos políticos que sucedieron a Kenya Fujimori y a Vladimiro Montesinos siguen la ruta oculta de la mafia y manipulación del fujimorato y en la invariable nociva línea entreguista LIBERAL o NEOLIBERAL en lo económico y político, es que desde el ex presidente Alejandro Toledo, --hoy procesado por lavado de activos en el escandaloso caso internacional ECOTEVA--; el ex presidente AGP y el alanismo en su segundo gobierno, --con los probados NARCOINDULTOS entre otros muchos delitos cometidos contra el Estado y que ha denunciado la Megacomisión investigadora parlamentaria--, y hasta NH y OHT, todos ellos siguen respetando ‘religiosa y sacrosantamente’ a la Constitución Política de 1993, la misma que significa la vergüenza y la desgracia del pueblo peruano, --en injusticia social, laboral e inequidad absolutas, así como el mantenimiento del Perú, como simple ‘exportador de piedras’--, conforme se puede comprobar con suma facilidad.


Perú está caminando hacia el despeñadero político y social y económico con los entronizados poderes internos y externos del sector privado y el narcotráfico, avalados inclusive desde el Parlamento y por los partidos políticos neoliberales del sistema, de izquierda y de derecha, --de 25 gobiernos regionales, pues 19 están procesados por corrupción y narcotráfico y muchos de estos presidentes regionales están presos hoy, el relevo que viene sigue en esa firme ruta--, el sector privado y aliados de los partidos políticos y gobiernos de turno y Parlamento, están manejando el país negativamente y para sus intereses, cometiendo injusticias mil y depredando, asesinando y contaminando y no tributando lo justo, y lo que es peor, muchos de ellos van de la mano con el narcotráfico como se podrá comprobar, --acaban de informar que de las últimas elecciones municipales y regionales nacionales, pues 17 autoridades electas son narcotraficantes--, y  por si fuera poco, toda esa desgracia nacional enyuntada va, a la escandalosa desinformación mediática sistemática, que nos inoculan día con día los medios de comunicación masivos de la prensa grande en Perú.


Esto es, la verdadera Realidad Nacional y lo que nunca dirán los ‘ANALISTAS POLÍTICOS’ del sistema neoliberal, --los mismos que están financiados en sus ‘centros o institutos de investigación o de estudios peruanos’ por dinero de la CIA o de Estados Unidos como es de público conocimiento--, y los que siempre aparecen en los grandes medios de comunicación social como los elevados, reputados y supremos ‘politólogos’ o ‘analistas políticos’ y que los jóvenes estudiantes creen ilusamente que son los súper-stars de la ciencia política, cuando en verdad estos ‘Analistas Políticos’ del sistema, tienen su labor rentada, cual es confundir, engañar, estafar y ocultar la verdadera realidad nacional.


Séptima lección: La vida de los auténticos líderes y caudillos revolucionarios del pueblo se debe cuidar extremadamente, porque la reacción y la oligarquía y los grupos de poder nacional y extranjero los eliminarán, tarde o temprano, con pretextos o sin pretextos. Desde la legendaria e irrepetible Revolución Mexicana, --donde sistemáticamente y uno por uno, fueron asesinando a los verdaderos caudillos populares insobornables y consecuentes--, se aplica este método reaccionario hasta la fecha, solamente han variado las estrategias y las tácticas: Hugo Chávez de Venezuela, fallece rápidamente en forma más que sospechosa, cuando era el puntal de la lucha por la autodeterminación antimperialista de toda Sudamérica; Lula Da Silva en Brasil, estuvo muy afectado; igual Lugo en Paraguay, que luego fue defenestrado rápidamente; Manuel Santos de Colombia, y CFK también sufrieron problemas de salud, las hipótesis de trabajo politológicas, no se pueden prestar para la ingenuidad.


Octava lección: Los partidos políticos nunca son garantía de la vigencia y preservación de las sagradas conquistas populares, el ‘institucionalismo’ liberal y parlamentario partidocrático deviene en reaccionario guardián de los intereses elitistas u oligárquicos entreguistas, y de los grupos mafiosos antipopulares. El PRI mexicano, lo demuestra en sus más de 70 años en el poder, siendo su dictadura ostensible y perjudicial por traición y corrupción, para las grandes mayorías mexicanas, y también muchos partidos que se decían revolucionarios o de izquierda defeccionaron, no sólo en América Latina.

