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martes, 25 de octubre de 2016

Harlem negro dividido por el revolucionario y nuevo jazz. Harlem culto odiaba al Harlem oculto y que acunaba el nuevo Jazz original que se convertiría en el Jazz más culto y refinado del mundo, gran diferencia con la cultura salsera que se regodea y preserva la mediocridad y vulgaridad musical. Historia del Jazz. Parte XXI





Harlem negro dividido por el revolucionario y nuevo jazz

Harlem culto odiaba al Harlem oculto y que acunaba el nuevo Jazz original que se convertiría en el Jazz más culto y refinado del mundo, gran diferencia con la cultura salsera que se regodea y preserva la mediocridad y vulgaridad musical. Historia del Jazz. Parte XXI



Por:    Jaime Del Castillo Jaramillo





Para la música, no hay mejor forma o método o secreto o clave para consolidarse y afincarse bien, que echar raíces en los humildes hogares del pueblo y eso fue exactamente lo que pasó con el Jazz, en el famoso e histórico barrio de Harlem y específicamente, con las fiestas de alquiler o house rent parties.




Inteligentemente, el pueblo buscaba alivio y solución a su insoportable y deprimida economía, en específico, los negros pobres de Harlem buscaban refugio balsámico, en contra del odio racial y la férula feroz de la discriminación militante social y cultural en su propio Harlem y fuera de él; no encontró entonces mejor manera, que hacer música en sus propios y humildes y modestísimos hogares o cuartos alquilados, divirtiéndose y a la vez, ganando algunos dólares para sobrevivir, así se afincó y creció y se empoderó el nuevo jazz en New York.



En verdad de verdades y con toda objetividad y respaldada por la ciencia histórica: la economía hundida y agonizante, fue la idónea incubadora y madre protectora y sustentadora, del excelente y paradigmático nuevo jazz de New York. Fue el legendario Harlem pobre u oculto, el nido y la raíz y el podio de esa nueva versión del Jazz antedicha.




Y lo más importante, --nos apresuramos en reseñarlo--, fue mucho antes, de la terrible aparición de la maldita Gran Depresión o el Jueves Negro o el Crack del 29’, que las alegres y sonoras y noctámbulas house rent parties se habían convertido en toda una institución cultural y musical y social en el Harlem oculto de la época y por cierto, se habían consolidado estas house rent parties y firmemente, como un método efectivo para conseguir dinero y pagar los altísimos costos de la renta de los cuartos o viviendas de los negros pobres en Harlem.



Ya es de antología y pertenece firmemente a la ciencia histórica que, con un mes de anticipación, circulaba profusamente por las calles de New York, la propaganda pregonando que artistas se presentarían con todos sus temas y sus nuevas creaciones musicales en las house rent parties bajo comento.


Las entradas se pagaban en la puerta misma de la vivienda donde se organizaba la presentación artística musical nocturna o house rent parties y por cierto, los precios no eran muy altos, normalmente se pagaba entre 25 centavos de dólar y un dólar.




Tanta era la expectativa, convocatoria y asistencia del público, que se reunía muy buena cantidad de dinero; para dar una idea redonda sobre ello, baste decir que, con una sola presentación artística musical antes referida del house rent parties, el organizador podía pagar no solamente los costos de la fiesta, sino que también pagaba solventemente, el mes que debía y además, se daba el lujo de pagar adelantado, la renta del mes siguiente.




No es difícil imaginar que entraban más de un centenar de personas, en un solo piso de cinco o siete habitaciones, en esas fiestas no cabía un solo alfiler; no solamente eso, cuando la presentación y actividad musical era espectacular, la fiesta o house rent parties no se limitaba solamente a un solo piso, se extendía hacia los pasillos y en muchos casos, era tanta la convocatoria y las ganas de participar de la fiesta, que se extendía a todo el edificio; eran felices y así alimentaban el desarrollo del jazz en el Harlem pobre o sumergido y obviamente que instaban al músico a mejorar y a competir y a crear novedades constantemente, para poder así, seguir siendo contratado.




