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viernes, 7 de noviembre de 2014

‘Democracia’ cosa mantecosa en manos de Giovanni Sartori. República no es ‘Democracia’ excluyente, sin ‘pueblo’, sin poder, y con elitista representación. Silencios, romanticismos y complacencias reaccionarias en la Ciencia Política grande










‘Democracia’ cosa mantecosa en manos de Giovanni Sartori. República no es ‘Democracia’ excluyente, sin ‘pueblo’, sin poder, y con elitista representación. Silencios, romanticismos y complacencias reaccionarias en la Ciencia Política grande



Pretendo hacer una breve relectura de la famosa obra, del célebre politólogo italiano Giovanni Sartori (GS): ‘Qué es la Democracia?’, siendo su título original: ‘Democrazia Cosa é’, --traducida por Miguel Angel Gonzáles Rodriguez y Maria Cristina Pestellini Laparelli Salamon, ambos discípulos de GS y con doctorados del Estado, por la Universidad de Florencia--, editado en México por el Tribunal Federal Electoral, en 1993. Y recordemos que GS es reconocido por ser uno de los más importantes politólogos occidentales del planeta; y es el gran animador del debate teórico-político de nuestro tiempo; de lejos, es un experto en los sistemas democráticos occidentales, brillante profesor de la Universidad de Florencia, y en Columbia University en New York, y autor de innumerables libros esenciales y siempre apreciados y consultados.


Y digo relectura, porque hace más de una década que estudié a GS, (y ya habíamos revisado casi todas sus más importantes obras) cuando mis épocas de catedrático universitario en ‘Ciencia Política’ y ‘Filosofía Política’, y la verdad de las cosas, es que no me convencieron sus tesis ‘descriptivas y prescriptivas’ sobre la ‘Democracia’, y precisamente por ello es que regreso nuevamente a esas añejas lecturas, para señalar algunos puntos sobre la materia; y para calmar al moscardón de la curiosidad, la observación y la contemplación filosófica, que me fastidiaba y fastidiaba por quinquenios, a redactar algo en símbolo de protesta sudamericana politológica contra las tesis equivocadas ‘descriptivas y prescriptivas’ sobre la ‘Democracia’, del célebre politólogo italiano GS de la referencia. Asimismo, aprovecho la oportunidad, para modestamente darle nuevo contenido y apreciación, a las afirmaciones  y sesudas investigaciones del maestro de maestros florentino de la referencia.



República Norteamericana como ‘Cosa Pública de la Raza Blanca Esclavista’, que GS y Tocqueville no relievan. República es la opositora y enemiga frontal de la ‘Democracia’



Y es que me parece que el esfuerzo politológico de GS en la obra bajo comento, es extraordinario, revelador y fundamental, por la forma tan disciplinada y poliédrica y transversal como aborda el tema de la ‘Democracia’; también por su abordaje horizontal y vertical y polivalente, al estudiar a fondo el mencionado concepto ‘Democracia’; pero me parece también, que GS oblicuamente nos desnudó, desmontó y mostró en su plenitud al concepto ‘Democracia´ como una cosa metafísica que no tiene referentes pragmáticos o empíricos, ni en la misma Grecia Antigua, ya que inclusive lo que se llamó ‘Democracia’ entre los griegos, solamente pervivió ciento cincuenta años más o menos, como él mismo lo expresa taxativamente en su obra bajo comentario, y en ese corto tiempo de existencia histórica, es obvio que la ‘Democracia’ era una situación política inestable y en crisis crónica, o un régimen en transición, y no un sistema sólido y recomendable y sano, con respecto a otros sistemas y regímenes políticos que ya han sido estudiados por los grandes filósofos y politólogos de hoy, por su duración, estabilidad y trascendencia.


Y recordemos que la ‘Democracia’ en Grecia, se dio en ciudades que no eran ESTADO como bien lo señala taxativamente, y varias veces GS en la obra que analizamos, --mientras que muchos filósofos-políticos y politólogos afirman todo lo contrario, tal como es moneda corriente en la Ciencia Política de hoy--. Y esto es fundamental y trascendental, toda vez que la ‘Democracia’ no fue una forma de gobierno ni un régimen político dentro del ‘Estado’ en la Grecia Antigua. Y recordemos también, que ‘Democracia’ se dio con hombres que no eran ‘libres’ en el sentido que hoy lo conocemos, y en y con ciudades que tenían y contenían a hombres que formaban parte consustancial de un sólido colectivo, a manera de compartimiento-estanco, vale decir: eran un todo integrado; no como hoy, donde el ‘HOMBRE’ es una cosa, el ‘CIUDADANO’ otra, y el ‘Patriota’ otra concepción diferente, con respecto a los conceptos Estado, Nación y Sistema políticos.


No solamente eso, entre los grandes filósofos y estudiosos de los regímenes políticos de la antigüedad, la ‘Democracia’ era considerada: el gobierno de la gente ignorante o del populacho, o de la chusma, o de los imprudentes. La República era la forma de gobierno aceptada y sana, y celebrada y respetada, más no así la ‘Democracia’. La República es totalmente distinta y diferente con respecto a la Democracia, y muchos no lo saben, es más, muchas constituciones políticas contemporáneas utilizan el concepto ‘República democrática’, --(como es el caso peruano, demostrándose con ello o supina ignorancia o estafa política descarada)--, cuando en verdad, son dos términos opuestos, diametralmente enemigos e irreconciliables. Y precisamente en probanza de ello, recordemos la siguiente cita muy puntual de GS, --que confirma todo lo que vengo afirmando--, donde sentencia en forma taxativa que:


“Si la democracia ateniense virtualmente terminó en el año 323 a.C., estaremos considerando un siglo y medio como máximo. Después casi dos mil años ya casi no se habló de ‘democracia’, y cuando era recordada la palabra era para usarla de modo derogatorio. En el ‘De Regimine Principium’, Sto. Tomás se expresa para todos: ‘cuando un régimen inicuo es conducido por muchos (per multos) se le llama democracia’. Durante dos mil años, el régimen óptimo, la forma ideal, ha sido llamada res publica, república. Y decir república es muy diferente a decir democracia.”


El concepto ‘Democracia’ no pasa de ser una palabra demagógica de los políticos de ayer y de hoy, agitada es cierto, cuando los abusos e injusticias brutales y salvajes de los grupos dominantes se hacían odiosos, insufribles e insoportables; y es cierto que, la ‘Democracia’ también era y es, un pretexto demagógico repetimos, promovido y agitado por élites de poder o grupos dominantes, a fin de engañar y estafar al pueblo, y en el fondo sirvió y sirve, para ocultar poder económico dominante, o para encubrir a las aristocracias, o para esconder a las plutocracias u oligarquías dominantes y elitistas, tanto en la Grecia Antigua como en los tiempos modernos y contemporáneos; y cuando el célebre experto y gran maestro GS, hace el calificado esfuerzo intelectual, de gran monta y seña de analizarlo, pues la ‘Democracia’ se muestra y se presenta como una cosa mantecosa, que se le resbala entre los dedos del maestro GS, como es muy fácil percibir, de la misma lectura de la obra de la referencia. Toda la experiencia politológica, y toda la potencia intelectual y lógica, del maestro de maestros GS, sirve de muy poco para esclarecer y establecer y fijar de una vez y para siempre que cosa es la ‘Democracia’.


Y es cierto que, sobre la ‘Democracia’ se han dicho muchas estupideces, ayer y hoy, sobre todo los políticos y politicastros, y por cierto, algunos académicos de muchas medallas y cartones (hasta internacionales) pero de pocas neuronas respetables, y/o, por la consabida conveniencia de no querer perder sus cátedras; porque también es cierto que algunas universidades, son el cementerio de la creatividad, y/o la oculta cueva de los oficialismos del sistema político y económico dominante. Por eso, asumo y rescato, del buen GS su famosa cita en la presentación mexicana de su obra bajo comento, sobre el buen abad Galiani que dijo: ‘je ne suis pour rien, je suis pour qu’on ne déraisonne’. Que traducido por el propio GS significa: ‘No estoy en pro o en contra de esto o aquello; estoy en contra de las estupideces’.



Repito insistentemente: lo que muchos no saben, o no dicen, ni difunden, y otros ni investigan, es que la República no es lo mismo que Democracia, absolutamente y en forma tajante y categórica; es más, la Democracia es un término menor, y peyorativo, con respecto a la República. Y para esclarecer y fijar ello, traemos otra cita sentenciosa del maestro GS, quien nos dice taxativamente, y al respecto que:


 “Res publica es ‘cosa de todos’, mientras que la democracia estaba, en Aristóteles, por ‘cosa de una parte’ (el demos como  parte del todo). Y si democracia alude al ‘poder de alguien’ (de una parte), res publica, en cambio, alude al interés general, al bien común, res publica designa, entonces, un sistema político de todos en el interés de todos. (…) En substancia, ‘república’ se proyecta –semánticamente hablando- en un sistema político uniformemente equilibrado y distribuido en todos sus componentes, en un justo medio entre los dos extremos de la ‘cosa de uno solo’, por un lado, y de la ‘cosa del pueblo’ por el otro”


La ‘Democracia’ en su acepción original griega, se refería al dominio político de una parte de la sociedad: el ‘demos’ o pueblo, --de ahí nace el rechazo que le causaba la ‘Democracia’ al mismo Platón y al mismo Aristóteles--, excluyendo por cierto: a las clases altas, y/o a la aristocracia u oligarquía, y/o a otros sectores medios, y/o segmentos sociales neutros. Democracia era el punto extremo, o la deformación como sistema y régimen político que busca el bienestar general. ‘Democracia’ era el tosco y grosero gobierno del pueblo o de los pobres, en contra de la aristocracia y/o oligarquía y/o plutocracia, etc.; por eso mismo, es que Democracia era una propuesta peligrosa y dañina, que traía convulsión, agitación, inestabilidad y conflictos; ahí está la razón de porqué era indeseable y no recomendable la ‘Democracia’. Mientras que la República, por principio, y de suyo, y de siempre, tenía y tiene una connotación y razón de Estado, que abarcaba y comprendía, a todos los miembros de una sociedad, con aspiración e intención firme de ser nación y patria. Era la RES PÚBLICA, o la cosa pública o de todos, sin excepciones.


