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jueves, 1 de mayo de 2014

El monstruoso criminal padre de familia que produce el capitalismo con su partidocracia nazi o liberal o neoliberal o de ‘izquierda’, y con la misma raíz de siempre: la democracia de masas y ‘su Estado de Derecho’. Lectura de los filósofos alemanes Hannah Arendt y Jurgen Habermas




El monstruoso criminal padre de familia que produce el capitalismo con su partidocracia nazi o liberal o neoliberal o de ‘izquierda’, y con la misma raíz de siempre: la democracia de masas y ‘su Estado de Derecho’. Lectura de los filósofos alemanes Hannah Arendt y Jurgen Habermas



Genialmente el ojo femenino ilustrado, sociológico y filosófico, de la germana Hannah Arendt tomó la fotografía de un hecho trascendental y cardinal y de esencia e implicancia político-sociopatológica que marca todo el siglo XX y XXI donde exista capitalismo: el monstruoso criminal padre de familia militante moldeado, promovido, generado y entrenado por cualquier partido político doquiera exista ‘democracia de masas’ sea este partido nazi o liberal o neoliberal o de ‘izquierda’.


En mis primeras clases de Derecho en la Facultad respectiva de la cuatricentenaria universidad San Marcos, (allá por los años 80’ del siglo XX), no entendía por qué nos enseñaban nuestros ‘maestros’ el presupuesto del ‘BUEN PADRE DE FAMILIA’ como petición de principio romano jurídico inamovible, dogmático e irrefragable o NO NEGOCIABLE que alimentaba y alimenta con carne, nervios y huesos a todo el CÓDIGO CIVIL y por cierto a todo el espectro jurídico derivado, y ello, como condición sine qua non para que seas un ‘BUEN JURISTA’ u ‘HOMBRE DE DERECHO’ cuando en la realidad el ‘buen padre de familia’ es la excepción y no la regla en sociedades subdesarrolladas como la nuestra y estragadas de corrupción doquiera pongas la vista y de diversa tipología: política, profesional, cultural, económica, laboral, gremial, institucional, etc.


O sea, para el DERECHO vigente y positivo y material se presume que todo padre de familia es un hombre honesto, digno, buen trabajador y responsable; vale decir que para el DERECHO de hoy se presume el concepto romano irreal del ‘BUEN PADRE DE FAMILIA’ que ni siquiera en la Roma material e histórica era cierto: los Ulpianos y los Gayos y los Justinianos romanos eran fabuladores que construyeron seres angelicales modélicos, etéreos e irreales en y para el Derecho y que hasta hoy se venera y se difunde y se valida. En suma: la HIPOCRECÍA Y DOBLE CARA JURÍDICA BUSCA JUSTICIA REAL en los tribunales y precisamente lo que menos existe es la paz, la justicia y el bien social en el sistema capitalista (tampoco lo hubo en los sistemas socialistas).


Luego me convencí que el dogmatismo jurídico anquilosado, irreal e hipócrita iba a perjudicar mi visión de la realidad en los marcos de la objetividad (el CÓDIGO CIVIL ampara, justifica y protege el DOLO BUENO o sea que es lícito y legítimo engañar para vender y lucrar aunque tengas que envenenar y matar al cliente o comprador) y viré teóricamente mucho antes de terminar mi carrera profesional de derecho hacia la ciencia política que tenía y tiene una visión realista necesariamente del mundo y del quehacer político, y sus relaciones con las ciencias sociales son estrechas, continuas y permanentes, vale decir: huí (como hoy y como siempre) del dogmatismo y del fundamentalismo como si de la peste se tratase.


Pues, de y por esa hipocresía presupuestaria jurídica romana o de ese y por ese error ingenuo o malvado, el derecho hace mucho tiempo que no está a la altura de las circunstancias para restablecer la paz y la justicia y hacer el bien, y sirve bien y más al delincuente y al mafioso que al hombre decente, probo, digno y responsable, y eso está probado universalmente.


El Derecho positivo, vigente y material de hoy tiene presupuestos jurídicos en su Código Civil (que es el segundo cuerpo jurídico más importante de toda nación después de la Carta Magna) que amparan al capitalista, al empresario mayor, a la transnacional y a los grupos de poder y a los grupos mafiosos y delincuenciales (incluida por cierto a la partidocracia que hace las leyes a su medida en el parlamento) antes que al ciudadano o ‘BUEN PADRE DE FAMILIA’ y peor aún: si el  ‘BUEN PADRE DE FAMILIA’ no tiene medios económicos o no es militante del partido de gobierno o no pertenece a las engreídas élites sociales de poder, así de simple y de sencillo.