Recordemos, por ejemplo, a uno de los gigantes pianistas y muy solicitado y contratado para esas grandes fiestas o house rent parties en Harlem: Willie “The Lion” Smith o William Henry Joseph Bonaparte Bertholoff, nacido el 25/11/1897 en Goshen, Nueva York, y fallecido a los 75 años, un 18/4/1973 en su Nueva York querido.



Willie "The Lion" Smith, no solamente fue un grande del piano jazzístico, también fue compositor y cantante del jazz tradicional. Comenzó muy jovencito, ya que para 1912, tocaba en los afamados clubs de Atlantic City. Prestó servicio militar en la terrible IGM. Cuando regresó a la capital del mundo, era solicitado para que toque piano en los más exclusivos Clubs de Nueva York, y como no podía ser de otro modo, hizo muchas grabaciones y además, era normal verlo al frente de su piano, en las cotidianas comedias musicales de la gran ciudad.




The Lion Smith, alternó y grabó con gigantes del jazz, tales como la gran Mamie Smith (1920); también con el gran maestro pianista y cantante Clarence Williams (1898 - 1965) y eso fue entre los años 1933 – 1935; así mismo, con el gran clarinetista y saxofonista Mezz Mezzrow (1899 - 1972) y eso fue entre los años 1934 – 1936; tuvo la gran oportunidad de acompañar también al legendario Sidney Bechet entre los años 1939 – 1941; por si fuera poco, también estuvo con el gran trompetista Max Kaminsky (1908 - 1994) eso fue para el año de 1944. No solamente, eso, el gran Smith hizo muchas giras por la vieja Europa, por ejemplo, en el año 1949, 1950, 1965 y 1966.



Y, para que quede bien ubicado y clasificado, el genial Willie “The Lion” Smith es uno de los creadores y líderes máximos del famoso y célebre y único stride piano style, muy típico y original neto, de los grandes pianistas del Harlem jazzístico. Además, “The Lion” Smith se caracterizó en ese estilo, por su potente swing, muy difícil de seguir e imitar. No solamente eso, fue profesor de adelantados y grandes músicos, tales como Artie Shaw.



Pero no todo era alegría, diversión y concordia, estas fiestas en mención o las house rent parties también eran motivo de divergencia, división y apartamiento y ninguneo, entre los mismos negros de Harlem; los negros cultos y de las clases altas del mismo Harlem, despreciaban y ocultaban a su propio Harlem oculto y sumergido que se solazaba y bailaba con sus fructíferas house rent parties; en verdad de verdades, las familias negras de clase media no rendían culto en modo alguno al blues o cualquier tipo de música llamada ‘desaliñada’ y era peor, la postura rígida y estricta, si se trataba de negros procedentes del Sur, inclusive era muy vívida e irreconciliable, las discrepancias y divisiones entre los negros antiguos del Harlem con los negros recién llegados del Sur.



Los negros recién llegados del Sur y afincados en Harlem, se esforzaban por parecer elegantes, cultos y sofisticados y buscaban ser aceptados en dicha posición, esos negros renegaban de sus propios orígenes de todo tipo, sea el culinario, el indumentario, el lingüístico o el cultural y por cierto, el musical de procedencia sureña, por ejemplo, se apartaban, del blues del delta del Mississippi, o del jazz de Nueva Orleans o de los rags de Missouri.


Pero, es un hecho histórico consolidado y firme, que el Harlem oculto o pobre o sumergido, fue la placenta y la generosa madre del nuevo jazz en New York; sin lugar a dudas, fue la cuna de gigantes del piano, fue la incubadora de estrellas universales del Jazz, los cuales siguen siendo admirados y aplaudidos hasta el día de hoy. 



Los negros pobres del Harlem oculto no permitieron la mediocridad ni la vulgaridad ni la grosería en su nueva música jazzística, situación y condición totalmente distinta en cuanto a la  música mal llamada Salsa, donde muchos se acostumbran y prefieren y preservan la mediocridad y la grosería y vulgaridad salsera, esa es la gran diferencia entre el Jazz del más alto nivel universal nacido entre los negros pobres del Harlem sumergido y la cultura salsera que sigue regodeándose en la mediocridad y vulgaridad.

(Fin de la parte XXI)


Lima, 25 de octubre del 2016

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 25 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
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