Y para fijar bien los conceptos, de una buena vez, y a fin que quede firmemente establecido que ‘Democracia’ y ‘República’ no son lo mismo, si no, que son conceptos opositores, son conceptos enfrentados total y absolutamente, leamos la siguiente y oportuna cita de GS, que es muy esclarecedora, donde taxativamente dice que:


“Históricamente la diferencia entre democracia y república se convierte directamente en una oposición. Al final del siglo XVIII, en 1795, Kant (1946, pp. 118-119) criticaba a quienes habían comenzado a ‘confundir la constitución republicana con aquella democrática’, observando que –en cuanto al ejercicio del poder- todo régimen es ‘republicano o despótico’, y que la democracia, en el sentido propio de la palabra, ‘es necesariamente un despotismo’.


Desde hace muy buen tiempo que vengo sosteniendo que la moderna ‘Democracia’ liberal, (con su modelo y sistema parlamentario inglés, como contrafuerte político del poder absoluto del capitalismo comercial e industrial), solamente ha sido y es un pretexto, para ocultar el dominio de las élites, y de poder plutocrático u oligarquías, y que simplemente el capitalismo comercial y luego industrial del siglo XVII al XIX, usaron el concepto ‘Democracia’ y/o República para esconder su verdadero poder político-económico-social y militar, y pueden leerse mis trabajos sobre las revoluciones modernas: Revolución Inglesa, Francesa, Norteamericana, Japonesa, Rusa, Mexicana y China; donde explico y demuestro mi tesis, y con detalle, cómo es que fue ese proceso, debidamente probado en la historia y en las ciencias sociales de hoy.


Recordemos que GS fue muy específico y taxativo en afirmar, --en la obra que abordamos aquí--, que la noción: DEMOCRACIA SOCIAL fue creación intelectual y marco sociológico del estudioso francés Alexis de Tocqueville, --obviamente que Tocqueville no entendió bien que cosa es democracia, y al decir ‘democracia social’, estaba mezclando antitéticos términos, en una terrible e inaceptable confusión aberrante--, cuando así lo expresó taxativamente en su clásica obra ‘Democracia en América’, y ello fue en el contexto de su visita a los Estados Unidos allá por 1831,  siendo que Tocqueville quedó impactado por el estado social de la nueva República norteamericana, ya que en Europa no verificó esas coordenadas sociales, y el mismo GS se apresura en afirmar que, cuando la visita al nuevo mundo de Tocqueville, los Estados Unidos oficialmente se declaraban como República, en cuanto a su sistema político, sin mencionar en modo alguno el término ‘DEMOCRACIA’.


Y las calificadas razones, teóricamente limpias, y pulcramente intelectuales, y brillantemente filosóficas-políticas, para deslindar doctrinariamente entre ‘República’ de ‘Democracia’ por parte de los señeros diseñadores de la histórica y paradigmática Constitución Política estadounidense, la tenemos bien compendiada y estudiada a fondo, en la siguiente idónea cita pertinente de GS, cuando afirma taxativamente que:


 “Los constituyentes estadounidenses no eran de diferente opinión, en el Federalista (número 10), Hamilton y Madison llamaban ‘república’ al sistema representativo y ‘democracia’ a la democracia directa. Esta última era definida como ‘una sociedad de pocos ciudadanos que se reúnen y administran de persona la cosa pública’. Madison escribía que ‘las democracias han ofrecido siempre el espectáculo de turbulencias y disidencias, se han manifestado siempre en contraste en toda forma de garantía de las personas o las cosas, y han vivido una vida que ha sido tan breve, cuanto violenta ha sido su muerte’. La Constitución de Estados Unidos fue hecha a salvo de los riesgos de la democracia. También la Revolución Francesa tenía en mente el ideal de República. La única excepción a la unanimidad fue Rousseau; pero su excepción fue pequeña. Mientras que la ‘democracia’ fuese referida a Atenas, Rousseau estaba alineado; la de Atenas fue una mala democracia. En cambio, él apreciaba a los espartanos y a los romanos, que nunca fueron democracias. Rousseau fue la excepción al usar la palabra en sentido apreciativo, aunque subordinado a república. ‘Llamo República (escribía) a todo Estado gobernado por leyes… porque sólo así gobierna el interés público. Todo gobierno legítimo es republicano’ (El Contrato social, II, 6)”.


Es más, cuando se confecciona la Constitución Política republicana norteamericana, los doctrinarios, --muy seguidores del célebre ginebrino J.J. Rosseau--, tuvieron presente, y en forma muy clara, lo que es, y lo que significa el ‘Contrato Social’ de Rousseau, por eso nos dice GS lo siguiente, en la presente taxativa cita:

“Y en el capítulo dedicado a la democracia, Rousseau advierte que la democracia es dificilísima y que ‘no hay gobierno tan expuesto a guerras civiles y agitaciones intestinas como el gobierno democrático y popular.’ (ibid., III, 4). Entonces, el tema de Rousseau no era, de ningún modo, la democracia: era el El Contrato Social.”


Hasta aquí entonces, tenemos fijados los conceptos doctrinarios, y teóricos políticos elementales, y de punto de inicio. Ahora entremos al análisis del contexto político, donde se usaron los términos y conceptos doctrinarios por cierto, pero según sus coyunturas históricas y sus intereses económicos y políticos del momento.


Me apresuro en señalar aquí que, el concepto universal de República que no puede eludir ningún doctrinario y teórico político republicano es el de: ‘Res Pública o Cosa de todos’, de tal manera que al crearse la nueva República de los Estados Unidos a partir de 1776, se dejaba muy en claro que, para los revolucionarios independentistas y para sus teóricos políticos, la importancia central, esencial y cardinal para ellos, era el término República, pero como ‘Cosa pública de todos los de raza blanca’; excluyéndose tácitamente a la raza negra o a los negros sean esclavos o no; esa es la razón también, a mi modesto criterio y opinión, de por qué GS descubre y revela, que a los doctrinarios republicanos estadounidenses no les interesó en modo alguno el concepto ‘Democracia’, es más, lo consideraron impertinente, inidóneo y perjudicial; su espíritu racista, discriminador y esclavista, por parte las plutocracias que empujaron a la revolución independentista norteamericana, iba en el sentido totalmente contrario u opuesto a lo que se llama ‘Democracia’ o ‘poder del pueblo’ ya que absolutamente y en forma radical, los negros no eran ni seres humanos, ni nada parecido, simplemente eran cosas, u animales para ellos, y sobre todo y ante todo, que servían gratis al enriquecimiento de la plutocracia u oligarquía terrateniente de raza blanca ahora independiente en los Estados Unidos, y precisamente ese inhumano descaro, elegante perversidad y musculosa discriminación racista, asesina y con sevicia, se convertirán en razón de Estado que provocarán la sangrienta, larga y brutal, Guerra de Secesión más adelante, y que marcará en un antes y un después, la historia norteamericana para siempre.


Es así, como confirmo mi tesis nuevamente, sobre la creación de la República plutocrática esclavista lockeana o liberal en los Estados Unidos a partir de 1776, y una década antes del estallido de la legendaria, potente y trascendente revolución republicana francesa de 1789. Aquí dejamos también en evidencia, silencios y complacencias de GS y Tocqueville, para menor gloria de la Ciencia Política grande.


Y agrego que, para el errado y desubicado marco teórico-sociológico de Tocqueville, la palabra democracia en el contexto de la REPÚBLICA norteamericana, significaba una sociedad caracterizada por la igualdad de condiciones, y guiada por un ESPÍRITU IGUALITARIO, --infértil romanticismo, para menor gloria de la Ciencia Política grande--. Pero lo que no considera Tocqueville, --ni GS en el comentario pertinente de la obra bajo comento--, fue el odioso y profundo, e intenso RACISMO norteamericano, --(incluyendo terribles crímenes de odio)--, y desde el arranque, en la nueva República. Había espíritu igualitario, qué duda cabe, pero solamente entre los miembros de raza blanca, más nunca considerando a los negros, sean esclavos o no. Hechos son hechos, lo demás es ilusión.


Queda claro entonces que, para los filósofos y doctrinarios políticos de la inicial República norteamericana, la democracia no era un régimen ni sistema político recomendable a seguir o continuar, menos aún, si en su seno engendraban, fortalecían y promovían, el odioso racismo en contra de los negros, sean esclavos o no. Es más, para los teóricos y doctrinarios republicanos fundadores del poderoso sistema político en y de los Estados Unidos, pues, la ‘Democracia’ era perniciosa y muy peligrosa, si cundía o se anidaba, en la nueva nación y República de George Washington, --obviamente, que darle status de hombre libre al negro, significaba pérdidas económicas millonarias, para la naciente e independiente plutocracia y oligarquía terrateniente republicana estadounidense--.


Y esta posición ideológica, teoría republicana y referencia política independentista estadounidense, no es de poca monta, tratándose de una de las más poderosas Repúblicas de todos los tiempos y hasta la fecha, a pesar de las mutaciones y cambios que se dieron en su crecimiento y devenir y poderío mundial. No solamente eso, recordemos que el mismo padre de la República norteamericana George Washington el legendario granjero revolucionario, cuando se dirigió oficialmente al Congreso Nacional advirtió en forma muy expresa, que su República no debería confiarse en los partidos políticos, porque los partidos políticos significan división y partición, y que su nación y República podría verse en serio peligro. Cuánta lúcida visión y sabias enseñanzas profundas, por parte de estos políticos fundadores de la primera y  gran República del nuevo mundo desde 1776, para la Ciencia Política.


Abundaremos, en abono de nuestra postura, diciendo que, está más que claro, que el devenir histórico de los Estados Unidos era y es, totalmente diferente con respecto a la vieja Europa, y a la misma Inglaterra o Reino Unido; en puridad de verdad, fueron los aventureros europeos en el nuevo mundo, quienes se adueñaron de tierras ajenas y extrañas y las colonizaron, los pionners tomaron en posesión y luego en propiedad, tierras que no eran suyas, pero las reclamaron para sí, y para su Corona inglesa, y luego viéndose espléndidamente enriquecidos y fijamente establecidos en prosperidad y en promisión benéfica en dichas tierras del nuevo mundo,-- pero que trabajaron y explotaron--, pues las convirtieron en el asiento de la nueva nación soberana y en la nueva República norteamericana, ahora con hombres libres e independientes, con respecto al Imperio británico, pues, simplemente, se separaron de Inglaterra, cuales malos hijos que ya no querían ayudar a su madre patria. Aquí no había lugar para ‘Democracia’, aquí había lugar para la República, o el paraíso de las oportunidades en igualdad social, pero solamente para la raza blanca, y odiando y explotando malevamente a la raza negra, sean esclavos o no; y ese fue el “espíritu” en los Estados Unidos cuando empezó su historia como República independiente.