Estas y otras razones me llevaron al estudio temprano de las ciencias sociales que dan cara a la realidad en su estudio y análisis, prognosis y búsqueda de soluciones, (vale decir: las ciencias sociales nacieron en reacción al dogmatismo y al fundamentalismo que tanto daño y guerras y asesinatos han causado y siguen causando, aunque las ciencias sociales han sido tomadas por ‘intelectuales’ del sistema capitalista que buscan confundir y enredar y alejar del verdadero estudio de la realidad política, económica y social como se ha denunciado muchas veces), y mi inclinación a la ciencia política se afirma también cuando constato que el DERECHO que se enseñaba en las facultades solo era y es mera repetición papagayesca, burda copia a pie juntillas, de lo que otros ‘juristas’ extranjeros habían pontificado para su realidad, pero que en Perú NO SE CREA DERECHO NI DOCTRINA JURÍDICA PROPIA solo se repite con aires de sabiduría plena y divina lo que eructaron los juristas europeos u otros.


Vale decir, el DERECHO en Perú sirve para mantener el continuismo y el sistema de dominio de los grupos de poder tradicionales, sean económicos, financieros, comerciales y/o socio-políticos mafiosos partidocráticos que son los que tienen dinero para mantener abogados, designar y/o corromper jueces, fiscales y policías, y salirse siempre con la suya delictivamente y con impunidad en ‘su Estado de Derecho’ como se puede comprobar con mucha facilidad.


Recuerdo bien que en mi examen de grado para obtener el título profesional de abogado en San Marcos a fines de los 80 del siglo XX, le dije a mi jurado examinador desde el proscenio y en acto público, que el código penal vigente era ‘la biblia del delincuente’ (recién se había aprobado dicho cuerpo jurídico, y ya era ley material el código penal Peña Cabrera: jurista vinculado al aprismo de antiguo) ya que el flamante código penal había sido planeado, evaluado y razonado para librar a los delincuentes políticos de ir a prisión, consignándose penas bajas y muchos beneficios, había terminado el escandaloso, sangriento y más que corrupto primer gobierno de Alan García y los delincuentes políticos, mafiosos y corruptos de alto vuelo, temerosos de ir a prisión aprobaron un Código Penal ajustado a sus intereses y que critiqué en dicha oportunidad referida y no me he equivocado en modo alguno, ya que la mafia y la delincuencia política actúa hoy con mayor osadía y temeridad sin cuento.


Recuerdo asimismo que en mis clases universitarias (de los años 90’ y principios del presente siglo) que impartía como catedrático del curso de ‘Sociología Jurídica’ advertía que el DERECHO vigente está desfasado y que la sociedad está desprotegida de la delincuencia y que la anomia social y política se irá incrementando a niveles muy peligrosos, y eso se ha cumplido y sigue siendo un grave peligro; también advertí que hay nuevas modalidades de delito y formas de su generación corrupta y corruptora, de importancia social y política y que REQUIEREN DE NUEVO DERECHO en general, y que debe atacar el gobierno central con políticas de Estado racionales, modernas y audaces como por ejemplo la delincuencia juvenil, el sicariato, la delincuencia familiar, la corrupción política partidocrática, etc., y lo que advertí hace quinquenios ahora se verifica con nitidez y el gobierno y la sociedad se sienten impotentes de frenar y combatir.


Pues bien, sobre eso es que Hannah Arendt medita y filosofa políticamente en forma acertada esta vez, cuando verifica objetiva, histórica y realmente que el capitalismo y su engendro político: la partidocracia (dizque ‘sostén y pilar de la democracia’), y, en la consabida ‘democracia de masas’ de hoy, pues produce, modela, entrena y capacita al criminal padre de familia: un ser monstruoso políticamente hablando, que no pone reparos ni remilgos ni condiciones ni cuestionamientos cuando de conseguir beneficios rápidos, directos y jugosos para él y para su familia se trate, al costo que sea y vía la partidocracia: Hienrich Himmler el repudiado criminal nazi, es el tipo-base para el análisis y desarrollo de una postura impecable y que no se puede refutar absolutamente.


Pues ese hecho político-sociopatológico que relieva Arendt se comprueba en Perú desde hace mucho tiempo (y en toda Sudamérica) basta solamente revisar la historia del fujimorismo, del alanismo, del toledismo, del humalismo, y de todos los filones partidocráticos que han sido gobierno en nuestro país para confirmar y verificar que la filósofa germana Arendt nunca se equivocó en cuanto a nuestra realidad política partidocrática.


Ya es casi normal en nuestro medio socio-político señalar a familias delincuentes o mafiosas militantes de partidos políticos sea de izquierda o de derecha que viven de la estafa, del dolo, del desfalco y de otras figuras delictivas que sin sus partidos políticos nunca hubiesen logrado la riqueza fácil que obtienen y obtuvieron y que ostentan (es conocido que familias enteras desean y anhelan con todo ímpetu y furor golpes de Estado para poder enriquecerse rápida e impunemente amparados en el partido golpista o grupo golpista) y todo dentro de la ‘LEY Y EL DERECHO’, vuelvo a repetir: no necesitamos probar lo que son hechos notorios y públicos en Perú, gracias a la maleada partidocracia y al ‘Estado de Derecho’ creado por la misma partidocracia, valga la redundancia, en y de la democracia de masas en y con el capitalismo.