Los partidos políticos trocan hoy en serviles al narcotráfico, en México se ha comprobado como saldo maldito de la dictadura partidocrática del PRI, convirtiéndose este hermano país en una piscina de sangre a causa del narco y su potente accionar, y en Perú igualmente, la partidocracia de izquierda y de derecha, y peor aún los movimientos regionales, han sido tomados ya por el narco.


Ya hemos referido, como el PAP de AGP o el alanismo desgració al Perú absolutamente en sus dos gobiernos, igual maldición se siguió, con el fujimorato, con el toledismo, y ahora con el mediocre gobierno títere de NH y OHT o humalismo; y aún se sigue batallando contra la macro corrupción política y la mafia organizada, con las pocas herramientas que tiene el Perú decente pero de fuera del sistema oficial; y no solamente eso, el narcotráfico, ya tomó a los partidos políticos de izquierda y de derecha, y a los movimientos políticos regionales, --como se ha dicho--, y la situación política es mucho más grave, gracias a la partidocracia venal que se escuda en la propia constitución política del condenado fujimorato, y sostiene al corrupto e injusto LIBERALISMO depredador y contaminante, que no es otra cosa, que el servilismo, a los intereses del gobierno norteamericano básicamente.


Novena lección: La Revolución Mexicana fue la más potente REVOLUCIÓN REPUBLICANA del siglo XX para el mundo y para Latinoamérica. Pues entonces, estamos en la obligación de regresar sobre nuestros pasos y hacer lo correcto. La REPÚBLICA NO PASA POR LOS PARTIDOS POLÍTICOS tradicionales en el presente siglo XXI, y las pruebas de ello, están a flor de piel en la historia misma.


La gloriosa y trascendental Revolución Mexicana en mala hora que fue entregada a los partidos políticos; luego que asesinaron a todos los legítimos y dignos líderes revolucionarios originales y populares, y precisamente por ello, es que se perdió el espíritu y el destino de progreso definitivo de México como República. Murieron asesinados los líderes populares originales revolucionarios y murió la REPÚBLICA, así de simple y de sencillo, el partido político PRI convirtió a Mexico en una Dictadura.


Repetimos pues, tenemos que regresar sobre nuestros pasos como latinoamericanos que queremos aprender de la Revolución Mexicana como gesta digna donde se logró la justicia social anhelada por los pueblos.


Décima lección: La nacionalización es el mejor antídoto contra el venenoso, agresivo y voraz Liberalismo o neoliberalismo depredador, expoliador y explotador. El México campesino e indio y el de las grandes mayorías y a comienzo del siglo XX nos enseñó el eficaz y eficiente y racional camino de cómo frenar y controlar y encauzar las ambiciones desmedidas, las voracidades cainitas y la explotación brutal e inclemente del liberalismo con su ideología de la supremacía del mercado. No continuar esas enseñanzas probadamente eficaces, resulta necedad monumental.


Onceava lección: Ser revolucionario social y político no es decirlo simplemente, es hacer Revolución en esencia y en forma efectiva y en las calles, avenidas, plazas y anchas alamedas y para cambiar un sistema o un régimen político opresivo, elitista, entreguista y mafioso, así de simple y de sencillo, pocas palabras y discursos floridos y más acción concreta con el pueblo y desde el pueblo fue y es la enseñanza de la paradigmática Revolución Mexicana.


En Perú, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) o PAP con su propio fundador Victor Raúl Haya de la Torre afirmaron oficialmente en su DOCTRINA y TEORÍA POLÍTICA INDOAMERICANA que eran REVOLUCIONARIOS ANTIMPERIALISTAS y que su fuente primordial y privilegiada para ello, era la Revolución Mexicana, sin embargo, el mismo Victor Raúl Haya de la Torre nunca dirigió ninguna gesta revolucionaria política nacional de cambio profundo, nunca cogió una escopeta pero ni de juguete, para dirigir toma de poder alguno, tal como Emiliano Zapata o como Pancho Villa, y otros grandes líderes populares mexicanos que se jugaron la vida por años, durmiendo con el fusil y cabalgando con hambre y frío y peinados por las balas en la mañana, tarde y noche, y todo por un México con justicia social y lo lograron.