Recordemos que, los Estados Unidos cuando ya República, no cargaban el peso y la enrevesada tradición histórica del mundo feudal europeo; la República de los Estados Unidos, es el producto de la no existencia del obscuro y extenso feudalismo europeo como historia inmediata anterior, y esto es importante relievarlo, fijarlo y precisarlo, porque el PARLAMENTO es una creación del FEUDALISMO, el parlamento es una creación feudal, no apareció en la época moderna o contemporánea,  --así lo desarrollé en mi anterior trabajo sobre la revolución burguesa capitalista en Inglaterra, siendo que el emergente y moderno capitalismo inglés, se apropió y se adueñó del Parlamento feudal, y le dio nuevo contenido y funciones, precisamente, para impedir que cualquier poder ejecutivo se atreva a fiscalizar, controlar, regular o someter al capitalismo--, por lo tanto, las élites dominantes en la nueva República norteamericana, y/o la plutocracia esclavista estadounidense republicana, astutamente, copian a su manera y requerimientos, a la institución del Parlamento capitalista inglés, --que no tenía ninguna tradición, ni referencia política material y concreta, y previa, en los Estados Unidos en modo alguno--, solamente para proteger sus intereses como capitalistas y hombres de negocios y de riquezas, en potencia, en acción y en proyección.


En suma: la República norteamericana se crea, se funda, y se constituye y se proclama, con la razonada y bien calculada intención de proteger los intereses de los capitalistas y plutócratas esclavistas fundadores, y a la vez, de darle al pueblo de raza blanca, todas las garantías y facilidades para desarrollar el “espíritu de igualdad social”, --que tanto alaba Tocqueville--, al parecer, su lema republicano independiente original era: ‘El sol alumbra para todos los de raza blanca, nunca para los negros’.


Repito: la ‘Democracia’, no era necesaria, ni pertinente, no tenía lugar ahí, porque a los negros nunca les darían poder público político, ni mucho menos derechos y libertades, y, menos aún calidad de ser humano; lo que esa sociedad dominante de raza blanca reclamaba, era LIBERTAD y GARANTÍAS de que las oportunidades eran iguales para todos, y que todos podían hacer realidad su sueño, siempre que fuesen de raza blanca; eso fue, lo que no quiso captar ni percibir, el sabio francés Alexis de Tocqueville, quien toma la sesgada fotografía social que nos muestra en su clásica obra: ‘Democracia en América’, y a la que se refiere en forma precisa GS en la obra bajo comentario. Romanticismos, silencios y complacencias, para menor gloria de la Ciencia Política grande.


Entonces, queda claro que, los EE.UU., se convierten en República, --alejando a la ‘Democracia’ de su obra fundante y fundada--, para cercar y marcar la cancha, o el territorio donde abundaban las riquezas, y el capitalismo original, deseaba sentar sus reales con total y absoluta independencia, autonomía y autodeterminación, sin externa injerencia de nadie, y sin pagar impuestos a ningún imperio opresor y/o militar extranjero; y de paso, la REPÚBLICA norteamericana es el sistema y el régimen y el marco político y jurídico y social, donde los connacionales tienen todas las garantías y libertades y derechos públicos, para hacer realidad el mundo de las oportunidades sin fin y sin cortapisa, crean entonces una sociedad preocupada en cultivar y hacer florecer el “espíritu de igualdad” para todos, menos para los negros, sean esclavos o no, y a eso lo llama equivocadamente ‘democracia social’ el sociólogo francés Alexis de Tocqueville.


La nueva República estadounidense rechaza a las ARISTOCRACIAS en lo social, --exclusivamente en lo social, y me apresuro en remarcarlo y remacharlo, porque más adelante aparecerán los aristócratas multimillonarios monopolistas norteamericanos: Andrew Carnegie en el acero, John D. Rockefeller en el petróleo, Cornelius Vanderbilt en los ferrocarriles, J.P. Morgan en las finanzas y en la energía--, el repudio a las aristocracias en lo social, y en firme, y marcando así total diferencia y en directa oposición con la madre patria Inglaterra, es lo que le da peso y perfil y personalidad a la nueva República norteamericana, entonces tenemos a la NUEVA REPÚBLICA con estructura social horizontal opuesta a todo verticalismo odioso y divisor; en Estados Unidos nace la REPÚBLICA como un ethos o como un nuevo modo de vivir y convivir como condición general de la sociedad; es decir que, se privilegia la ‘igualdad de estima’, donde todos se tratan como iguales, salvo a los negros, sean esclavos o no. Es la República de las contradicciones, o la República de la mayoría dominante de raza blanca, que impone su ideología y sus creencias haciéndolas pasar por progreso, paz, felicidad y libertad.


Y precisamente, la creación de la REPÚBLICA PARA Y DE LA RAZA BLANCA, --(racista y discriminadora de gen, de oficio y de inicio)--, en los nacientes Estados Unidos en 1776 hacia adelante, de espíritu y economía esclavista, con activa y potente discriminación contra la raza negra, --(sea esclava o no)--, y contra otras razas que amenacen la expansión y riquezas de la raza blanca, es lo que demuestra la continuación cultural fundamentalista dominante europea en el nuevo mundo; nos guste o no, aquí tenemos el nacimiento de la República plutocrática esclavista lockeana liberal, --y que el gran sociólogo francés Alexis de Tocqueville, en su clásica obra ‘Democracia en América’ y con tanta perspicacia e inteligencia, no desarrolla, ni relieva, ni tampoco GS--, tal como lo desarrollé en otro trabajo de mi autoría, cuando desarrollé las revoluciones del mundo moderno y contemporáneo.




‘Democracia’ enana y sin Estado en Grecia vs. ‘Democracia’ gigante y con Estado capitalista



Está muy claro, que el mismo GS reconoce que es tarea harto difícil y menudamente ardua, el tratar de definir la ‘Democracia’, no es simple ni fácil, dice taxativa y expresamente, en la obra bajo comentario aquí. Y precisamente esa dificultad reside en que no se sabe qué es; y cómo es; y cuándo es; y para qué es. Es que ‘Democracia’ a mi modesto criterio, es simplemente un concepto demagógico de los  políticos de ayer y de hoy, para engañar y estafar al pueblo, y ocultar siempre y eternamente, otros poderes dominantes elitistas u plutocráticos, como lo expresé líneas arriba. Entonces, el concepto ‘Democracia’ como ‘Poder del pueblo’ a secas, es inasible, indefinible e irrealizable, en el fondo como en la forma, y el mismo GS con toda su experiencia y saber politológico, comienza a desmontar las posibilidades y proyecciones y connotaciones de ello, y encuentra reparos, cuestiones, limitaciones, peligros y romanticismos tontos; no es realizable, ni aun conceptualmente hablando.


Inclusive, para darle potencia y grosor y garra, a sus argumentos cientistas, GS se remonta hasta los orígenes históricos y políticos de la  llamada ‘Democracia’, y se pronuncia diciendo y afirmando, que las experiencias democráticas en pequeño, son totalmente diferentes, a las democracias en grande de nuestro tiempo, marcando distancia y salvándose de hacer el ridículo, en sus desarrollos históricos y argumentativos bajo comentario. No solamente eso, el buen GS taxativamente sentencia: que la humanidad ha penado por más de dos mil años, para establecer un vínculo entre la democracia en pequeño, y la democracia en grande, y que no se puede esperar de la democracia en grande, lo que se obtiene de la democracia a pequeña escala.


En buen romance, lo que nos quiere veladamente decir GS es que, la ‘Democracia’ fue un acontecimiento aislado y particular de y, en, la historia de las antiguas ciudades griegas, y que no eran Estado además; o sea, y repito: lo que nos quiere decir en pocas palabras, es que la ‘Democracia’ fue un exabrupto político, de venganza y retaliación; y un accidente histórico griego antiguo, por exceso de abusos  e injusticias contra los más débiles; fue en Grecia la ‘Democracia’, un escenario político sin trascendencia, una banalidad o fruslería histórica política, que se ha recogido y relievado, solamente para fines ideológicos y demagógicos, después de más de dos mil años, a fin de encubrir reales poderes elitistas dominantes capitalistas, en la era moderna y contemporánea, bajo la careta buena, romántica, inocente, generosa y bonachona de la mal llamada ‘Democracia’ a favor del pueblo, y en contra de la malvada, brutal e injusta Monarquía feudal.


Asimismo, es sabio y previsor GS cuando nos dice que no se puede esperar nada entre la democracia en pequeño, y la democracia en grande, ya que, en verdad de verdades son fenómenos totalmente diferentes, la democracia enana o pequeña tiene connotaciones y proyecciones y contenidos pequeños, enanos, muy limitados y concretos, y fue para un contexto y coyuntura histórica y política muy específica e intransferible; y no tiene absolutamente nada que ver con la democracia gigante de nuestros días; son dos cosas totalmente diferentes que en vano se les llama ‘Democracia’; aquí pues, yace el engaño y la estafa demagógica e ideológica que se agita y que se difunde, desde la edad moderna y contemporánea, por el liberalismo ideológico que protege y abre trocha, al agresivo capitalismo dominante de ayer y de hoy, el mismo que se enfrentó a la dura monarquía feudal, de economía cerrada y agrícola.


La ‘Democracia’ gigante de GS es no democracia, es entuerto y timo político, eso es lo que el maestro italiano de la Ciencia Política grande nos advierte con mucha claridad, por eso afirma taxativamente que hace más de dos mil años que se viene buscando afanosamente el vínculo entre la democracia pequeña y la democracia gigante, y no han encontrado absolutamente ningún vínculo, precisamente porque la democracia gigante, es la estafa más gigante, contra las mayorías, haciéndola pasar por el celestial paraíso, y el bíblico maná, llamado ‘Democracia’, así de sencillo y de fácil.