Y precisamente sobre el tema Hannah Arendt desarrolla la CULPA ORGANIZADA o mejor dicho la delincuencia y la mafia profesional hecha partido político y amparada por las leyes y la constitución política, y el filósofo Jurgen Habermas lo precisa asimismo, comentando y glosando a nuestra filósofa alemana aludida:


… la tesis de la ‘banalidad del mal’ que Hannah Arendt ejemplifica en Eichman (Eichman in Jerusalem, Munich, 1964). La encontramos en un ensayo sobre “la culpa organizada”, escrito en 1944 y publicado en Wandlung inmediatamente después de la guerra: “Heinrich Himmler no pertenece a aquellos intelectuales provenientes de ese oscuro terreno de nadie entre la existencia bohemia y la de una juventud sin un duro, sobre cuya importancia en la formación de la élite nazi tanto se viene insistiendo últimamente. Ni fue un bohemio como Goebbels, ni un psicópata sexual como Streicher ni un fanático pervertido como Hitler, ni un aventurero como Göring. Fue un burgués apacible, con todo los visos de respetabilidad, con todas las costumbres del padre de familia que no engaña a su mujer y quiere asegurar un honorable futuro a sus hijos. Y esa perfecta maquinaria de terror que se extendía a todo el país la montó concienzudamente sobre el supuesto de que la mayoría de los hombres ni son bohemios, ni fanáticos, ni aventureros ni psicópatas sexuales, ni sádicos, sino primariamente ‘jobholders’ y buenos padres de familia. Creo que fue Péguy quien llamó al padre de familia ‘le grand aventurier du vingtiéme siécle’. Murió demasiado pronto para ver en el padre de familia al gran criminal del siglo. Estábamos tan acostumbrados a admirar en el padre de familia, a veces con una sonrisita de condescendencia, ese cuidado afectuoso, esa grave concentración sobre el bien de su familia, su solemne resolución de dedicar su vida a su mujer y a sus hijos, que apenas nos dimos cuenta de cómo ese padre de familia, a quien nada preocupaba tanto como la seguridad, se iba transformando contra su voluntad, bajo la presión de las caóticas condiciones económicas de nuestro tiempo, en un aventurero que a pesar de todas sus preocupaciones nunca podía estar seguro de lo que iba a pasar al día siguiente. Su ductilidad quedó de manifiesto en los lineamientos que se produjeron a principios del régimen. Quedó claro que por la pensión, por el seguro de vida, por la seguridad de su mujer y de sus hijos estaba totalmente dispuesto a sacrificar su conciencia, su honor y su dignidad humana” (La tradición oculta, Frankfurt, 1976, pags. 40 y siguientes).” (pág. 212), ‘11. Hannah Arendt’  en ‘Perfiles filosófico-políticos’ de Jürgen Habermas, editorial Taurus, versión castellana de Manuel Jiménez Redondo, traducido de la tercera edición alemana, aumentada, España 2000)


Efectivamente y como dice Arendt: la perfecta maquinaria partidocrática de la democracia de masas ha sido pensada no para reclutar a ordinarios y comunes delincuentes prontuariados y profesionales, sino para que ‘buenos padres de familia’ se afilien y militen en los partidos políticos sea de izquierda y de derecha, y es precisamente en y con y dentro de los partidos políticos que ese ‘buen padre de familia’ se convierte vía entrenamiento, promoción y generación, en un monstruoso criminal político dispuesto a fortalecer y engrosar y blindar al ‘espíritu de cuerpo’ mafioso partidocrático con el objeto de enriquecerse fácilmente, de allegarse pensiones jugosas de por vida, de asegurar el futuro de sus hijos, de nunca ir a prisión, etc., et., etc., es lo que se ha comprobado repetimos: con el fujimorismo o fujimontesinismo, con el toledismo o chakanismo, mil veces con el alanismo y ahora con el infame humalismo en muchas formas y expresiones y denuncias, pero también es cierto que, es el DERECHO Y EL ESTADO DE DERECHO de la partidocracia mafiosa dentro del capitalismo que protege a estos criminales y delincuentes de la ‘democracia de masas’ así de simple y de sencillo.


Está probado que el fujimontesinismo o fujimorato en su gobierno dictatorial corrompió a cientos de cientos de ‘buenos padres de familia’: militares, periodistas, jueces, fiscales, policías, magistrados, docentes, cómicos, etc., etc., y los convirtió en delincuentes, criminales, asesinos, corruptos, estafadores, etc., y muchos están en prisión hoy, otro tanto hizo el alanismo, lo mismo el toledismo y ahora el humalismo como se puede probar y comprobar fehacientemente, pero todo ello no se denuncia ni se magnifica ni se estudia ni se desarrolla, porque el mismo sistema capitalista o neoliberalismo, en  su totalitarismo todo lo tiene copado y controlado y dominado: la prensa grande, los ‘analistas’, el parlamento, los partidos, los ‘intelectuales’, la iglesia e iglesias, etc.

Lima, 25 de abril del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES - Universidad Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.
Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”
http://fororepublicanoperu.blogspot.com
@jaimedelcastill
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https://www.facebook.com/jdelcastillojaramillo