Victor Raúl Haya de la Torre no hizo como el líder popular mexicano Francisco Madero, --procedía también de cuna noble y estudió economía y comercio en Francia--, quien como intelectual y revolucionario en México, dirigió tropas combatientes con la pistola al cinto y la escopeta en ristre recorriendo los campos de batalla, y en su Plan de San Luis que hemos citado aquí, incita a la lucha armada abierta y directamente, y así llegó al poder como hemos revisado, Francisco Madero escribió: “Conciudadanos: No vaciléis pues un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores” eso nunca dijo ni escribió ni hizo Victor Raúl Haya de la Torre quien juraba que era revolucionario y antimperialista. Hasta las mujeres mexicanas cogían las armas y salían con las tropas revolucionarias a enfrentar a la muerte en el día a día: las gloriosas ‘Adelitas’.



Y muy al contrario,  Victor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) el revolucionario antimperialista con su partido el PAP o APRA hizo pactos espurios antipopulares con la derecha troglodita y cavernaria, como la convivencia apropradista en los años 50’; y, luego pactó con el mismo gobernante asesino de los ingenuos apristas, --como fue el dictador Manuel Odría--, vía la proditora alianza parlamentaria APRA-UNO en los años 60’ del siglo XX, donde bloquearon absolutamente todas las reformas progresistas del presidente Fernando Belaúnde Terry y favorecieron intereses oligarcas y extranjeros, tal como está probado en la historia científica.


Y AGP no es otra cosa que fiel continuador de políticas proditoras, nefandas y nefastas de su partido el PAP que siempre fue ambiguo y servil al imperialismo y a la oligarquía y derecha política en última instancia.


Ser revolucionario es una línea de continuidad y consecuencia a favor de las sagradas causas populares hasta las últimas consecuencias, tal como nos enseñaron los revolucionarios mexicanos quienes fueron asesinados muchos de ellos precisamente porque eran fieles a sus principios y leales a su pueblo. No se es revolucionario de joven y luego servil y lacayo a los grupos de poder oligárquicos o al imperialismo destructor de tu nación y patria cuando llegas a viejo.


Doceava lección: El ‘comunismo’ y el marxismo de cualquier matiz, pelaje o laya, siempre estuvo equivocado en el análisis político y económico de nuestra América Latina, y no tuvo la eficacia, el liderazgo y la contundencia, tal como la tuvo la popular Revolución Mexicana para llegar al poder, y hacer las grandes y profundas transformaciones exigidas por el pueblo.


Es más, como lo hemos adelantado, el marxismo con su tan alabado y exaltado y ‘científico’ materialismo histórico se equivoca total y absolutamente en América Latina, y la Revolución Mexicana está ahí para comprobarlo. Siendo que la mencionada Revolución Mexicana no encaja en modo alguno, en las categorías y patrones de análisis e interpretación de la historia, que desarrollaron como verdad última y única los alemanes Marx y Engels en su materialismo histórico antes aludido.


Inclusive las tesis marxista, leninista y maoísta sobre la estrategia de toma del poder, se hacen añicos y no sirven para nada, cuando se estudia la Revolución Mexicana.


Casi todos los movimientos de izquierda marxista o comunista o socialista, traicionaron las grandes causas populares, y solamente escondieron y esconden negros intereses personalistas y de élite, tal como está probado a la fecha. El PRI en México empezó siendo un partido de izquierda en 1929, pero hoy es un partido neoliberal más, por decir lo menos.


En Perú, es vergonzoso constatar que aún existan seguidores del periodista autodidacta José Carlos Mariátegui (1895-1930), quien ‘no le ha ganado a nadie’ como marxista y socialista, y que de escribir artículos periodísticos en el extranjero, --cuando el dictador Leguía lo envió a Italia con todos los gastos pagados, tal como está probado--, y que de hacer reuniones en su casa, y fundar inicialmente el partido socialista no pasó. En  realidad, se traficó y contrabandeó mucho con su memoria y sus epidérmicos escritos, para ocultar ambiciones de poder desviado y enanismo mental dizque marxista o socialista por parte de mediocres líderes y supuestos intelectuales de izquierda.


En suma, la Revolución Mexicana nos ha dejado lecciones eternas, que sobre todo la Ciencia Política no puede dejar de lado, y fue el liberalismo el primero en leer y aprender para afinar y relanzar su poder regional y para no cometer errores en el dominio sobre países subdesarrollados, pero con abundantes materias primas. Quien nunca quiso tomar nota y aprendizaje y seguimiento de estas sabias lecciones revolucionarias y probadas en la forja candente de la historia misma, fue la mal llamada izquierda antimperialista latinoamericana, y sobre todo en Perú que devino en narcopartidos y en liberalismo corrupto, tal como es el caso con el Alanismo, Fujimorato, Toledismo y Humalismo neoliberal de hoy.


Lima, 22 de octubre del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
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