Por todo ello, GS nos dice lo siguiente, en forma taxativa, en la siguiente cita:


“Llegamos a la relación entre liberalismo y democracia. ¿Qué nace primero? Si ponemos como cabeza a los griegos, la democracia es antigua, el liberalismo es moderno. Pero si nos referimos a la democracia de los modernos, entonces el liberalismo viene primero y la democracia después. También es cierto que las vías nacionales a la democracia varían. En Francia, se puede sostener que ‘el liberalismo siguió a la democracia y fue su corrección y superación’ (Gentile, 1955, p. 6). Lo que no quita que la secuencia histórica primaria sea y permanezca que el liberalismo precede a la democracia de los modernos.”


Queda muy claro entonces que, el Liberalismo es el papá de la democracia moderna, y el Liberalismo no es otra cosa que la ideología suprema del capitalismo comercial y luego industrial europeo, quien es el que engendra a la ‘Democracia’. El LIBERALISMO es el padre de la ‘Democracia’ europea moderna y contemporánea, y por lo tanto de su derecho constitucional.




 La ‘Democracia’ lleva en su esencia la exclusión social, política y económica



Recordemos que el mismo GS, afirma expresa y taxativamente en la obra bajo comentario, que la definición de ‘Democracia’ en su acepción literal, obliga a la EXCLUSIÓN, en cuanto a la impostergable, obligatoria y necesaria pregunta: ¿Quién es pueblo?


Y esto es central, fundamental y trascendental, para establecer qué es ‘Democracia’, --y que no se dice normalmente--, pero, lo cierto es que, ‘Democracia’ como ‘poder del pueblo’, o sea, en su acepción estrictamente literal, exige como petición de principio, establecer, esclarecer, fijar y determinar, de arranque: ¿Quién es pueblo?.


Y aquí está la respuesta entonces, --y que se cae de madura--, del por qué, en la naciente República norteamericana se oficializa el concepto REPÚBLICA, más no el de DEMOCRACIA, --como muy bien lo puntualiza el mismo GS en la obra bajo comentario--, y es que la jugarreta teórica, y la astucia ideológica del capitalismo, y de la plutocracia, y/o terrateniente oligarquía estadounidense, fue que: evitó por todos los medios establecer, fijar, o permitirse llegar a las puertas de la definición de: ¿Quién es pueblo?, porque no les convenía en modo alguno, ya que eran esclavistas y racistas y discriminadores feroces, y que su riqueza también se basaba, en la explotación salvaje de la raza negra, sea esclava o no. Entonces hoy, los ignorantes que alaban a la democracia norteamericana no saben ni de lo que están alabando, y los que lo saben, son personas reprochables y peligrosas, en muchos ámbitos, esferas y calificaciones. En el Perú Republicano, que nació esclavista también, la situación fue muy parecida, en cuanto al esclavismo que recién fue abolido a mitad del siglo XIX por el presidente Ramón Castilla.


La gran pregunta sigue siendo: ¿De qué Democracia hablamos?, y sobre todo: ¿Quién es pueblo?.


Para limpiar, connotar y hacer brillar al concepto: ‘Democracia’, obviamente que lo primero que se tiene que hacer es fijar, determinar y establecer, de una vez por todas, y en forma precisa, limpia y brillante: ¿Quién es pueblo?, porque si no se hace eso, pues simplemente: ¿De qué Democracia hablamos?, y en el peor de los casos: no hay democracia en modo alguno.


Si ‘Democracia’ es ‘Poder del pueblo’, pues entonces, lo mínimo que se tiene que hacer desde el inicio, es establecer: ¿Quién va a tener el poder?, en forma precisa, ¿quién es el pueblo?, que va a manejar y detentar y desplegar poder. Si no se hace eso, entonces no hay democracia, y se establecería un régimen anárquico, e incontrolable y nefasto de la peor laya.


Vayamos, y veamos un poco más allá, y realmente nos daremos cuenta que, quiénes determinan: ¿Quién es pueblo? No es nada más, ni nada menos, que las élites de poder, --tal como la ciencia de la historia lo ha probado mil veces--, quienes a su antojo y capricho, y con su poder fundante, imponen la democracia moderna liberal que a ellos les conviene y les interesa y les viene a bien; y además designan: ¿Quién es pueblo? A su libre albedrío, capricho y conveniencia, así de sencillo y de fácil. Y eso no lo dice GS, obviamente, silencios para menor gloria de la Ciencia Política grande.


Entonces: ¿De qué Democracia hablamos?, y sobre todo: ¿Quién es pueblo?, pues, la respuesta la tiene el Derecho Constitucional liberal, que para eso se ha creado, para hacer lindas proclamas, y bellos preámbulos, y románticas declaraciones sacras y constitucionales, y mil florilegios ideológicos más, jurídicamente impecables, y santificadas y oleadas y ungidas, como magnas y supremas cartas políticas inviolables y respetables, pero lo que realmente se hace con el derecho constitucional liberal, --de dominio del capitalismo--, es: crear la Democracia que conviene a los grupos de poder dominante interno y externo, y no definir, o definir mal, e interesadamente: ¿Quién es pueblo?; la Constitución Política peruana de 1993 es un claro ejemplo de ello, en cuánto al Poder Judicial, se dice que emana del pueblo, pero esto es más falso que inexistente moneda de 3 unidades, ya que nunca se cumple, ni nunca se cumplirá, ni menos se implementará, porque a los grupos de poder dominante no les conviene, y así como esa trampa y maña y cucaña constitucional liberal, existen cientos de ellas, solamente en la constitución política peruana que birla y estafa y engaña ostensiblemente, haciendo creer que vivimos en ‘Democracia’; y así sucede en todo el mundo occidental democrático desde el siglo XVII hasta la fecha.


De otro lado, volvemos a preguntar: ¿De qué Democracia hablamos?, y sobre todo: ¿Quién es pueblo? y los interesados en servir a los grupos de poder de todo tipo y laya, nos responderán al unísono y en coro altisonante que, la Democracia no puede existir sin los partidos políticos, y qué el pueblo está debidamente representado en el Parlamento vía sus partidos políticos, los mismos que enaltecen y fortalecen la democracia. Y ya sabemos hoy, que esto es falso, que es mentira y que es estafa. Vale decir, que la democracia de la que hablamos hoy, es la democracia de los partidos políticos corruptos tanto de izquierda como de derecha, --y que ya perdieron su capacidad de ser intermediarios entre el pueblo y el poder central--, la democracia gigante de hoy es la democracia de la corrupción; y cuando hablamos de: ¿Quién es el pueblo?, sin temor a equivocarnos, decimos que el pueblo es la ciudadanía secuestrada, birlada y estafada por un parlamento signado por la delincuencia política, la mafia descarada, el narco y la corrupción sistemática, coadyuvada principalmente por los partidos políticos, y esto se puede comprobar exacta, precisa y puntualmente, en el sistema político peruano de la fecha. Hechos son hechos, lo demás es ilusión.


La ‘Democracia’ lleva en su esencia la exclusión social, política y económica, eso está más que probado hoy, por ello mismo, ahora deviene en peligrosa y dañina para las grandes mayorías, así de simple y de sencillo. Las ‘Democracias’ de hoy son excluyentes en lo social, político y económico, porque los grupos de poder interno y externo, las plutocracias y monopolios imponen su ‘Democracia’ elitista a las grandes mayorías, y ello está probado y denunciado, inclusive hoy, por importantes académicos de importancia universal; al margen de lo que digan togados ‘politólogos’ procedentes de universidades y facultades de ‘renombre’, que solamente se han convertido en altoparlantes de los grupos de poder dominante, que los financian; y lo peor, es que estos ‘politólogos’ se creen los dueños y árbitros de la ciencia política, y de las ‘investigaciones’, y quieren pontificar con sus estafas, timos y engaños torpes. Já.




‘Democracia’ es soportar opiniones de ignorantes, conspiradores y demagogos



Otro de los grandes problemas, y la gran limitación de hierro de la ‘Democracia’, es que precisamente la tantas veces aludida ‘Democracia’ devenga en una cuestión eminentemente DECISIONAL tal como lo sentencia el gran maestro de maestros GS, quien además agrega que, cambiar de opinión es la expresión de la ‘libertad’, y que el ‘respeto a la oposición’ es una posición soberana en las democracias, como verdad de Perogrullo, viejo aserto que de tanto repetirse siempre se olvida.


Y es que aquí tenemos, --o estamos al frente--, del gran negocio del cambio de opinión, el cambio o la variación de las opiniones, la esfera decisional. Y es aquí donde entra la gran maquinaria de la manipulación de opiniones públicas, que se realiza también con los grandes medios de comunicación social, --aunque me apresuro en consignar que, dentro de ese gran bloque manipulador de opiniones públicas, existen discrepancias, divergencias, rivalidades y competencias de intra-poder--. Y esto es una constante en todas las ‘Democracias’ liberales, donde se instalan y se constituyen las grandes maquinarias manipuladoras de la opinión pública, aunque algunos autores niegan la existencia de la opinión pública, lo cierto es que existe, porque si no, no sería el gran negocio multimillonario de hoy, y la grande preocupación de los grupos de poder dominante, el de buscar y querer manejar totalmente o súper mayoritariamente, la gran maquinaria de la manipulación de opinión pública.


Y es que, ‘Democracia’ es también, soportar opiniones de ignorantes, conspiradores y demagogos; cuando probado está, que para opinar de política en ‘Democracia’, cualquier opinión debe respetarse, y lo probado también es, que pocos ciudadanos conocen de lo que hablan en política y sobre política, la gran mayoría vive desinformada del devenir y de los entramados profundos e intensos e imbíbitos de la gran política; un gran científico, o un respetable médico o un célebre arquitecto, todos ellos, serán muy eficaces y eficientes y competentes en sus respectivas profesiones, pero en materia de política, pueden ser unos perfectos ignorantes, imagínense las opiniones del pueblo llano, que con las justas tiene para alimentarse en el día a día, y que vive normalmente desinformado, del discurso y curso político del día a día.


Precisamente, ahí reside el quid del gran negocio multimillonario de la manipulación de la opinión pública, que de todas maneras se presenta obligatoriamente en las ‘Democracias’ liberales. Y es que en verdad de verdades, los grupos de poder elitistas dominantes, en modo alguno van a permitir que la opinión pública sea manejada, por pareceres de ignorantes, conspiradores y demagogos, que no sean de su entorno de interés, así de simple y de sencillo. El poder político siempre estará asociado a grandes grupos de poder mediático, siempre y por siempre. Y precisamente por ello, el gran GS dice expresamente que: “La democracia es gobierno de opinión, un gobernar fundado en la opinión”. Y si lo dice GS es porque es notoria la debilidad y levedad y liviandad de lo que se llama ‘Democracia’ si se maneja o se gobierna, por la siempre tornadiza, cambiante y caprichosa opinión, cuánto más débil y leve y liviana sea la ‘Democracia’, más fácil será manipulada, manejada y direccionada, por los grupos de poder dominante, quienes siempre estarán premunidos de poder mediático, y manejarán a la opinión pública; ellos son, quienes saben bien, y muy profesionalmente: introducir, inocular, sugerir, imponer y fijar sus ideas y opiniones e intereses, no sólo en las campañas electorales, también en el día a día, y sistemáticamente, en los diferentes sectores, campos y áreas de la reproducción social, ideológica, política y mediática.


Entonces, ahora estamos en buena disposición de hacer recordar que el buen GS acierta bien cuando afirma que, en la OPINIÓN PÚBLICA hay ‘INFLUYENTES e INFLUIDOS’, obviamente, a eso me refiero exactamente: son los grupos de poder dominantes elitistas, los que siempre mantendrán firmemente su postura de ‘influyentes’, y para eso y por eso es que, invierten millones de millones de dólares, en aceitar y afinar y actualizar siempre, a su maquinaria manipuladora de la opinión pública, --ahora ya está más que probado que la CIA, financió con millones de dólares, a importantes medios de comunicación sociales chilenos, para traerse abajo o derrocar, al presidente constitucional socialista Salvador Allende, manipulando la información, y manipulando a la opinión pública, como en muchos otros episodios históricos debidamente probados y documentados--, siendo que dicha maquinaria manipuladora, abarca mucho más allá que los medios de comunicación masivos.  


Y precisamente, GS, un experto, estudioso y conocedor a fondo de este fenómeno, --que infla o insufla a la ‘Democracia’, como es la opinión pública--, afirma taxativamente que:


“La base de la información de las grandes masas es de una pobreza asombrosa y desalentadora”.

Esta comprobación y afirmación, de nuestro glosado GS, confirma pues, la tesis que venimos aquí desarrollando. Pues, son las élites o grupos de poder dominante capitalista, los que con su maquinaria manipuladora de la opinión pública, buscan desinformar sistemática y racionalmente a las grandes mayorías o al ‘pueblo’, precisamente, porque ellos dominan dicha maquinaria manipuladora de la opinión pública, que incluye también a los medios de comunicación masivos.


 En Perú, basta ver la programación diaria de los medios de prensa grande, para darnos cuenta como envilecen a la opinión pública con programación-basura, que en nada edifica, ni al espíritu, ni a la conciencia ‘democrática’ o republicana, y todos los días, y a pesar que el segundo emitido o difundido en televisión cuesta miles de dólares, sin embargo las veinticuatro horas tenemos programación-fruslería, que prefiere dar amplia cobertura a noticias policiales, a espectáculos, y a generar ‘cortinas de humo’ sistemáticas, para que la desinformación de las grandes masas sea perfecta, y se ajuste a sus fines e intereses. 


Precisamente, el objetivo siempre buscado por los grupos de poder dominantes elitistas, --dizque ‘democráticos’--, y vía su aplastante maquinaria de manipulación de la opinión pública, es lograr: Un pueblo soberano que no tenga nada que decir, y si un pueblo que en ‘Democracia’, --donde supuestamente el poder lo tiene el pueblo que es el soberano--, no tiene nada que decir, pues simplemente es un soberano vacío, un soberano bobo y bobo soberano, un soberano no soberano: una nada, simple y llanamente; y en esa línea se pronuncia GS, en la obra bajo comentario.  Y si un pueblo en ‘Democracia’ es un soberano bobo y bobo soberano, entonces quien tutelará a ese soberano bobo o bobo soberano serán los grupos de poder dominantes elitistas, obviamente, haciéndole creer al soberano bobo o bobo soberano que es soberano en su ‘Democracia’ boba. Así de simple y de sencillo, y ello me parece que lo podremos comprobar con un mera, simple y laxa compulsa.


Las democracias gigantes se desarrollan en MEGALÓPOLIS, porque ya no existen las POLIS griegas, --donde en algún momento apareció la democracia pequeña o enana--, y las MEGALÓPOLIS, sin medios de comunicación masivos, poderosos y totalizadores y efectivos, no se pueden controlar bajo ninguna forma, por eso es que los medios de comunicación social de gran alcance, y las maquinarias manipuladoras de opinión pública, son de propiedad exclusiva de las élites de poder dominante capitalista, en las ‘Democracias’ liberales; en las MEGALÓPOLIS, --tal como lo han comprobado y estudiado los más importantes sociólogos urbanos modernos--, las masas, --o el ‘pueblo’--, viven unas sobre otras, y en soledad, y despersonalizados, y por lo tanto, muy fácilmente manipulables, y objetos de movilización, las ‘Democracias’ de hoy, son fotografías tristes y patéticas de desconcertadas gentes que juran que son ‘soberanos’ e ‘independientes’.


Recordemos la siguiente cita de GS, cuando dice expresa y taxativamente lo siguiente:


“El principio democrático es que el pueblo soberano también tiene el derecho de equivocarse (si no, ¿qué clase de soberano sería?). Pero si el pueblo tiene el derecho de equivocarse es deshonesto inducirlo a equivocarse. Y el demagogo está atento precisamente a eso: es el manipulador por antonomasia.”



Me da la impresión que GS peca de ingenuo a veces, cuando nos habla de combatir las mentiras del demagogo o agitador político, y es que en política no es igual que la regulación del mercado en el sector económico, ya que en la POLÍTICA de la ‘Democracia’ liberal, normalmente y como hierba del campo, aparece el político desleal, mentiroso y demagogo, que siempre vive impune, y no solamente eso, resulta premiado de muchas maneras por el propio sistema ‘democrático’ liberal, y repetimos, no solamente eso, si no que legalmente no se le puede impedir su actividad demagógica, marrullera, enredadora y estafadora, que envenena a la propia ‘Democracia’ liberal, --en Perú el caso más típico y flagrante es el del ex presidente AGP y jefe del Partido Aprista Peruano, lo sigue Alejando Toledo y una larga lista--, y GS ingenuamente dice que, la única forma de combatirlo, es publicitar sus mentiras o su demagogia vil, vía la advertencia; agregando que, hay que mantener vigilado al perfeccionista o demagogo o agitador político.


Con esa posición GS está reconociendo que la ‘Democracia’ es un escenario de aventureros, estafadores y demagogos profesionales, que no podemos eliminar o erradicar, a lo más, podemos denunciarlos. Finalmente, como podremos denunciar al estafador, vividor y demagogo político, si precisamente el demagogo, sabe arrimarse a los dueños de las maquinarias manipuladoras de la opinión pública, que incluyen los grandes medios de comunicación social, --por ejemplo el ex presidente AGP del Partido Aprista Peruano, muy a pesar que el mediático Grupo ‘El Comercio’ persiguió y combatió con saña a su partido en los años 40’ y 50’, y, hasta la sangre vertió en las calles por ello, pues ahora deviene en gran amigo de dicho grupo mediático, y al parecer, hasta su protegido y candidato político embozado--.




La ‘Democracia’ excluye, también se disuelve a sí misma, porque ya no existe ‘Pueblo’



Otro grave fallo o perjuicio, o inconveniente o desventaja de la ‘Democracia’, --y en la misma lectura del experto GS--, es que la tantas veces mencionada ‘Democracia’ no es solamente en remota teoría, el tantas veces mencionado: ‘Poder del pueblo’, sino que, --supuesto que nunca se ha verificado materialmente, ni en la edad moderna, ni menos en la edad contemporánea--, el tantas veces aludido ‘poder del pueblo’ tiene sus propias limitaciones,  ese supuesto ‘poder popular’, está menoscabado, envenenado o fallado o tullido, con el expediente de las ‘mayorías sobre las minorías’.


Entonces, la ‘Democracia’, no solamente excluye necesaria y obligatoriamente, cuando hay que definir y establecer y fijar: ¿Quién es el pueblo?; si no que, el ‘poder popular’ se ejerce NO POR TODO EL PUEBLO, sino por una porción del pueblo, y, a esa porción popular, se le llama comúnmente ‘mayoría’, --entonces ya no hay ‘poder del pueblo’ in totum o soberanamente--, y entonces tenemos que, siempre habrá sometimiento y dominio de ‘mayorías sobre minorías’, menudo problema tenemos entre manos entonces.


Si hay dominio de ‘mayorías sobre minorías’, entonces no hay consenso, si no, todo lo contrario: conflictos, disensos, odios, pasiones y enemistades, así de sencillo y de fácil. Y si esto es así: cómo es que se pregona la ‘Unidad Nacional’ en las ‘Democracias’ Liberales; cómo es que se pregona la ‘Soberanía Nacional’; cómo es que se pregona la existencia de la ‘Nación’; cómo es que se pregona el ‘Poder del pueblo’. Repetimos, menudo problema tenemos entre manos pues.


Para redondear la idea, y para demolición espléndida del concepto de ‘Democracia’ como ‘Poder del Pueblo’, pues, el mismo GS nos dice también que, el término PUEBLO ha desaparecido para siempre, y que solamente existió en la Grecia antigua de pequeñas agrupaciones sociales, más no Estado; hoy, las abundantes sociedades complejas en todo el planeta, han desaparecido al concepto pueblo, que en Grecia concibió la palabra ‘Democracia’ o ‘pueblo y su poder’. En buen romance, olvidémonos de una buena vez, del bobo concepto de ‘Democracia’, entendido como ‘Poder del Pueblo’, eso ya no va, ya no corre, ya no existe, ya fue. Y la gran pregunta entonces es: ¿Qué cosa es Democracia sin pueblo?, y lo peor: ¿Quién tiene la autoridad y el arbitrio reconocido y pontificador para definir lo que es ‘Democracia’ sin pueblo?


Poco a poco, ya vamos desenredando el hilo de la madeja, y ya vamos orillando al puerto de la ‘Democracia’ moderna y contemporánea, y arribando al actuante y vigente país de la estafa, la demagogia y la corrupción política contemporánea, bajo el manto de la sacrosanta e inamovible ‘Democracia’ liberal, y verificable orbi et orbi; y es el mismo GS, quien muy inteligentemente y de soslayo, nos da la clave, el santo y seña, cuando nos dice que, realmente el ‘Poder del Pueblo’ ya fue transferido a las autoridades representativas, y el pueblo se ha quedado sin POTESTAS o sin poder. Lo que nos quiere decir el maestro italiano GS, es que: si ya no existe el ‘PUEBLO’, entonces nada puede ceder o transferir, lo que no existe, por lo tanto, todo es una ficción, todo es una mentira, todo es un teatro y una estafa bien montada, por parte de las élites de poder dominantes capitalistas, así de simple, de sencillo y de fácil. Vale decir: a punta de ficciones, a punta de mentiras, a punta de demagogia, nos han hecho creer, que hemos cedido poder a las autoridades representativas, y que eso se llama ‘Democracia’.


Aquí está pues, al desnudo, la gran estafa de la insubstancial y hueca de contenido ‘Democracia’ liberal, con un pueblo que no es pueblo; con un poder popular,  que no es ni poder, ni popular; y con la POTESTAS que nunca tuvo un pueblo inexistente; y que por lo tanto, el PODER REAL Y CONCRETO, de hecho y siempre, estuvo en las manos de las élites dominantes capitalistas, las mismas que nunca cedieron PODER en modo alguno, a nadie, ni a nada; y solamente, lo que hicieron dichas élites de poder capitalistas fue, hacer la teatralización, la estafa y la demagogia, de la falsa transferencia de poder del pueblo hacia las autoridades, bajo la ficción jurídico-constitucional de la REPRESENTACIÓN POPULAR; cuando ni hubo transferencia de poder de pueblo alguno, ni hubo pueblo, ni hubo POTESTAS del pueblo jamás. Así de simple y de sencillo. Por eso, en su sabiduría GS nos dice que: “Literalmente, la DEMOCRACIA resuelve los problemas ignorándolos”, y, además, --agrega el famoso politólogo, de la universidad de Florencia y Columbia University--, que, y para no olvidarlo y anotarlo en piedra: “La trampa está en la elección y en la representación”.




La ‘Representación Popular’ es el veneno de las ‘Democracias’ liberales



El sistema de ‘Representación Popular’ de la ‘Democracia’ liberal universal, ha fracasado y ha colapsado absolutamente; las grandes mayorías en las ‘Democracias’ occidentales liberales, ya no se sienten representadas políticamente por sus autoridades en muchos países; y en el caso peruano, la ‘Representación Popular’ hace muchos quinquenios que ha perdido legitimidad en la opinión pública; tan es así, que el sistema de la ‘cifra repartidora’ ha superado a los mismos partidos políticos; y los partidos políticos han entrado en crisis terminal, y en grave descrédito y corrupción ostensible; es más, los mencionados partidos políticos en Perú, ya no son intermediarios entre las grandes mayorías y el poder central; y lo que es peor, ya no existen partidos nacionales.


Aquí estamos entonces, bailando sobre el cadáver de la ‘Democracia’ liberal, eso es precisamente lo que venimos haciendo hace décadas, pero los grupos de poder dominante capitalista, se aferran con uñas y dientes, a su viejo sistema político, colapsado, ineficiente, ilegítimo y en descrédito absoluto. Lo que les interesa solamente, es enriquecerse sin pausa, como siempre, y ahora apelan al entretenimiento y a la estafa sistemática mediática, para alargar lo más posible a su ‘Democracia’ que ya no seduce, ni interesa a las grandes mayorías.


Los ‘Partidos políticos’ se han convertido, en maquinarias mafiosas de enriquecimiento rápido y fácil, usando a los gobiernos y parlamentos, y a otras instancias republicanas, y, con insultante y descarada impunidad, y son los brazos legales, de las élites de poder dominante capitalista, y de otras organizaciones mafiosas y criminales, incluyendo al narco, quienes convergen todos en el Parlamento, para hacer el gran teatro de la estafa de la ‘oposición democrática’, o la opereta bufa ‘Democrática’ en general, cuando en realidad lo que están haciendo en el Parlamento, es cuidar muy bien los intereses, de los grupos de poder dominante capitalista, en última instancia.


Entonces, nunca se equivoca GS, cuando nos dice en la obra bajo comento, que aquí hay un grave problema de crisis aguda y puntual y precisa, toda vez que la política exige adhesión y participación; y precisamente en las ‘Democracias’ liberales moribundas de hoy, la adhesión y la participación ya no es por ideológica convicción republicana, o por filones doctrinarios y teóricos políticos de mejora de países y naciones; la adhesión y la participación política de ahora, es motivada más, por la peligrosa y proditora conveniencia de grupos políticos y económicos y sociales, donde cada quien, busca lograr sus intereses en desmedro de otros, y del país en general, o sea, nos estamos dirigiendo directamente al barranco o al despeñadero.


Harto conocido es, que la militancia partidaria de los más importantes partidos políticos, no es mayoritariamente conformada o integrada, por ciudadanos de clase media respetables, capacitados, decentes y dignos; la militancia gruesa y operativa y callejera de los partidos políticos de hoy, está conformada por el ignaro populacho, por cuadras de lúmpenes sociales y políticos, por cerriles chiquilicuatros, que lo único bueno que tienen es su documento de identidad electoral, nada más; en Lima son cinco millones de pobres, --que son capaces de vender lo que sea, con tal de ganar el menú del día, porque el hambre los enloquece--, de una población total de 10 millones de habitantes. Y en provincias, se ha verificado en las veinticinco regiones, que ante la nulidad operativa de los partidos nacionales, --acusados de corrupción grosera cuando fueron gobiernos--, se han constituido movimiento regionales financiados por el narco mayoritariamente, o por las mineras, o grandes grupos de poder,--porque realmente la ciudadanía honesta y preparada, no tiene los recursos económicos, para hacer campañas electorales, dinero que sí tiene y derrocha a manos llenas el narco, y los grupos de poder, para hacerse de los gobiernos regionales, aliados con partidos políticos mafiosos que tienen representación parlamentaria--, y que solamente llegan al poder regional y municipal, para delinquir escandalosamente.


Tampoco se equivoca GS cuando nos dice que hablar de DEMOCRACIA es hablar de SOBERANIA POPULAR, IGUALDAD y AUTOGOBIERNO, y que ‘Democracia’ sin autogobierno, no es democracia; y que en las ‘democracias grandes’ no hay autogobierno, sino gobierno indirecto a través de representantes. Pero obviamente que esta afirmación de GS, es más prescriptiva que descriptiva, es más mentirosa que verdadera, es más ideal que material; porque en la realidad nuda y ruda, pura y dura, verificamos que no existe la soberanía popular, ya que la ciudadanía de las grandes mayorías, no decide nada de nada, en los ámbitos públicos; es más, el mismo Derecho Constitucional, y el aparataje político-jurídico estructural, se ha hecho precisamente, para que se ahogue y muera, todo resquicio de ‘soberanía popular’, salvo ir a votar cada cinco o cuatro años, en las ánforas, y con las opiniones bien manipuladas con antelación, --en un gran teatro electoral dizque ‘Democrático’--.


La igualdad es lo que menos existe en las ‘Democracias’, desde el momento en que la propia ‘Democracia’ es y tiene que ser excluyente, para definir en primer lugar: ¿Quién es el pueblo?, y como quiera que ya no existe ‘Pueblo’, como ya lo analizamos líneas arriba, entonces de qué IGUALDAD hablamos; aquí hay otra gran estafa y engaño, que no se quiere analizar y profundizar por muchos ‘politólogos’ del sistema, que inclusive se creen y se consideran árbitros de la Ciencia Política. Já.


Si no existe ‘soberanía popular’, --tal como lo prueba y lo afirma GS, desde el mismo momento en que niega la existencia actual de ‘Pueblo’, que es el insumo primevo de la ‘Democracia’--; si no existe ‘igualdad’, --tal como lo hemos probado ut supra con los mismos argumentos de GS--; si la ‘Democracia’ de por sí y esencialmente es excluyente, --tal como lo prueba y lo afirma el mismo GS--; si no hay ‘Pueblo’ ni mucho menos ‘poder popular’, --tal como lo prueba y lo afirma también GS, y lo desarrollamos ut supra--, entonces de qué ‘Autogobierno’ popular hablamos, eso no existe en términos reales, concretos y materiales, simplemente no existe, e igual suerte corre el concepto de ‘Representación popular’.


Las ‘Democracias’ liberales nacieron sin autogobierno popular desde su origen, --es más, fue creada la ‘Democracia’ liberal, para estar alejada del poder popular--, los que siempre gobernaron sus intereses, y el de las grandes mayorías dentro de la ‘Democracia’ Liberal, fueron los grupos de poder dominante capitalista, y en la historia probado está. Y precisamente el gobierno de los grupos de poder dominante capitalista, se inició y se consolidó, y se fortaleció y se expandió, y se aceró, con el sistema de la REPRESENTACIÓN PARLAMENTARIA.


Desarrollé en otro trabajo in extenso, cómo es que el liberalismo o el capitalismo, utiliza el PARLAMENTO para defenderse de cualquier ataque, o simplemente, de la más mínima amenaza a sus intereses, por parte de cualquier Poder Ejecutivo, sea por la vía del control, la fiscalización, la regulación, la limitación o la neutralización; astutamente, el capitalismo con su ‘Democracia’ Liberal, lo primero que hicieron fue adueñarse del PARLAMENTO FEUDAL quitarle sus viejos contenidos y formas, y llenarlo cual odre viejo con vino nuevo, con los nuevos conceptos liberales lockeanos, y convertir al PARLAMENTO LIBERAL en el defensor fortín inexpugnable de los intereses capitalistas, probado en la historia está; entonces GS se equivoca o miente, o simplemente, no quiere pelearse con el sistema dominante, cuando dice que ‘Democracia’ es autogobierno, y representación.


En otro momento, nuestro comentado GS, sentencia expresa y taxativamente que, para que el PUEBLO TENGA PODER la condición irrenunciable es: que el pueblo impida cualquier PODER ILIMITADO. Y la gran pregunta de oro y de diamantes, y que no menciona, ni quiere responder GS es: ¿Cómo el ‘pueblo’ inexistente, --tal como lo prueba y afirma el mismo GS--, puede impedir al PODER ILIMITADO? Si precisamente, como lo hemos afirmado ut supra: las ‘Democracias’ liberales desde el siglo XVII, nacieron sin autogobierno popular, desde su origen y adrede y razonadamente. En otras palabras: La ‘Democracia’ liberal tiene como objetivo central, esencial y trascendental, estar alejado de cualquier forma de poder popular, que pueda amenazar los intereses de los grupos de poder dominante capitalista, y en la historia probado está, y para ello utilizaron y utilizan, a los partidos políticos, al parlamento, y a los medios de comunicación social masivo. Para eso sirve la famosa ‘Representación Popular’, para que nunca nazca, ni crezca ni se fortalezca, el deseo y la aspiración de ejercer ‘PODER POPULAR’, así de sencillo y de fácil.


Y sobre el punto, nos parece idónea la siguiente cita de GS, donde taxativamente nos dice lo siguiente:


“… cuando el término resurge lo hace para diseñar una realidad totalmente nueva: nuestras democracias son, en realidad democracias liberales.”


“Los regímenes ‘constitucionales’ son los regímenes ‘liberales’. Así es. La política liberal, y el constitucionalismo, son la resolución del problema de la libertad en el contexto de la libertad constitucional.”


Con ello entonces, estamos probando absolutamente todo lo que hemos afirmado en el presente ítem. La ‘Representación popular’, la ‘majestad del parlamento’, la ‘separación de poderes’, la ‘investidura presidencial’, ‘inmunidades’, y etc., etc., etc., no son sino, palabrejas jurídico-constitucionales que lo que buscan es proteger a toda la maquinaria política de ataques que lo sacudan y remuevan, pero sobre todo, para evitar cualquier forma o resquicio de ‘Poder Popular’ en términos reales. Y eso, por decir lo menos.




‘Democracia’ no es consenso, es conflicto, exclusión y alejamiento del poder popular



Ahora repasemos el otro tema, no menos importante en la afirmación de GS, cuando nos dice, --siempre en la obra bajo comento--, que el concepto de consenso, es muy conflictivo en las democracias, ya que las sociedades son consensuales, y también son conflictivas, y por lo tanto el consenso social no es necesario, y la ‘Democracia’ exige CONFLICTO, es más, la democracia es fortalecida y extendida por el conflicto. Dicha afirmación es muy importante, y son palabras mayores, porque nos muestra otra faceta no romántica, ni meliflua, ni dulzona de la ‘Democracia’.


Si nos atenemos a lo que nos dice GS, entonces la ‘Democracia’ se fortalece con el conflicto y se extiende por el conflicto. En buen romance significa, que la ‘Democracia’ necesita del conflicto para ganar músculos, fuerza, poder y extensión. Si esto es así, entonces ‘Democracia’ como ‘Poder del pueblo’ significaría poder popular para enfrentar conflictos internos con fuerza y tenacidad y resistencia; o sea, la ‘Democracia’ es campo de batalla entre los mismos miembros de la agrupación social que buscan poder interno; el pueblo se divide en dos o más contendientes, y disputan el poder, o disputan por lo que sea; el conflicto como democracia y la democracia del conflicto. Y si avanzamos mucho más, podríamos decir que ‘Democracia’ es el ganador y victorioso en el conflicto de poder interno, entonces ya no sería la dicotomía ‘mayoría y minoría’, sino ‘vencedores y vencidos’, y la ‘Democracia’ se debería entender como el campo de batalla permanente por la victoria del tornadizo poder popular. La paz y el sosiego y la estabilidad políticas, serían cosas accidentales y coyunturales. Realmente, no estoy de acuerdo con esta afirmación de GS que estamos desarrollando.


Cuando afirma GS que el consenso no es necesario, indica que la ‘Democracia’ no está hecha, o no está en su naturaleza y esencia, el buscar consenso, sino alimentarse de conflictos, porque eso le da fuerza, y no solamente le da fuerza, si no que la ‘Democracia’ se expande con el conflicto. Estas afirmaciones de GS, significan romper el saco de oro de la ‘Democracia’; atender a estas afirmaciones del maestro italiano, destruye finalmente a la ‘Democracia’, y la condenan a la desgracia, y le quitan toda seducción, atracción y embrujo perfumado y arrobador.


Peor aún, si atendemos a la afirmación del mismo GS cuando dice que el ‘Pueblo’ no existe, --tal como lo desarrollamos ut supra--, entonces el tema siguiente es, si ‘Democracia’ es conflicto, y que se fortalece, y que se expande con los conflictos, ergo, la pregunta que brinca automáticamente es: ¿Qué ‘Pueblo’ es el que hace el conflicto, si no existe ‘Pueblo’? Y si se trata de ‘Democracia Gigante’, entonces el conflicto también será gigante, y: ¿Cómo sería el control de éste, y quienes los árbitros?


Nos sorprendió el gran vacío que deja GS en este tema, y solamente atina a decir que, la condición necesaria es el CONSENSO PROCEDIMENTAL, vale decir, establecer: ¿QUIÉN tiene derecho a decidir CÓMO solucionar el conflicto? Vale decir, que todo este gran entuerto, y tema de fondo de la ‘Democracia’, se resuelve por la vía adjetiva, por la vía formal, por la vía procedimental. Y precisamente, el tema procedimental es el nudo gordiano de la ‘Democracia’, porque la gran mayoría de las ‘Democracias’ occidentales liberales, no tienen prefijados y con amplias facultades para el ‘pueblo’ o para las grandes mayorías, los procedimientos para solucionar sus conflictos más agudos y álgidos y críticos, en el campo social, político, económico y cultural, así de sencillo y de fácil.


Lo que se encuentra frustrantemente, es la ‘Democracia de los cuellos de botella’, donde todo se entrampa y se acogota y se envejece, en instituciones jurídico-constitucionales, que no dan soluciones satisfactorias y objetivas e imparciales, y con ello, se favorece amplia y extensa y profundamente, el accionar del demagogo, del delincuente político, de las grandes mafias, y por cierto, el acerado dominio de los grupos de poder dominante capitalistas, y sus perversas maquinarias de manipulación de la opinión pública. En el caso peruano: ¿Cómo sacamos de inmediato del Congreso de la República, a los parlamentarios corruptos y narcotraficantes?; ¿Cómo enviamos expeditivamente a prisión, a los expresidentes de la República y a sus ministros corruptos y asesinos?; ¿Cómo nos libramos rápidamente de presidentes regionales, jueces, fiscales, magistrados y policías probadamente corruptos y socios de mafias organizadas, incluida el narco?, etc., etc., etc.



‘Democracia’ sin participación directa popular, no es soberanía



Lo que siempre nos dejó muy sorprendidos y anonadados, fue la posición ostensiblemente reaccionaria, y nada progresista de GS, cuando aborda el tema de la Democracia participativa, se le siente el tufo de ebriedad reaccionaria bruta, y casi se expresa con odio hacia aquellos que quieren hacer carne, hueso y sangre la ‘soberanía popular’, leamos por ejemplo, esta taxativa y puntual cita de GS, cuando afirma lo siguiente:

“… el participacionismo de los años sesenta es, sobre todo y casi únicamente, una exasperación activista por participar. El llamado a ‘participar más’ es meritorio, pero inflado sin medida sería casi como si toda la democracia se pudiese resolver con la participación. Es una recaída infantil, y también peligrosa que nos propone a un ciudadano que vive para servir a la democracia (en lugar de la democracia que existe para servir al ciudadano).”


Nosotros creemos que GS, está totalmente equivocado, ya que la participación popular efectiva, es lo que hace falta, para hacer la felicidad, y el buen gobierno de las grandes mayorías, que hoy por hoy, se sienten abandonadas, estafadas y engañadas por los grupos de poder dominante capitalista; por los partidos políticos; por los parlamentarios; y por toda laya de magistrados y autoridades. Y eso es precisamente, lo que causa la exasperación popular, que GS reaccionariamente condena.


No se puede hablar con seriedad, objetividad y responsabilidad de ‘una recaída infantil, y también peligrosa’, --como lo hace GS--, con respecto a la intención seria y republicana de los ciudadanos que quieren servir a la República, a su República; cuando bien sabemos, y probado está por las ciencias sociales, que la ‘Democracia’ nunca ha servido bien al ciudadano; de hecho que GS está muy de acuerdo con el sistema democrático liberal que hoy está tan cuestionado, hasta por los más importantes académicos de diferentes ciencias sociales.


Respaldar y confiar en el actual sistema representativo democrático liberal, es mostrar el pecho reaccionario, y nada constructor e innovador, como científico social o politólogo, y pretendido filósofo-político de los grandes sistemas y regímenes políticos, que deben propender siempre, al bienestar y a la felicidad de las agrupaciones sociales; querer conservar estructuras, y patrones, y argumentos desfasados, y que generan infelicidad y desigualdad e inequidad social, como es el caso de la decrépita ‘Democracia’ liberal, corresponde a una postura rechazable y reaccionaria que ya no tiene lugar en el desarrollo de las ciencias sociales en general, y de la ciencia política en particular; siendo que las ciencias sociales en desarrollo y avance, siempre significarán progreso y desarrollo y no retrogradación, --y eso es lo que está pasando hoy con la enseñanza de la Ciencia Política, que estaría siendo ganada por los reaccionarios y conservadores liberales, como se puede comprobar en muchos ámbitos hoy--. Y lamentablemente esa posición reaccionaria, es la que ubicamos y verificamos en la siguiente cita de GS sobre el tema del caduco sistema representativo democrático liberal, cuando expresa taxativamente lo siguiente:


“… la democracia representativa es a menudo mal gobierno pero de todas formas es democracia. Temo que donde llegaba a haber una presunta superación, la democracia dejaría rápidamente de ser tal.

Concluyo entonces, que el concepto de democracia gobernante no me parece feliz: lleva a sustituir apariencias por realidades y a ignorar la enorme complejidad del muddling through, del arrebatarse de las democracias de carne y hueso. Y recapitulo: primero la llave maestra de todo es la opinión pública, la cual hoy es potentísima pero que siempre permanece muy imperfecta y frágil. Los procesos de opinión no comienzan desde el pueblo, pasando a examen del pueblo. El pueblo influye pero, al mismo tiempo, es influido. Esa es la semilla que más debemos cuidar, aunque es de lo que hoy menos se ocupa la teoría de la democracia.”


Confiar en la democracia representativa, y desdeñar o condenar la democracia participativa, es reaccionarismo puro y condenable, y eso es lo que hace GS.  Y peor aún, confiar la ‘Democracia’ a la tornadiza, interesada, maleable y peligrosa opinión pública, es retroceder al siglo XVII y no haber aprendido nada sobre sistemas y regímenes políticos que fueron abandonados por caducos y por generar la infelicidad e inequidad sociales, o simplemente, es querer estafarnos con una postura conservadora y reaccionaria, --inadmisible en lo político y menos aún en la ciencia política--, por  decir lo menos.



La estructura de poder central no puede ser difusa y poliárquica, porque se destruiría la República



Seguimos discrepando entonces con GS, cuando afronta el tema del poder en la ‘Democracia’, por ejemplo, nos dice lo siguiente, en forma taxativa:

“Podemos entonces concluir que la estructura de poder de la democracia es difusa y característicamente poliárquica. Y si es así, la ruling class, la clase dominante, se ubica en las democracia como un concepto mistificador”.


Es algo rematadamente infantil, inadmisible y reprochable, que nos digan que la clase dominante, es la que genera mística social, porque precisamente la estructura de poder en ‘Democracia’ es difusa y es poliárquica. O sea, como las grandes mayorías viven concentrados en muchos centros de poder difusos, y que el poder no está concentrado, sino está repartido anárquicamente, entonces la clase dominante es la gran estrella de oro, que guía la conducta de las ignaras mayorías, realmente me sorprende esta posición torpe, por decir lo menos de GS. ¿La diaria  programación-basura, que emiten los grandes medios de comunicación social masivos en Perú, son la mística social de las élites o clases dominantes limeñas?


Si fuera cierto lo que afirma GS, en cuanto a que la estructura de poder de la ‘Democracia’ es difusa y característicamente poliárquica, entonces quiere decir que estamos en la Neo-EDAD MEDIA con el mundo feudal encima y transversalmente, y no nos damos cuenta; o, que ya ha desaparecido en términos reales y materiales el Estado, la Nación y la Patria. Y que por lo tanto el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y otras instancias republicanas, están por demás, o en igual o menor condición de poder, con respecto a grupos de poder fáctico reales. Vale decir: ¿De qué democracia hablamos?, o también: ¿Esto es Democracia? Es la manera más boba, de esconder la potencia de dominio y sujeción en las ‘Democracias’ liberales, por parte de los grupos de poder dominante capitalistas; GS está muy sesgado, en este punto específico.


Ahora veamos la definición central de GS sobre lo que es ‘Democracia’ leamos lo que escribió en forma expresa y taxativa sobre este tópico:

“Descriptivamente, mi definición (breve) de democracia ha sido: poliarquía electiva. Y ¿prescriptivamente? Si es difícil contestar no es por la dificultad del concepto, sino porque faltan las palabras. Los tres términos que servirían son: elección, selección y élites. Los tres han sido durante mucho tiempo términos que denotaban valorización cualitativa y en este sentido, son términos axiológicos. No más.”


Si como dice GS, la democracia ha sido poliarquía electiva, entonces la democracia no sirve y es perversión y corrupción y perjuicio, porque ahora mismo en la ‘Democracia’ liberal, tenemos muchas poliarquías electivas: los sindicatos, los partidos políticos, las asociaciones civiles, por poner solamente tres ejemplos de miles, donde la poliarquía electiva pulula; y que encontramos ahí: sindicatos, federaciones y gremios corruptos, con elecciones tras elecciones, donde los dirigentes gremiales se eternizan, en Perú tenemos un sindicato gigante de construcción civil, donde hace más de 30 años, que no sale de la secretaria general de la federación sindical obrera, un personaje signado por la corrupción desde hace mucho; en los partidos políticos, que supuestamente son los ‘pilares de la democracia’, tenemos oligarquías o cúpulas partidarias, que han convertido a su partido en su chacra familiar. AGP de Secretario General de su partido, se hizo nombrar Presidente del Partido Aprista Peruano o PAP, y está en el cargo y poder, hace más de 30 años, y con elecciones; en muchas asociaciones civiles donde existen elecciones, hemos verificado a miles de ellas, metidas en el Poder Judicial, por denuncias de malversación y manipulación y corrupción en grande. Hechos son hechos, lo demás es ilusión.


No se puede afirmar, alegre e irresponsablemente, como lo hace GS, con respecto a que la democracia es poliarquía electiva. Si eso es ‘Democracia’, entonces vamos perdidos y perjudicados vitalmente en lo político, y estaríamos alabando a la corrupción sistemática y delincuencial, tal como lo hemos probado con hechos concretos, materiales y comprobables, y hace décadas.


Ahora, en cuanto y con respecto, a su visión prescriptiva de Democracia de GS, cuando afirma que democracia sería elección, selección y élites; pues, es bien discutible, porque nos está dando piezas sin armar de cualquier otra cosa, pero jamás de algo que se llame democracia, a ojos vista. GS obviamente que se siente impotente, con respecto a establecer que cosa es la Democracia; se le escapa de las manos, y se le escurre por los dedos, como cosa mantecosa: la democracia.


Y para confirmar lo que acabo de sostener, leamos la siguiente cita de GS, donde afirma expresa y taxativamente que:

“Como se comprende, quien atiende al planteamiento axiológico no sabe ya cómo definir a la democracia cómo ‘debería ser’, pues es difícil definirla. Surge así un círculo vicioso. Sin connotaciones de valor obtenemos carencia de valor, y cuando con palabras tales como ‘élite’ y ‘selección’ se atribuye una connotación derogatoria el ‘efecto de valor’ se invierte: élite se convierte en elitismo, la selección es atacada como discriminación, así pues, se hunde la ‘buena’ democracia que debería ser en una democracia todavía peor de cómo es en la realidad.”
“A pesar de todo no me rindo. Si la democracia es, descriptivamente, una poliarquía elegida ¿cómo debería ser prescriptivamente? Respondo: debería ser una poliarquía selectiva, comprendiendo que la ‘buena’ democracia debería ser una meritocracia electiva.”


Evidentemente, que GS no da pie con bola, ni descriptivamente, ni prescriptivamente, al tratar de definir qué cosa es la Democracia, tal como lo hemos demostrado. Con su poliarquía selectiva, debemos entender, que solamente se atendería o permitiría tener poder a ciertos sectores sociales y a otros no; o en mejor de los casos, solamente se permitirían elecciones, a determinados grupos o segmentos y/o sectores sociales; lo cual es bastante peligroso, complicado y delicado; y, aquí, ya estamos hablando de cualquier régimen y sistema político, pero menos de una democracia; y en cuanto a que la buena democracia debería ser una meritocracia electiva, pues bien, estamos entonces ingresando nuevamente al mundo crítico y cuestionado de las élites. E, inmediatamente, nos sobrevienen, y nos asaltan las preguntas elementales: ¿Quiénes no deben ser elegidos?, y también: ¿Quién y qué, decide elegir a los merituables? Y, asimismo es válido preguntarnos: ¿Cuál sería la teleología de esa buena democracia con meritocracia electiva?, vale decir: ¿A quién debe, y va a servir esa buena democracia con meritocracia electiva?, y si es meritocracia electiva: ¿Cuánto nos costará esa buena democracia de los mejores y de los merituables?, y acaso también, otra pregunta más: ¿No estamos corriendo el riesgo de crear otra casta elitista engreída y necesaria e indispensable, que no solamente nos cuesten muchos recursos, si no, que dicha casta elegida y engreída, podría creerse con todo derecho de tomar todo el poder, precisamente porque se consideran necesarios e indispensables?


Y, para iluminar su tesis de la buena democracia, y de su meritocracia electiva, recordemos esta puntual cita de GS, donde taxativamente nos dice lo siguiente:

“Rosseau concluía el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres afirmando que: ‘es contra las leyes de la naturaleza, como se quieran definir éstas, que un imbécil conduzca a un hombre sabio’. La igualdad aritmética empareja al imbécil y al sabio; la igualdad proporcional postula que el sabio valga más que el imbécil. Como se quiera definir al imbécil y al sabio, yo estoy con Rousseau.”


Sin comentarios.


Finalmente, estamos en disposición de decir que la ‘Democracia’ queda como una cosa mantecosa en las manos, y sin solución efectiva y creíble en la inteligencia del italiano Giovanni Sartori. No solamente eso, si no que la ‘Democracia’ no existe en términos reales, y que es, el ‘Derecho Constitucional’ con sus ficciones jurídicas, más las ficciones que nos reproducen día a día, las élites de poder dominante capitalista, con sus monopólicos y poderosos medios de comunicación social, y con su amplia y poliédrica maquinaria de manipulación de la opinión pública, las que nos siguen haciendo creer que la ‘Democracia’ existe.


Asimismo, queremos afirmar y reafirmar que la República no es ‘Democracia’ la misma que hemos probado aquí, que es excluyente, sin ‘pueblo’, sin poder, y con elitista representación (que ha devenido en gran corrupción y mecanismo del narco). Silencios, romanticismos y complacencias reaccionarias en la Ciencia Política grande hemos también comprobado y demostrado aquí.




Lima, 7 de noviembre del 2014

Jaime Del Castillo Jaramillo

Abogado egresado de la U.N.M.S.M. con más de 20 años de ejercicio profesional y cuenta con estudio jurídico abierto; politólogo con más de 20 años de ejercicio profesional; periodista, fundador y director del programa radial y televisivo ‘Yo, Sí Opino’ (censurado en TV y cerrado cinco veces en radio); Maestría en Ciencia Política con la tesis “Pensamiento Político peruano insuficiente y epidérmico causa de nuestro subdesarrollo político”; Post Grado internacional en Ciencia Política otorgado por la UCES – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires-Argentina graduado con la tesis: “Crisis terminal de los Partidos Políticos en el Perú”; catedrático universitario de ‘Historia del Pensamiento Político”, “Filosofía Política”, “Metodología de la investigación en Ciencia Política”, “Realidad Nacional”; “Análisis Político”, “Ciencia Política”, etc.; blogger, comunicador social, articulista y conferencista.

Fundador, ideólogo y Presidente de “Foro Republicano”

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